Relato de una madre de 4 hijos

Escrito por: Inma

Soy madre de cuatro hijos. Cuando nació mi tercer hijo me di cuenta enseguida de que era especial, porque mostraba unas características diferentes a mis otros dos hijos. Al principio  creía que le pasaba algo físico, porque aunque sus necesidades estaban aparentemente cubiertas, él seguía llorando y llorando sin motivo, además era un llanto intenso, insistente y desesperante. 

Su padre y yo estábamos preocupados y visitamos a varios médicos:  hubo analíticas, ecografías, radiografías… pero jamás llegamos  a dar con lo que tenía. 

Mientras tanto el agotamiento era extremo, bajo la demanda de un bebé tan intenso, era imposible dormir más de una hora seguida y no dejábamos de preguntarnos qué estábamos haciendo mal. Nos sentíamos culpables e impotentes.

Mi frustración como madre era tal, que más de una vez tuve que dejarlo llorar un rato y meterme en una habitación a solas para gritar de rabia, descargar toda la mala energía que sentía dentro de mi y volver a él con la mejor de mis sonrisas, aguantando el cansancio, el agotamiento supremo y la preocupación.

Él estaba enganchado continuamente a mi  pecho, algún biberón que se coló por ahí, alguna vez,  en la desesperación por saber si se quedaba con hambre, porque siempre parecía estar insatisfecho.

Solo era capaz de alargar un poco el sueño estando en brazos, apegado a mi cuerpo, pero cualquier movimiento y cualquier susurro lo despertaba, él era un niño despierto, que buscaba estímulos constantemente.

Recuerdo que llevarlo en coche era un suplicio, y el carrito, la mini cuna, la cuna y la hamaquita se quedaron nuevos. 

Al final…. Era eso: un bebé de alta demanda, un bebé con unas necesidades más intensas que los demás, al que había que tenerle una paciencia infinita. 

Pero a cambio era un bebé con sus puntos fuertes: atento a todo, sensible, despierto, risueño y sobre todo, el bebé más cariñoso del mundo. 

La verdad es que actualmente la única diferencia que observo entre mi hijo AD y el resto de niños es su elevada sensibilidad y su gran capacidad de razonamiento, tengo que explicarle muy bien las cosas y adelantarme ante los sucesos para que no le cojan por asombro los cambios, ya que las novedades y sorpresas algunas veces le afectan, es un niño que percibe mucho los estímulos. (Si quieres saber más de la relación entre la alta demanda y la alta sensibilidad lee aquí.)

Ahora con 7 años  su intensidad llegó a bajar prácticamente del todo, así que animo a todas aquellas mamás que tienen bebés de alta demanda a que no se desmotiven, a que tengan paciencia y fe en ellos. Yo la tuve y hasta decidí luego  tener un cuarto hijo. 

Esto ha sido un fragmento del libro: Relatos de crianza de alta demanda que puedes descargarte gratis en PDF aquí

¿Te gustaría escribir  sobre cómo te sientes con la crianza de tu hijo/a de alta demanda? Hazlo aquí.

 

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