«Yo tengo razón, tu esta equivocado» By Angie Padilla Duarte

Texto de Angie Padilla Duarte colaboradora de www.altademanda.es 

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¿Quién es Angie Padilla Duarte?

Ella es  Mama LME de una niña de Alta demanda por lo que entiende perfectamente lo que sucede con nuestros hijos/as. Emprendedora. Educadora de Crianza Positiva y Respetuosa. Asesora de lactancia materna certificada que además realiza asesorías y acompañamiento en la lactancia materna, crisis de crecimiento, regresiones de sueño, destete respetuoso, alimentación complementaria y BLW. Conferenciante y realizadora de talleres. Especialista en PAS (Persona altamente sensible) y NAS (Niños altamente sensibles).

Texto para recapacitar

«Yo tengo razón, tú estás equivocado»

Somos adictos a «tener razón», pero quedar cautivos de nuestras opiniones es un trampa Escuchar a los demás es prueba de empatía y respeto, claves para crecer y estar en paz.

La mayoría de nosotros creemos que podemos cambiar lo que los demás piensan; de otro modo, no pasaríamos tanto tiempo en la vida dándole vueltas a “qué opinan los demás de nosotros” y tratando de mejorar su juicio sobre nuestra persona. Eleanor Roosevelt dijo: “Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no lo permites”. Esta afirmación pone el foco de atención hacia nosotros mismos y no en los demás; por ello, quizá el único pensamiento que precisa ser cambiado es la creencia de que “los demás deberían pensar diferente”.

Querer tener razón es la enfermedad crónica de la humanidad, seguramente una de las causas que han enfrentado más a las personas, las naciones y las religiones organizadas del planeta. La posesión de las personas por sus propias ideas es siempre una causa de sufrimiento. El problema, al consistir las creencias en “posesiones mentales” no visibles, ha sido buscar la solución a nuestras diferencias tratando de cambiar a los demás antes que examinar la causa real de los conflictos (la necesidad de tener razón).

En demasiadas ocasiones comprobamos cómo querer imponer nuestras razones y opiniones a los demás nos cuesta caro. Tal vez logremos desautorizar las ideas de alguien, pero al final acabamos con una razón más y un amigo menos. ¿Vale la pena? Seguramente no. El resultado es que querer estar siempre en posesión de la verdad consume una gran cantidad de energía y tiempo que nos impide disfrutar de los demás y de la paz mental de saber que en el fondo todos tenemos nuestra propia lógica.

¿Es mejor tener razón a toda costa antes que ser feliz? Que cada uno responda esta pregunta con sinceridad.

«Una creencia es algo a lo que te aferras porque crees que es verdad” Deepak Chopra»

La perspectiva materialista o newtoniana del universo nos conduce a cosificar todo con lo que entramos en contacto, ya sea algo material o inmaterial. Incluso lo no material, como un pensamiento, acaba tomando forma y se convierte en objeto de conflicto. Así, una idea o una creencia se acaban convirtiendo en una posesión, una propiedad, algo que debe ser defendido para que no parezca.

Todo pensamiento consciente, repetido durante un tiempo, se convierte en un programa mental invisible. Con el tiempo acumulamos opiniones, creencias, que pasan a conformar lo que llamamos identidad construida o ego. Si alguien agrede esas posesiones mentales, en realidad es como si lanzara un ataque personal, porque confundimos pensamiento e identidad. No parece sensato confundir lo que somos con lo que pensamos, pero esto no lo tienen tan claro quienes se aferran a sus creencias con desesperación.

Tener opiniones es normal, también tener gustos y preferencias… pero que esas ideas y predilecciones le tengan a uno cautivo o secuestrado es una trampa. El libre pensamiento es una conquista humana, pero la libertad de opinión se convierte en una desventaja cuando las posiciones mentales impiden abrirse a nuevas perspectivas o puntos de vista que no concuerdan con las propias.

La pregunta ¿somos nuestras creencias? se responde con un rotundo no. Desde luego, tenemos convicciones, pero en esencia no somos lo que pensamos; a un nivel profundo y esencial, nuestras opiniones no pueden definirnos. Pero llegar a esta claridad no es sencillo ni rápido. De hecho, los conflictos del mundo son tanto disputas por pertenencias materiales (cosas) como por posesiones inmateriales (ideales). Cuando entendemos que tenemos una mente y la usamos, pero que no somos esta, nos liberamos de su contenido y nos autoexcluimos de cualquier conflicto y, por tanto, sufrimiento.

«Con frecuencia utilizo la palabra historia para referirme a los pensamientos o secuencias de pensamientos que tenemos el convencimiento de que son reales. Una historia puede ser sobre el pasado, el presente o el futuro; sobre cómo deberían ser las cosas, como podrían ser o por qué son. Las historias aparecen en nuestra mente cientos de veces al día. Las historias son teorías que no han sido probadas ni investigadas y que nos explican el significado de estas cosas. Ni tan siquiera nos damos cuenta de que son teorías. ¿En qué medida tu mundo está construido por historias que no has examinado?”.

Todos mantenemos un diálogo interior que reafirma continuamente lo que creemos, y después nos pasamos la vida buscando personas y situaciones en las que encajen nuestras creencias para poder así reafirmarlas. El objetivo de toda creencia no es, como debería ser, contrastarse, sino validarse una y otra vez aunque sea a la fuerza. Estas creencias o historias mentales no cuestionadas acaban por suponer un problema: no tienen ninguna relación con la realidad. ¿Qué pasaría si no tuviéramos ningún criterio mental no validado que contarnos? Seríamos libres de la necesidad de dividir el mundo entre los que están de acuerdo y los que no lo están. Y sobre todo, no estaríamos condicionados por cosas que creemos, pero no son verdad.

O bien nos apegamos a los pensamientos, sin más examen, o bien los cuestionamos en busca de la verdad. No hay más opciones.

Cuando una creencia nos domina, llegamos a pensar que todo el mundo piensa, o debería pensar, lo mismo. Pero hay opiniones para todos los gustos, la diversidad construye el mundo, y aunque parezca extraño, hay personas que creen cosas muy diferentes a las que nos parecen normales. Ver las cosas desde distintas perspectivas no es fruto de un lavado de cerebro, sino de preferencias, cultura, contextos… Sin duda, aquellos que no esperan que todo el mundo esté de acuerdo con ellos gozan de una mayor tranquilidad mental, que es de lo que va la vida.

¿Pero cómo liberarse del apego a las creencias? No es el apego el problema real, sino la identificación. Pelear contra una creencia o un hábito no tiene sentido, es una lucha perdida. En cambio, dejar de identificarse con esa forma de pensar, cuestionarla, examinarla, soltarla, incluso sacrificarla, es el principio de la libertad o de cómo librarse de esta par­ticular tiranía.

No reaccionar con hostilidad a las ideas de los demás es una de las maneras más sencillas de superar el apego a las propias. Pero solo se puede no reaccionar a sus creencias si se entiende que estas no son su identidad, sino una posesión mental, que además siempre se puede cambiar por otra. Una vez más, todos tenemos opiniones y criterios, pero eso no significa que sean lo que somos. Cuando lo comprendemos, la distancia entre las personas es exactamente… cero.

Aceptar las ideas de otros es en realidad más sencillo de lo que parece. Basta con tener presente que aceptarlas no significa adoptarlas o validarlas (no significa estar de acuerdo). Es más bien aceptar que no entendemos a todo el mundo, ni que todo el mundo nos entenderá. Es más sencillo aceptarlos a ellos (aunque tal vez no sus ideas) porque no hacerlo complica la vida de todos. Resistirse, negarlos, es luchar, y vivir así es verdaderamente muy, muy difícil.

«Una de las mejores maneras de persuadir a los demás es escuchándolos” Dean Rusk

El disgusto que sentimos ante las ideas que no nos son afines es proporcional al grado de apego que tenemos a las propias (o la poca disponibilidad para cambiarlas por otras). Cuanto más apego tenemos a una creencia, más disgusto sentiremos cuando nos enfrentemos a las contrarias. Es fácil deducir que no es la idea del otro lo que nos causa molestia, sino nuestro rechazo a aceptar puntos de vista diferentes. No es su creencia el problema, sino nuestra posición contraria a ella.

Para llevar todo lo anterior a la práctica sirve recordar que cada vez que alguien exprese una creencia alejada de las propias, y ello genere un cierto disgusto, podemos preguntarnos: “¿qué está sucediendo ahora en mi mente?”. Y “¿en qué parte de mi cuerpo siento el rechazo?”. No se trata de cambiar nada, sino simplemente de observar lo que sucede. La observación desapegada y neutral hará posible la aceptación.

Disponemos de una técnica para aceptar comportamiento y creencias ajenas, y se llama asertividad. Consiste en no reaccionar al pensamiento o comportamiento de los demás de forma vehemente, pero sí con autorrespeto y autoestima. Es decir, no adoptando una actitud defensiva o agresiva (ambas son el mismo error), sino reafirmando y expresando la posición personal sin tratar de imponerla al otro.

Y una palabra final: escuche. Escuchar con interés a las personas, aunque lo que digan esté en contra de la propia opinión, es la prueba máxima de la empatía, el respeto y la aceptación, claves todas ellas para la paz en el mundo. Escuchar a los demás les hace sentir valorados, entendidos, importantes. Tal vez eso sea todo lo que necesitan de verdad, y al conseguirlo podría ser que renunciaran a imponer sus opiniones y creencias.

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¿Cómo son las emociones en los niños/as de alta demanda?

¿Has notado que tu hijo AD tiene una sensibilidad especial?

¿Has notado que emocionalmente tiene comportamientos diferentes?

Hipersensibilidad en la alta demanda

Una de las características esenciales de los niños y niñas de alta demanda es su hipersensibilidad. Por eso es común que muchos niños de alta demanda sean también niños altamente sensibles.

Como padres debemos tener en cuenta esto y empatizar con ellos para poder regular correctamente sus emociones y comprender sus reacciones, ya que los niños con hipersensibilidad pueden sobreestimularse y sobreexcitarse y tener reacciones inesperadas ante algunos estímulos.

Comprendiendo la alta demanda

Es por ello que tenemos que comprender muy bien cómo son las emociones de nuestros hijos de alta demanda en la infancia y cómo se desarrollan. Por este motivo te propongo la lectura de un libro que te puedes descargar en formato PDF gratuitamente en este enlace en el que podrás descubrir las emociones de los niños de alta demanda y saber cómo actuar ante ellas.

Feliz lectura.

Anna Company

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** Conferencia sobre ADAPTACIÓN AL COLEGIO DE NIÑOS DE ALTA DEMANDA** Ver publicación en este enlace

¿Cómo van las fiestas con tu hijo de alta demanda?

¿Tiene tu hijo de alta demanda comportamientos y actitudes distintos estos días?

¿Percibes que está más irritable o más afectuoso? ¿Más demandante de cariño o más insistente?

¿Tu hijo estos días llora con más facilidad y necesita más contacto físico, como si estuviera más susceptible?

¿Se ofusca con sus ideas y está más testarudo que normalmente y parece que no entre en razón por muchas explicaciones que le des?

Hipersensibilidad

La razón a todo esto es que está sobreestimulado, su hipersensibilidad hace que tenga una sobrecarga sensorial y no pueda regular correctamente sus emociones desencadenando este tipo de comportamientos.

El hecho de salir de la rutina diaria y de introducir varios inputs estimulantes como son: comidas familiares, ilusiones de regalos, fantasía de Navidad, luces de colores, música, cambio de horario, cúmulo de personas y ruido conlleva que se exalte y se active su sistema emocional y se sobreexcite.

Los niños no se dan cuenta y van absorbiendo los estímulos que se van acumulando en su interior y cuando ha pasado un rato están sobrecargados emocionalmente porque han recibido demasiada información que no han podido asimilar mentalmente y reaccionan con actitudes impredecibles y alteradas.

Los padres observamos dichos comportamientos y no entendemos qué sucede y nos preguntamos por qué de pronto nuestro hijo reacciona de aquella manera y es porque no analizamos que el conflicto proviene de más lejos, que no es un simple comportamiento puntual, que se trata de una reacción a un sobreestímulo. Por ello muchas veces es positivo analizar de donde provienen las reacciones de nuestros hijos, sus comportamientos y actitudes son debidos a algún hecho, no son por un capricho.

Grupo de apoyo alta demanda

¿Te gustaría poder hablar de todo esto con otras madres de alta demanda? ¿Te gustaría poder compartir tus inquietudes y recibir apoyo de otras madres?

El próximo viernes día 8 de enero puedes hacerlo, en el grupo de apoyo online que hacemos algunas madres de alta demanda para poder compartir todos estos temas.

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Si tienes un hijo/a de 6 o más de 6 años participa en el estudio de rasgos de alta demanda para ayudar a difundir la información sobre el temperamento AD en la segunda infancia, la preadolescencia y la adolescencia Para más información aquí

Descárgate el libro «¿Cómo criar a un niño de alta demanda?» en PDF aquí

¿Cómo se siente un niño de alta demanda?

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Escrito por Anna Company Galvez

Fragmento del libro: «Las emociones de los niños de alta demanda»

¿Cómo son los niños de alta demanda?

Inquietos mental y físicamente, aunque puedan presentar una apariencia tranquila, por dentro tienen un motor incesante de inquietud, su cabeza no para nunca de pensar y de buscar estímulos continuos.

Se pasan el día buscando satisfacer su interior con emociones constantes por eso suelen frustrarse tanto cuando no reciben las sensaciones que necesitan del otro.

Además son personas muy sensibles, muy susceptibles y perciben mucho más que el resto de las personas, esto genera que cualquier emoción la vivan de forma exagerada, aumentada.

Necesitan una continua aprobación del otro y ser su centro de atención y cuando no lo consiguen entran en “rabieta” o ira, esto vuelve a generar frustración, irritabilidad y puede desembocar en baja autoestima por creer (de forma errónea) que no son suficientes por no tener la capacidad de ser lo suficientemente importantes para que el otro les presente la atención que ellos necesitan.

Son niños intensos, apasionados y entusiastas en todo lo que hacen si les gusta, mientras no se aburran, aunque al mismo tiempo suelen aburrirse con mucha facilidad cuando el estímulo no es el correcto y entonces pierden el contacto con la realidad y se dispersan en su fantasía.

Son absorbentes con los demás, sobre todo con las personas más próximas, las de más confianza a quienes les exigen mucho y les demandan mucho afecto y contacto continuado.

Son personas a las que les cuesta tener un autocontrol y autorregulación emocional, por eso son totalmente impredecibles, cambiantes y contradictorias. Además se sobreestimulan y sobreexcitan y luego les cuesta “bajar” calmarse por sí mismas, por lo que a veces, pueden estar sobreexcitadas durante largos periodos de tiempo. Suelen ser muy enérgicos y con un tono de voz alto.

Parecen insatisfechos, como si nunca estuvieran del todo contentos con lo que hacen o tienen y siempre quisieran más y más, no tienen un punto medio o un equilibrio. Ellos no pueden tener “un poco” de esto… ellos lo quieren TODO lo viven todo de forma absorbente, demandante, insistente.

Son así con ellos mismos y con los demás

Este ha sido un fragmento del libro «Las emociones de los niños de alta demanda» en el cual se describen por capítulos los diferentes tipos de emociones que existen  (primarias, secundarias, positivas, negativas, ambiguas y sociales), cómo las viven los niños de alta demanda y cómo sería la mejor manera de gestionarlas a través de disciplina positiva.

Puedes leerlo entero SIN COSTE con Kindle Unlimited aquí 

Descárgate el PDF del libro «¿Cómo criar a un niño de alta demanda?» aquí

Descárgate el  PDF del libro «El niño de alta demanda en la segunda infancia» aquí

¿Tu hijo de alta demanda se frustra con facilidad?

Escrito por Anna Company

La tolerancia a la frustración de los niños de alta demanda

¿Tienen los niños de alta demanda poca tolerancia a la frustración?

La poca tolerancia a la frustración proviene del carácter del niño y también del aprendizaje, por lo que una gran parte de la intolerancia a la frustración de tu hijo puede trabajarse desde la infancia a través de la disciplina positiva o la educación.

¿Podemos mejorar la tolerancia a la frustración de nuestros hijos de alta demanda?

Efectivamente se puede mejorar la tolerancia a la frustración con autocontrol de los impulsos y gestionando las emociones, en esta publicación te explico cómo hacerlo.

En primer lugar, es importante definir qué es la frustración.

¿Qué es la frustración?

La frustración es la sensación que se produce cuando una persona no logra satisfacer el deseo planeado y como consecuencia reacciona emocionalmente con rabia, ira, malestar, ansiedad o desesperación.

Se trata de un estado temporal y tolerarlo adecuadamente depende de la actitud de cada persona. Poder gestionarlo de forma más positiva o negativa se relaciona con el autocontrol del individuo y esto es algo que puede trabajarse y aprenderse con el tiempo.

Reacciones que pueden tener los niños de alta demanda ante la frustración

Las reacciones que pueden tener los niños ante la frustración pueden ser: rabietas, berrinches, pataletas, irritabilidad, gritos, llanto incontrolable, furia, etc.  

También se puede responder de las siguientes maneras:

Con agresión proyectando su descarga emocional contra las demás personas, para tratar de proteger su autoestima, pegando, mordiendo, tirando cosas, etc.

Auto-represión dirigiendo toda la culpa hacia uno mismo llegando a reprimir las necesidades insatisfechas, se evade el deseo o se tapa fingiendo que no existe.

Huida o retirada alejarse de la situación, abandonarla tanto física como psicológicamente. 

Dar excusas inventando razones convincentes por las cuales el objetivo no vale la pena, justificándose a sí mismo y buscando excusas, autoconvenciéndose de que aquello deseado no es necesario. También tratando de proyectar la culpa de sus fracasos hacia otras situaciones o personas.

Traslado del objetivo a otra actividad a la cual se dedica con todo su empeño para poder sentirse compensado de su anterior incapacidad imaginaria o real.

Racionalización es el modo más sensato para actuar ante la frustración, analizando las causas del fracaso, para así aprender y llegar a tener éxito en otra ocasión

¿Qué características tienen los niños con poca tolerancia a la frustración?

Tienen dificultades para controlar las emociones, suelen ser niños que normalmente tienen muchas rabietas o berrinches.

Son más impulsivos e impacientes. Buscan satisfacer sus necesidades de forma inmediata, por lo que, cuando deben enfrentarse a la espera o postergación de sus necesidades, pueden tener rabietas y llanto fácil.

Son exigentes y demandantes. Niños insistentes y dominantes.

Suelen ser niños egocéntricos y bastante mandones que siempre quieren ser el centro de atención.

No les gustan los cambios, cuando se hace un cambio inesperado se irritan. Por ello es bueno avisarles con antelación.

Pensamiento dicotómico: algo es blanco o negro, no hay punto intermedio.

Se sobreexcitan ante conflictos o dificultades mayores y pueden desarrollar con más facilidad problemas de ansiedad.

¿Cómo enseñar a un niño a tolerar mejor la frustración?

Aceptar algunas frustraciones. Es inevitable que los niños de vez en cuando se frustren y no debemos intentar evitar todas las frustraciones, sino tratarlas como aprendizajes y aceptarlas y manejarlas de la mejor forma posible.

Límites y Normas. Es fundamental que haya  normas y límites en el hogar, que han de cumplirse con afecto y firmeza a través de la disciplina positiva. Debemos fijar normas y límites conjuntamente con nuestros hijos hacerles partícipes de ello.  (Si quieres leer más sobre límites y normas descárgate el monográfico sobre límites y normas en este enlace)

Dar ejemplo. Mostrándote paciente y enseñándole a esperar,  ante un conflicto tu actitud es el mejor ejemplo.

Valora el  esfuerzo. Cuando el niño tenga edad para comprenderlo debes hablar con tu hijo y explicarle el valor del esfuerzo y de lo que ha conseguido con él, ya que con el esfuerzo puede resolver sus fracasos y tener el autocontrol que necesita para tolerar la frustración.

Evita que vea los fracasos como algo negativo. Explícale que en la vida se encontrará con momentos de éxito y otros de fracaso. Los fracasos son aprendizajes que nos ayudan a mejorar y nos dan la posibilidad de evolucionar. Lo importante es darnos cuenta en qué nos hemos equivocado y cómo lo podemos solucionar para evitar que vuelva a ocurrir.

Promover su autonomía. No darle todo hecho permitiéndole alcanzar sus retos por sí mismo permitiéndole  equivocarse y aprender de sus errores para saber cómo enfrentarse al fracaso si es necesario por sí mismo

Establecer unos objetivos razonables. Los objetivos deben ser realistas para la edad y madurez del niño porque sino no será capaz de realizarlos y esto le causará fracaso creando más frustración.

No ceder ante sus rabietas. Los niños normalmente reaccionan ante las frustraciones con ira y rabietas y los padres no podemos ceder ante ellas porque si lo hacemos los hijos aprenden que aquella es una forma efectiva de conseguir lo que desean, por lo que es importante resolver el suceso de otra forma, buscando alternativas y haciendo que el niño se involucre en el momento de buscar una solución al conflicto siempre que sea posible. 

Enseñarle a ser perseverante.  Si el niño aprende a ser persistente y constante en sus acciones solucionará muchos de los problemas que se le presenten y podrá gestionar mejor sus frustraciones.

Valorarlo y reforzarlo. Cuando el niño, ante una situación difícil o complicada, tenga paciencia y razón antes de reaccionar con ira o rabietas tenemos que elogiarlo y valorarlo para reforzar su comportamiento positivo.

Enseñar a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca. Por ejemplo, “Miguel estás rabioso porque se te ha derrumbado el castillo de piezas antes de acabarlo, si quieres puedes volver a ordenar las piezas y intentarlo de nuevo” 

Enseñar al niño cuándo debe pedir ayuda. A algunos pequeños les cuesta pedir ayuda. Hay que enseñar al niño a intentar encontrar una solución primero de forma independiente pero si se siente frustrado al realizar alguna tarea, debemos intentar enseñarle a evitar la frustración: “¿qué podrías hacer en lugar de enfadarte o abandonar la tarea?”.

Modificar la tarea. Enseñar al niño una forma alternativa de alcanzar el objetivo, dándole ideas alternativas.

Poner nombre a las emociones. Debemos aprender a trabajar el autocontrol de los niños y de las emociones poniéndoles nombre.

Es importante señalar que un niño con baja tolerancia a la frustración puede trabajarse, ya que en parte esta característica que presenta será debida a su carácter pero también al aprendizaje que tiene desde su infancia, por ello es muy importante que los padres intervengamos en este aspecto porque en gran medida depende de los valores que enseñemos al niño que él pueda gestionar mejor un autocontrol referente a ello.

Lee más sobre normas y límites aquí

Libros sobre alta demanda

Recordar que aquí tenéis libros para descargar en PDF gratis para la crianza de niños y niñas de alta demanda desde los 0 años hasta la segunda infancia y la adolescencia, No os lo perdías.

Podéis descargarlos en este enlace.

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El rechazo en los niños de alta demanda

Escrito por Anna Company

¿Se siente rechazado tu hijo AD?

La decepción de los niños cuando son rechazados es un sentimiento difícil de soportar que además puede afectar negativamente en la autoestima del niño.

Desafortunadamente en la actualidad, hay muchos niños que se sienten rechazados, esto es así porque de alguna forma sienten que no encajan con los demás compañeros, familiares o amigos.

Ellos perciben que son diferentes a lo común, que tienen comportamientos y sensaciones distintas a los demás ya sea sentimental, intelectual o  físicamente.

En el caso de los niños AD pueden sentirse rechazados por la intensidad de su carácter, son niños que absorben las energías de los demás y que quieren ser siempre el centro de atención, a demás son muy competitivos y testarudos por lo que a veces las personas que le rodean pueden agotarse física o mentalmente y optar por alejarse de ellos, creando así un sentimiento de rechazo ante el niño de alta demanda.

Cualquier niño con alguna excepcionalidad, ya sea positiva o negativa, se siente diferente al resto de compañeros y tienen más probabilidades de sentirse rechazados.

¿Cómo se siente el niño rechazado?

Cuando un niño es rechazado siente una gran decepción e impotencia y muchas veces actúa de formas inesperadas para tapar el vacío o tristeza que está sintiendo, por lo que, como padres, si observamos esto debemos dar mucho afecto y comprensión a nuestros hijos.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo con el rechazo?

Comprendiendo sus sentimientos.

Para que tu hijo se sienta apoyado y pueda normalizar sus sentimientos debes estar a su lado poniéndote en su lugar e intentando extraer un aprendizaje de esa sensación que siente para que su autoestima no se vea afectada. Es inevitable que a lo largo de su vida encuentre personas que no quieran estar con él, personas que le decepcionen, debemos enseñar al niño que no siempre se puede gustar a todo el mundo y que no por ello somos malas personas, igual que a él hay personas que le gustan mas que otras.

Sacar un aprendizaje de la situación.

El niño se puede sentir fracasado por la decepción que siente y puede tener miedo a volver a fracasar, como padres debemos enseñarle a revaluar sus objetivos y a valorar a las personas que tiene al lado. Quizás él se había entusiasmado con alguien que le decepciona y no se da cuenta que tiene al rededor mucha gente que le quiere y le admira. Tenemos que hacerle ver todas las personas que tiene al rededor que le están valorando por quien es, para que se sienta importante y refuerce su autoestima y seguridad y que no se vea dañado por el desengaño de la otra persona que le ha rechazado.

Mejorar las habilidades sociales.

Algunos niños utilizan ciertas actitudes para ser aceptados, como por ejemplo intentando hacerse el gracioso cuando no toca o bien insistiendo en algo cuando los demás le han dicho que pare. No comprenden que pueden ser demasiado intensos y que eso puede hacer que los demás se alejen de él, por ello es bueno ayudarles a comprender que deben ser tolerantes y respetuosos con las otras personas y con sus decisiones, sin estar continuamente presionando a sus compañeros para lo que ellos desean.

Tolerancia a la frustración.

Los niños AD no suelen tolerar muy bien la frustración, se enfadan y estallan en rabietas cuando se frustran.

Debemos enseñar al niño a comunicarse y expresar sus sentimientos para que puedan gestionar mejor su frustración y no estallen en comportamientos inadecuados que hacen que otras personas quieran alejarse de él. Por ejemplo: si están jugando a un juego de mesa el niño AD al ser tan competitivo siempre quiere ganar, debemos enseñar al niño formas de racionalizar la frustración que siente cuando pierde para que no desencadene comportamientos negativos y sea mas tolerante con los otros niños.

Reforzar la comunicación.

Como padres debemos empatizar con el niño y comprender sus sentimientos y sobre todo guiarle para que pueda expresar los suyos, debemos hacer que se sienta escuchado y apoyado.

No perseguir a nadie

Cuando el niño se siente rechazado por alguien es importante que le expliquemos que no debe perseguir a nadie para no sentirse excluido, debemos decirle que hay mucha otra gente que sí están a su lado y no le rechazan, que comprenda que no debe insistir cuando alguien no quiere estar con él porque eso empeoraría las cosas.

Comprender el rechazo

Tenemos que ayudar al niño a comprender por qué se siente rechazado, algunas veces el niño puede tener comportamientos difíciles y por ello las otras personas se alejan de él. En el caso de los niños AD que son tan testarudos y siempre quieren seguir sus propias reglas podría hacer que otros niños se rebelen a él y lo dejen de lado.

Es importante averiguar por qué le rechazan para poder trabajarlo con el niño enseñándole habilidades sociales.

Reforzar la autoestima

Es muy importante que el niño se vea bien valorado por sus familiares más cercanos, hacerle sentir importante para que su autoestima no disminuya cuando se siente rechazado. Que comprenda que no está solo y que hay muchas más personas con las que compartir.

Hablar con los profesores

Es posible que en las clases ocurran cosas que a los padres nos pasan desapercibidas, cosas que pueden estar haciendo que nuestro hijo se sienta rechazado, nosotros solo conocemos la versión de nuestro hijo (si nos la cuenta) es bueno también ver otras versiones para poder valorar como ayudarlo.

Crees que tu hijo se ha sentido alguna vez rechazado? Si ha sido así, cómo le has ayudado?

Emociones y rasgos positivos en los niños de alta demanda

Escrito por Anna Company

Amor, amistad y apoyo en niños de alta demanda

Los niños de alta demanda al tener tanta intensidad emocional sienten las cosas de forma apasionada, por ello tienen muchas muestras de afecto y cariño hacia sus cuidadores y personas por las que sienten una estima, son niños muy amorosos que lo demuestran continuamente con expresiones y demandas de contacto.

Comportamiento de los niños de alta demanda

A demás el hecho de ser tan empáticos y reconocer en los demás las emociones más escondidas, hace que puedan dar apoyo y cuidado a los que consideran más débiles, por este motivo si tu hijo se siente susceptible hacia otro niño al verlo “llorar” es normal que se preocupe por él y demuestre un comportamiento compasivo hacia el niño. Su gran empatía estará haciendo que tu hijo sienta muchas emociones que parecen “contagiadas” del otro niño, por ello le acompañará en su proceso.

A parte de esto, los niños con hipersensibilidad que tienen más sintonía con las sutilezas del entorno, muestran una gran creatividad, son capaces de combinar ideas y sentimientos para encontrar respuestas y soluciones a las preocupaciones de las personas que interactúan con ellos.

Para ellos es difícil alejarse de una persona que está pasando por un mal momento porque empáticamente se sienten como ellos y se solidarizan intentando solucionar el suceso que le ha causado dolor.

El hecho de ser tan intensos y profundos hace que sean niños apasionados que vivan de una forma magnificada sus emociones tanto positivas como negativas. Son niños muy perseverantes que cuando tienen un objetivo lo viven al 100% y se entregan del todo para conseguirlo.

Tienen unas creencias y valores fuertes que le hacen vivir en armonía consigo mismos y esto les da un sentido de justicia elevado, por lo que saben diferenciar muy bien lo que está bien de lo que está mal.

A demás, no solo conectan con las personas sino también con los animales, es como si, con tan solo mirar al animal, pudieran prever lo que siente, lo que necesita, como si se pudieran comunicar con él a través de los ojos, son muy conscientes de las cosas que le rodean.

Alegría y pasión en niños de alta demanda

Los niños de alta demanda son alegres, viven en un mundo feliz, quizás idealizado y por ello muchas veces se frustran, pero generalmente derrochan alegría y felicidad, sus pasiones y energía hacen que vivan en un estado de optimismo y efervescencia singular.

Ellos pueden enfadarse y ponerse tristes algunas veces, pero normalmente estos estados desaparecen en seguida porque tienen una necesidad de vivir de forma apasionada, de disfrutar cada minuto, de sentir cada emoción como si la vida les fuese en ello, por este motivo hablamos muchas veces de «niños intensos» porque la intensidad con la que viven está fuera de lo común.

Por otra parte, esta misma pasión por las cosas y esta necesidad continua de estímulos hace que cuando no reciben la «distracción mental» que reclaman, cambien de actividad en búsqueda de nuevas sensaciones. Ellos suelen aburrirse de las actividades cuando ya no les producen este estado de «entusiasmo» y esto hace que se cansen de las cosas que están haciendo en cuanto se convierten en cosas monótonas. Cuando no reciben los estímulos que esperan es cuando suelen tener comportamientos irritables, inquietos o mas negativos. Eso significa que están aburridos, tienen tanta energía mental y física por descargar que se angustian cuando tienen tiempo muerto y parece que se desesperen.

Ilusión en niños de alta demanda

 Son niños que viven con una especie de ilusión hacia todo.

Las sorpresas y lo nuevo les emociona de forma suprema y les crea una especie de euforia emocional que viven de forma muy intensa y profunda. Cualquier detalle positivo es para ellos una fuente de gozo, por lo que, aunque sean niños que siempre buscan más y que en general nunca tienen suficiente, disfrutan enormemente cada detalle y se entregan a él con mucha fuerza, dando importancia a esas pequeñas cosas que quizás para otros niños pasan inadvertidas.

Son niños que tienen muchas ideas y una gran capacidad de procesar el pensamiento rápido que conjuntamente con su gran fantasía hace que vivan en una especie de mundo lleno de optimismo y motivación. Tienen como una fuerza suprema hacia sus retos y para ellos no hay límite, creen que todo lo que les pasa por la cabeza es posible y si encuentran algún obstáculo para conseguir su objetivo buscan las alternativas para saltarlo o cambiarlo, esto hace que continuamente estén esforzándose por mejorar su entorno.

Ellos disfrutan la vida, son niños felices…

Descárgate el libro: ¿Cómo criar a un niño de alta demanda?  en PDF sin coste aquí.

Y con Kindle Unlimited sin coste sobre alta demanda tienes los siguientes:

«El desarrollo interior del niño de alta demanda» Consíguelo aquí

«Las emociones de los niños de alta demanda»  Consíguelo aquí

«Relatos sobre crianza de alta demanda»  Consíguelo aquí

«¿Tiene Alexandra una mente neurodivergente?»  Consíguelo aquí

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La hipersensibilidad y los miedos en los niños de alta demanda

Escrito por Anna Company

La hipersensibilidad de los niños AD hace que sientan mucho más que la mayoría de las personas y esto provoca en ellos más estímulos y percepciones en su día a día.

Algunas veces esto puede provocar ciertos miedos a causa del desconocimiento, porque tienen sensaciones que les sobrecargan y absorben una cantidad de estímulos mayores.

Deducen hechos que normalmente pasarían desapercibidos. Las emociones en los niños AD están en continua ebullición y saber gestionarlas es algo que deben aprender desde la infancia.

Inteligencia

Cada niño tiene una inteligencia distinta y es posible que haya niños que muestren mucha inteligencia para algunas cosas y menos para otras, según sus intereses, lo que esta estudiado es que los niños que tienen mayor inteligencia presentan mayores miedos. Porque procesan el pensamiento de una forma mas intensa y rápida.

La explicación a esto se debe a su hipersensibilidad y emocionalidad porque intuyen el peligro más que el resto de la gente, suelen hacer preguntas como por ejemplo ¿Cuándo se va a morir el abuelo? o ¿Qué pasaría si cayera un rayo encima de nuestro coche? Preguntas que les preocupan y que son una posible alternativa de las muchas que han procesado internamente.

Pueden captar la parte negativa de los acontecimientos porque mentalmente han barajado primero, varias opciones, pero con su corta edad todavía no tienen los recursos para racionalizarlas  y por este motivo sienten cierta ansiedad o miedo.

¿Qué hacer?

Pueden tener miedos que para algunos adultos parecen exagerados, como miedo a bañarse en el mar porque hay peces, miedo a que se caiga un árbol encima de su casa, enfrentarse a cosas nuevas, etc.

Ellos tienen una lógica correcta en esos miedos (porque lo que piensan son cosas que podrían suceder) y como padres debemos mostrar empatía y conectar con ellos, entender sus razonamientos y explicarles y reconducirles para que sientan seguridad. Vemos que algunos niños desisten, a veces, de hacer cosas por miedo.

La mejor forma de tratarlo es hablando con ellos y dando explicaciones claras y objetivas de lo que va a suceder para dotar al niño de las herramientas necesarias para cambiar su miedo hacia una emoción neutra o positiva.

No debemos forzarles, sin darles explicaciones, a afrontar esos miedos porque esto hará que el niño se oculte en sí mismo.

¿Cómo evoluciona?

Es bueno saber que este tipo de niños, en la edad adulta, no suelen ser miedosos ya que saben equilibrar mejor el peligro, por su inteligencia, y suelen ser personas precavidas que dan a cada situación la importancia que merece.

Algunos familiares y profesores insisten en que los niños miedosos deberían hacer las mismas cosas que hacen los otros, obligándoles a enfrentar bruscamente sus miedos, es decir, creen que es un retraso que estos niños sientan este tipo de miedos y consideran que no evolucionan correctamente al negarse a hacer según que suceso.

Pues en la mayoría de los casos no es un retraso sino un adelanto, es una muestra de consciencia e inteligencia superior al resto. lo que no ven los otros niños, ellos lo intuyen. Lo sienten. Es la hipersensibilidad que le dota de una especie de sexto sentido.

Conclusión

Como padres debemos respetar las emociones de nuestros hijos y también debemos respetar sus tiempos y necesidades. Muchos niños AD necesitan primero asimilar sus emociones para poder enfrentarse a según qué acontecimientos. No hace falta que entren en un estado de ansiedad para superarse a sí mismo. Es necesario darles su tiempo y ellos mismos, por su lógica e inteligencia, tomaran la decisión adecuada según su propio razonamiento y necesidad.

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Apego y desapego en niños de alta demanda

Ilustración de  Ikerne Itoiz
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¿Qué es el apego?
Vínculo emocional que perdura en el tiempo y que se desarrolla y consolida entre cuidador y niño produciendo seguridad, paz y placer. La separación o amenaza de pérdida de este vínculo produce intensa ansiedad al niño.
 

Apego seguro

El cuidador da respuestas al bebe demostrando cariño, protección, disponibilidad y atención permitiendo al niño desarrollarse de forma positiva y generando un entorno de confianza pudiendo usar sus figuras de apego para obtener seguridad en momentos de angustia. Esto hace que el niño se convierta en una persona estable, integrada, positiva y coherente.
 

Apego inseguro

El cuidador sólo está disponible en ciertas ocasiones y esto crea ansiedad de separación al niño generando desconfianza e inseguridad debido a la inconsistencia del vínculo emocional. Podemos encontrar más tarde problemas de comportamiento en los niños que se han criado con este tipo de apego, rebeldía, ansiedad, trastornos de la alimentación, falta de cariño, etc.
 

Apego inseguro evitativo

El cuidador no atiende a las necesidades del niño haciendo que el niño no desarrolle su sentido de confianza, generando inseguridad y mostrando total desinterés por las figuras cuidadoras.
Pueden desencadenar inseguridad a las relaciones sociales y miedo a la intimidad, son niños que prefieren mantenerse alejados de los demás, aunque aparentemente parezcan que son fuertes su dolor va por dentro. Son muy propensos a la fobia social.

 Apego desorganizado

La respuesta del cuidador ante el niño es exagerada o demasiado exaltada, esto genera desorden y confusión en el niño y mucha inseguridad.
Los niños se desarrollan con miedo a las relaciones y sin capacidad para afrontar situaciones estresantes, también les cuesta expresar sus emociones.
 

Llega el momento del desapego

Después del vínculo creado y del esfuerzo realizado llega el momento de enseñar al niño a ser autónomo e independiente, a que sea él mismo.
El momento del desapego llega tarde o temprano y es imprescindible pasar por ello para que tu hijo desarrolle sus capacidades y habilidades de crecimiento para la vida, es un proceso de evolución que se debe seguir.
Sabemos que los niños AD nos demandan constantemente para todo, en todas sus actividades, pero es importante que lentamente vayamos acostumbrándolos a independizarse, a que hagan las cosas por sí mismos, sin necesidad de ser atendidos, escuchados, observados continuamente. Para acostumbrarles a ello debemos hacer cambios muy suaves que casi no se noten y en los momentos adecuados, porque los niños AD, por su alta sensibilidad, van a percibir cualquier cambio que hagamos a nivel emocional y lo van a vivir de forma exagerada así que como padres tenemos que tener mucha paciencia e ir muy lentamente.
 
El niño, al principio va a sentir cierta ansiedad por separación posiblemente, aunque lógicamente, ya comprende que él es una figura separada de su cuidador y que, aunque su cuidador no esté físicamente a su lado, no significa que no vaya a volver. Y seguramente cuando nos alejemos nos va a solicitar continuamente la atención “mama! Papa! Esto o lo otro!”.
Esta cierta ansiedad vivida durante el proceso de desapego permite al niño adquirir competencias para convertirse en una persona con autonomía. Es necesaria y no es una ansiedad traumática ni enfermiza, es simplemente un proceso de maduración por el que el niño debe pasar para conocerse a sí mismo.
 
Este proceso se hará con intervalos de tiempo cortos que cada vez se irán incrementando en el tiempo a medida que se vaya observando que el niño se va adaptando a la nueva situación, se puede empezar en momentos del juego, por ejemplo, estando cerca mientras él juega, pero en la que el cuidador está haciendo otra actividad distinta.
Es una evolución progresiva y lenta para que el cambio sea lo menos drástico posible porque los niños AD percibirán en seguida la ausencia del cuidador y lo reclamaran, por lo que para iniciar el proceso de desapego sería bueno empezar cuando el niño esté haciendo alguna actividad satisfactoria para él, en la que no le importe demasiado la separación temporal del cuidador y pueda tolerar ese cierto nivel de ansiedad sin que sea algo dramático para él.
 

La ansiedad en la etapa infantil

 
La ansiedad es normal en la infancia y no es un problema, es algo fisiológico que sirve de alerta al cerebro para que éste actúe ante una situación dada. Es como un mecanismo de defensa y va evolucionando a medida que se avanza en el desarrollo infantil. Sirve para dar respuesta a acciones determinadas, por ejemplo, ante un ruido muy fuerte un niño puede sentir ansiedad (miedo) que es el “botón” que activa el cerebro para que su cuerpo se proteja de ese ruido. Frente a un “perro que ladra” el niño tiene ansiedad o miedo “se activa el cerebro” y el niño se protege. Como veis la ansiedad es simplemente un mecanismo de defensa que el ser humano utiliza para activarse ante un suceso. No es un problema si está dentro de los límites normales.
• De los 6 a los 12 meses se puede tener ansiedad por la oscuridad o a los extraños
• De los 2 a los 3 años se puede tener ansiedad por los ruidos o la soledad
• De los 6 a los 7 años por los animales, fantasmas y cosas mágicas
• A partir de los 7 años se suele tener ansiedad por el ridículo o por la muerte
 
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Autocontrol de las emociones en niños de alta demanda

¿Cómo gestionan las emociones los niños de alta demanda?

Para muchos niños de alta demanda el control de las emociones no es sencillo. En algunos casos aún no han desarrollado habilidades para gestionar sus emociones.

Aceptación

Para que el niño pueda autocontrolarse o “enfriarse” primero debe aceptar que está enfadado, ser consciente de ello, es una emoción que debe reconocer. Como padres debemos ayudarle a ello, haciéndole expresar sus sentimientos constantemente, poniéndole nombre. Me siento enfadado, me siento frustrado, me siento triste, etc.
 
Tener control sobre nuestras emociones para que éstas enlacen con nuestros valores es esencial para adquirir habilidades de afrontamiento para la vida, pero es un proceso madurativo que se va adquiriendo con la edad.

Para hablar de autocontrol, se tienen que dar varias condiciones:

 
1. El niño tiene que tener la percepción de que tiene el control de la situación que se está dando, es decir, no está actuando por impulso, está en plena consciencia y razonamiento y toma decisiones meditadas.
2. Tiene que existir más de una alternativa de respuesta para poder tomar una decisión o hacer una elección sobre algo (ej. Me dejo llevar por el impulso de tirar este juguete porque estoy enfadado sabiendo que si lo hago se va a romper o bien, no me dejo llevar por el impulso y recojo los juguetes que hay en el suelo)
3. Dichas alternativas, con sus desenlaces, son incompatibles, y generan conflicto.

Conexión

Para que el niño AD pueda ver con claridad las alternativas, primero debe entrar en estado de conexión consigo mismo, recordemos que los niños de alta demanda, aunque son muy inteligentes, también son muy sensibles y es posible que se dejen llevar por un estado demasiado emocional y no puedan gestionarlo. Son niños muy apasionados e impetuosos que lo viven todo de una forma muy visceral por lo que el razonamiento a veces se nubla y se confunde bajo la emoción ya sea positiva o negativa.
Renunciar a algo que “desahoga” de forma inmediata pero que a la larga es negativo o bien elegir algo que ahora parece desagradable pero que a la larga va a ser beneficioso, cuesta un esfuerzo para el niño, más aún cuando el niño todavía no tiene bien formada la estructura de noción del tiempo y no puede valorar el resultado a largo plazo.
 
La impaciencia del niño de alta demanda hace que el deseo cree inmediatez hacia las cosas, ellos lo quieren todo en el momento precioso, viven el “aquí y ahora” y no piensan en futuribles. Por otra parte, y en contradicción a esto, son niños muy testarudos y si tienen un objetivo marcado harán lo que sea para conseguirlo, si para conseguir su objetivo hay que ser paciente, ellos serán pacientes.
 
Salir de la zona de confort para obtener objetivos desconocidos es una condición humana y equilibrar esto es la base del autocontrol pero no es fácil de entender para un niño. Todo se basa en las rutinas y riesgos, a veces es más cómodo seguir con las rutinas de forma automática sin pararse a pensar si habría una solución mejor para ese mismo hecho. Por ejemplo, en un adulto podría ser algo así como “no estoy a gusto en mi trabajo, pero es más fácil seguir en él que buscarme uno nuevo”.
 
En el caso de los niños un ejemplo sería: el niño desea un juguete YA, pero debe hacer una cola de 20 minutos para conseguirlo, si entra en berrinche, su madre se lo llevará a casa y se quedará sin juguete, por lo que el niño decide autocontrolar su ira, para cumplir su deseo, esperar 20 minutos y tener el juguete.
 
El niño sale de su zona de confort que sería tener el juguete al instante y aprende a controlar su impaciencia, el niño razona este hecho, toma en cuenta las consecuencias y de ello ejecuta su decisión.

Aceptación

El niño AD tiene un punto fuerte muy valioso que es su coraje y lucha por sus objetivos, son fortalezas a destacar de ellos que como padres debemos potenciar para que después en la vida adulta las utilizan como habilidades de desarrollo. Estas fortalezas conjuntamente con sus valores crean personas ejemplares y modelos a seguir, perseverantes y constantes.
Autocontrol es sinónimo de consciencia, afrontamiento, de cambio. Bajo autocontrol es sinónimo de evitación, de estancamiento, evasión.
 
Es cuestión de tiempo que un niño AD aprenda a gestionar sus emociones y se autocontrole, como cualquier niño tiene sus procesos y tiempos, unos tardan más otros menos, simplemente como padres debemos empatizar con ellos y entender que muchas veces sus comportamientos están derivados de actos emocionales que no han podido gestionar correctamente todavía.

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