Natasza Bonilla de Quintero

Soy Natasza Bonilla de Quintero. Pediatra Puericultor Venezolana.

Esposa y hace 14 meses viviendo la nueva, maravillosa y única experiencia de ser madre por primera vez y de un Niño de Alta Demanda.

Haciendo que cada día me identifique con las madres,  algo que me ha permitido ayudarlas, basada en la empatía porque ahora más allá del conocimiento previo el día a día con mi príncipe, me ha posibilitado ser mejor, y ya no hablo solo de lo que aprendí en la universidad y los hospitales, si no del aprendizaje de la mejor manera, siendo madre las 24 horas del día y Lactancia Materna Exclusiva hasta la actualidad con alimentación complementaria desde los 6 meses sin sal ni azúcar.

  • Especialista en nutrición:
    • Lactancia Materna Exclusiva
    • Crisis de Crecimiento.
    • Alimentación complementaria: método convencional, BLW, Bliss o mixto.
    • Recetas personalizadas diariamente, acompañamiento en todo el proceso.
    • Detección de alteraciones nutricionales por déficit: Riesgo de Desnutrición, Desnutrición Moderada y Desnutrición Severa o por exceso: Sobrepeso, Obesidad.
  • Crecimiento: Talla Baja Patológica.
  • Retraso de Desarrollo Psicomotor.
  • Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades propias de la infancia: asma, rinitis alérgica, dermatitis atópica, catarro común, amigdalitis, otitis, bronquiolitis, síndrome coqueluchoide, Infecciones Urinarias, Hipercalciuria, infecciones y lesiones de piel, y de todos los órganos y sistemas.

Ayuda a las madres a través de consejería y orientación personalizada dentro de un contexto biopsicosocial y ambiental.

En la búsqueda siempre de mantenerme actualizada realizo cursos siempre de Lactancia Materna y alimentación complementaria, destete respetuoso, crianza respetuosa.

  • Recibí la capacitación de Nutrición de la alianza Instituto de nutrición de Centro América y Panamá I.N.C.A.P/ U.N.I.C.E.F. y el Instituto de Salud Pública del Estado Bolívar de la alimentación los primeros 1000 días de vida y la utilización de micronutrientes en sobres o en Fórmulas Lista para Consumo de acuerdo al diagnóstico nutricional en niños de 6 meses a 5 años, madres en periodos de gestación y lactancia.
  • También recibí la capacitación de la alianza Fondo de Unión de Naciones Unidas (U.N.P.F.A) sobre violencia basada en género medidas generales y terapéuticas para abordaje.
  • Programo la Consulta de Adolescentes 10 a 19 años que incluye todo tipo de actividades en este grupo etario incluso también se entrega anticoncepción para así evitar embarazo a temprana edad.
  • Actualmente Coordino todos estos programas en el ambulatorio donde trabajo.
  • Siempre proactiva asistiendo a Congresos de Pediatría nacionales e internacionales para garantizar adecuada atención de mis pequeños.

A parte de todo esto apoyo  y oriento solidariamente a madres y padres de alta demanda y altamente sensible en algunos Grupos. En Facebook, WhatsApp y Telegram en los que colaboro.

Un día en la vida de papás de alta demanda

Escrito por Jessica Rubio Reali

¿Cómo es un día en la vida de unos papás con un hijo de Alta Demanda?

Yo te voy a contar

5:00hrs: empieza nuestro día porque el pequeño decidió despertar y levantarse a esa hora, cabe aclarar que la “noche” anterior se durmió a las 2:00 am.

Y ahí estamos en la sala, jugando, medio vivos o medio sonámbulos porque aún tenemos mucho sueño, pero el pequeño con toda la energía habida y por haber en el universo.

Mamá decide tomar un baño para despertar y que los estragos del desvelo disminuyan un poco, papá decide limpiar la casa después de lavar trastes. El pequeño ya desayunado, el papá también, la mamá no porque el desvelo le produce un malestar general y si desayuna se siente peor.

8:00hrs: el pequeño comienza a bostezar, pero sigue jugando así que decidimos iniciar los planes que teníamos para el día, “así terminamos temprano”.

Para estas horas el pequeño ya devoró un trozo de pechuga más un sándwich, lloro y se enojó (sin razón alguna),  nos llenó de besos, pidió aquel juguete que buscaba la otra vez (sin decirnos qué juguete es), lo que desencadenó nuevamente el llanto porque no supimos adivinar qué juguete era; pidió que no se abrieran las cortinas porque la luz le lastimaba, escuchó aquel tráiler que pasó a kilómetros de distancia de la casa, grito (con los decibeles más altos) de felicidad cuando terminó de armar su rompecabezas de dinosaurios, bailó las “locas” y se enojó y gritó con toda su intensidad porque  accidentalmente movimos dos milímetros al tricératops del lugar donde él lo había puesto.

15:00hrs: para este momento ya habíamos terminado nuestras diligencias, seguía comer y preparar todo para el negocio porque en la noche tocaba vender.

16:00hrs: el pequeño pide tetes (leche materna) y cae rendido, decidimos recostarnos un rato, pero el cansancio nos vence y nos despertamos 4 horas después.

“Nos robaron la tarde”, la tarde en la que íbamos a comer, la tarde en la que íbamos a hacer mil cosas incluyendo lo de la venta y salir a jugar.

21:00hrs: papás comiendo, el pequeño aún dormido y de la venta ya ni hablamos.

23:00hrs: El pequeño despierta con toda la pila del mundo y ahí empieza nuevamente nuestro “día “.

Y así son nuestros días o nuestras noches, 90% de nuestro tiempo es para él, perdemos la noción del tiempo y a veces los días se vuelven noches y las noches días.

Para la gente es berrinchudo, malcriado, consentido; somos los peores padres porque no lo sabemos educar, somos flojos porque cómo es posible que no nos de tiempo de hacer nada, porque no lo obligamos a dormir temprano, porque no lo despertamos a las 7 de la mañana aunque tenga una hora de haberse dormido, porque lo dejamos hacer siesta, porque dejamos que coma muy noche, porque dejamos que coma mucho, porque dejamos que coma poco, porque come todo el día, porque no come todo el día, porque no le damos dulces, porque no ve tele, porque solo le gusta el agua natural, porque no lo dejamos llorar, porque no le pegamos, porque no le “buscamos el modo”, porque simplemente no hacemos lo “correcto”.

Intentamos explicar su condición y el porqué debe ser tratado diferente, pero no funciona.

Vivimos en un mundo aparte, un universo paralelo en el que aparentemente solo cabemos los tres. Aprendemos juntos porque somos nuevos en esto, nuevos en un tema del que hay muy poca información y demasiada desinformación y a veces nos frustramos y a veces explotamos porque no sabemos cómo reaccionar. Vamos poco a poco, día a día amando, disfrutando cada instante, disfrutando con la misma intensidad que él todo lo que hacemos juntos, porque tenemos con nosotros una gran misión.

Así es él, el más intenso, el más sensible, el más agotador, el más tragón, el más absorbente, el más desafiante, el más impaciente , el más voluntarioso, el más despierto, el más  cariñoso, el más extremo, el más curioso y apasionado, el más inconforme, el más enojón, el imposible para las rutinas, el más impredecible, el más tierno, el más amoroso y encantador, el más tenaz y perseverante, el más divertido, ocurrente y gracioso. El ser más amado, genial, especial, maravilloso, mágico y extraordinario de todos los planetas.

Ser papás de un niño AD es desgastante, agotador, a veces frustrante, pero te aseguro que es la experiencia más maravillosa, extraordinaria y hermosa que puedes vivir, porque son seres únicos, hermosos y realmente mágicos.

Jessica Rubio Reali

Lic. En Psicología y Mtra. En Educación 

Email: jessrubio.reali@gmail.com

Diario de un niño AD y NAS by Jessica Rubio Reali

Escrito por Jessica Rubio Reali

Sólo tengo 3 años y mi vida es algo complicada, para mis papás también porque tengo una condición de la que se habla muy poco: soy un niño AD (Alta Demanda) y NAS (Niño de Alta Sensibilidad), afortunadamente mis papás investigan y están aprendiendo a guiarme de la mejor manera, lo difícil es que aún con la información que reúnen  es muy complicado entenderme y también es difícil que las demás personas entiendan mi condición, no soy berrinchudo, no soy mal criado, ni chantajista, no necesito unas nalgadas para entender, no les estoy tomando la medida a mis papás, ni mucho menos soy mañoso; tengo tres años ni siquiera controlo bien mis emociones es más aún no sé cómo expresarme, ni entiendo lo que estoy sintiendo, mucho menos voy a entender todos esos calificativos que la gente me pone y a mis papás.

Solo sé que soy una montaña rusa de emociones, que parece que nunca estoy satisfecho, conmigo todo es extremo: o todo está mal o todo es maravilloso. Lloro intensamente y puedo hacerlo por horas, aunque todas mis necesidades estén completas y nada me calma, pero también río con toda la felicidad que existe en el mundo, es decir, que todo lo que hago lo hago y lo vivo con mucha intensidad, duermo poco y soy agotador.

No soporto separarme de mi figura de apego, como mucho y mis papás son criticados constantemente porque a mis tres años aún tomo pecho, pero ese es uno de mis mayores consuelos. Soy hipersensible a ruidos, olores y todo estímulo ambiental; ese ruido de la licuadora o el taladro que para ti son normales yo los escucho mil veces más fuerte y me ponen muy ansioso, el aire me lastima los ojos y mis oídos, el helado lo siento tan frío como si estuviera en el polo norte sin ropa, por eso pido que me lo calienten para comérmelo, las etiquetas de la ropa y la tela rígida me lastiman,  no me gusta la ropa interior porque es muy incómoda y aunque no lo creas la sensación cuando me cortan las uñas o me ponen shampoo es realmente molesta.

Es muy incómodo cuando los demás me sobreestimulan por ejemplo cuando me quieren obligar a que les diga mi nombre, mi edad, que salude o responda a alguien, que conteste el teléfono, cuando me preguntan el nombre de algún dinosaurio, cuando todos me hablan al mismo tiempo o cuando festejan efusivamente porque estoy comiendo (solo es comida ¿por qué les causa tanta emoción verme comer?) en verdad es muy incómodo para mí.

Salir a veces es una tortura, demasiado ruido, demasiado aire, demasiado sol, demasiada gente, demasiado de todo y de ir a una fiesta o a una reunión ni pensarlo y si vamos seguro seremos los últimos en llegar y los primeros en irnos, ya que debido a mi alta sensibilidad me pongo muy nervioso y no la pasó nada bien.

Si mi hijo de 3 años expresara lo que piensa y siente claramente, seguro estás serían sus palabras.

Yo desconocía los términos Alta Demanda y PAS, jamás había escuchado de ellos pero desde el segundo día de Kalel en este mundo, supe que era diferente; todavía en el hospital una linda enfermera después de escucharlo llorar con tal intensidad y por un gran rato teniendo cubiertas todas sus necesidades, me dijo “madrecita, me temo que su niño es de alta demanda”, “claro todos los niños son demandantes” pensé sin decir una palabra; dos meses después, en su revisión con la pediatra, al describirle la conducta de Kalel nos dijo “es que es un bebé de alta demanda” y seguimos sin decir nada y pensé lo mismo que la primera vez; gran error el mío creer que alta demanda y demandante era lo mismo. Y así pasaron los meses, durmiendo poco, rogando un descanso, un respiro, sintiendo que no lo hacíamos bien, pensando que la maternidad no era para mí y que le estaba arruinando la vida a mi hijo por no saber qué hacer, por ser una mala madre.

Y así sobrevivimos, hasta que trabajando en un tema sobre crianza leí por primera vez el término Alta Demanda y entonces sentí como si el cielo hubiera iluminado mi existencia: “quien escribió esto conoce perfectamente a Kalel” pensé; a partir de ese día todo cambio entendimos que no éramos malos padres y comenzamos a investigar y a trabajar para guiarlo de la mejor manera.

Soy psicóloga, mamá de un AD y NAS y  también soy AD y PAS así que a veces la casa es un caos en todos los sentidos y un torbellino de emociones.

Desde este lado te platico un poco de lo que como padres vivimos, te podría decir que tenemos miedo, miedo a movernos en la cama y que se despierte ya que el mínimo movimiento lo hace, miedo a hacer el mínimo ruido durante su siesta, miedo a agarrar el juguete que él no quiere que agarremos, miedo a que grite, miedo a que se enoje en cualquier momento, miedo a no adivinar lo que quiere o lo que está pensando.

¿Te parece exagerado? Pues estas son tan solo algunas de las situaciones a las que se enfrenta un niño y sus papás de Alta Demanda, NAS y PAS.

Él es mágico como su aparición en este mundo y su llegada a él.

Agradezco infinitamente al universo el permitirme experimentar una maternidad tan bella donde puedo vivir el amor al 1000 donde se de sobra que mi hijo me dejará abrazarlo y besarlo las veces que quiera, somos muy afortunados de tener la gran misión de guiar a un ser extraordinario para que su futuro sea maravilloso.

Solo quisimos compartir con ustedes un poco de lo que vivimos para que sepan que no están solos y que este es un proceso en el que con el apoyo indicado lograrán lo mejor para su familia

Jessica Rubio Reali

Lic. En Psicología y Mtra. En Educación 

Email: jessrubio.reali@gmail.com

¿Quién es Jessica Rubio Reali?

Colaboradora de www.altademanda.es especialista en crianza de alta demanda y personas altamente sensibles.

Mamá de un niño AD (alta demanda) y NAS (altamente sensible).

Licenciada en Psicología (niños, adolescentes y adultos) Autoestima, depresión,  duelo, crianza, problemas de aprendizaje, conducta, pareja, y familia.
Educación Especial. Técnico auxiliar en lactancia materna. Master en Educación. Colaboradora en www.rehabilitacionintegraldemexico.com.mx

Telegram:

Ella responde a las consultas de los padres y madres AD y NAS de forma solidaria en nuestro grupo de Telegram al que puedes unirte en este enlace

Relato «Adaptación a la guardería en niños AD» by Ikerne Itoiz

Ilustración de Ikerne Itoiz 

¿Tu hijo/a de alta demanda va a empezar la guardería?

¿Te preocupa su adaptación!? Que va a ser de él o ella? Que va a suceder si llora y no resiste sin ti, si sufre ansiedad por separación?

¿Tienes miedo de que no soporte tu ausencia y te necesite? ¿Qué te  eche de menos porque nunca se ha distanciado de ti tanto tiempo?

Te recomiendo esta lectura de Ikerne Itoiz colaboradora y Project Manager de www.altademanda.es que puede orientarte en la adaptación a la guardería de tu hijo/a AD.

¿Quién es Ikerne Itoiz?

Madre de una niña de alta demanda y Artista.

Ikerne Itoiz es Experta en Psicología de la comunicación,  Licenciada en bellas artes y también  Creativa e ilustradora. Además tiene un Master en Conservación y Exhibición de Arte Contemporáneo.
Es Publicista del Instagram de “Personas de alta demanda” y realizadora de la portada del grupo de Facebook de Bebes, niños y niñas de alta demanda.

Ikerne es además,  Project Manager del Blog www.altademanda.es, colaboradora del Grupo de Telegram con mas de 360 participantes perteneciente a esta misma web y moderadora del grupo de Facebook de Bebes, niños y niñas de alta demanda

Autora de dos libros/comics publicados en Amazon formato e-Book:

«Las aventuras de Pichukis»

«Pichukis en el pueblo»

Podéis seguirla en sus redes sociales en estos enlaces:

Facebook 

Instagram

LinkedIn

Amazon

Si necesitas mas apoyo para la adaptación a la guardería o a la escuela de tu hijo/a AD puedes unirte  al grupo de Telegram donde tenemos psicopedagogas y maestras de educación infantil que pueden orientarte, además de pediatras, psicólogas, asesoras de sueño, de lactancia y alimentación, de comportamiento de niños AD, logopedas y otras expertas de ciranza de alta demanda que pueden orientarte de forma solidaria… únete en este enlace


 Descárgate el relato sobre adaptación a la guardería de niños AD de Ikerne Itoiz en este enlace

 

**Información importante**

En este relato se describe la «Técnica el Hilo Mágico» de Ikerne Itoiz registrada en SafeCreative bajo licencia única con la siguiente referencia:

Información de trabajo

Título Técnica del -hilo mágico-
  • TÉCNICO

Información del registro

2109279361077 de identificación

Fecha de entrada Sep 27, 2021 2:41 PM UTC

Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivados 4.0 

Con esta licencia queda prohibida su distribución y copia y protegida su auditoría.

 

 

 

Lo que aprendí de mi niña AD 2 años después by Angie Padilla Duarte

Escrito por: Angie Padilla Duarte

La alta demanda dos años después….

(Fragmento del libro  «Lo complejo y hermoso de criar a un niño/a de alta demanda»)

Llevo desde Julio intentando darle forma, con el objetivo de dar una visión sincera y transparente de cómo es la evolución de un niño de alta demanda dos años después, sin resultar demasiado sarcástica, demasiado dramática, demasiado artificial…

No creo que lo haya conseguido, pero si a alguien le puede ayudar mi testimonio personal, (que me ha costado muchísimo dar) habrá valido la pena exponerme y exponerla a ella. Cada persona y cada familia vive unas circunstancias con lo que le pone la vida por delante. Esto es un sólo un testimonio personal de mi vivencia. Así es, así somos y esto es lo que hemos aprendido durante estos dos años.

Lo que aprendí de mi niña de alta demanda dos años después.

Tener un niña de alta demanda es agotador a nivel físico y emocional, es llevarte al límite pero también es una lección de vida, es aprender a sacar tu fortaleza, es mejorar como persona y como pareja, es energía y luz.

Quizá todavía no sabes lo que es y esto te puede ayudar a identificar si tu peque es un bebé de Alta Demanda. Si lo es, créeme, lo sabrás en cuanto lo leas:

Lo que aprendí de mi hija dos años después

2 años después puedo decir que la niña es igual de intensa pero evidentemente ha evolucionado la forma de manifestarlo. Ahora puede gritar, patalear, expresarse, correr, saltar, dar patadas… Y mantenerte en un estado de alerta permanente 24 horas.

2 años después aprendes que puedes vivir en un estado de tensión constante. ¿Saldrá corriendo? ¿Se tirará al suelo?
Ahora se que podría escribir un libro con nuestras aventuras y desventuras y veo, desde ya! los posibles títulos: «Cómo correr por un supermercado detrás de tu hija sin que se note», «Superando miradas ajenas de «mira qué niña maleducada»», y «mamás con paciencia infinita 24 horas»… Ayss, se me están viniendo a la mente un montón de títulos, pero hasta ahí.

2 años después tengo que decir que dar teta a un niña de alta demanda es tremendamente extenuante porque siempre quiere más y más, y que además, con el tiempo, se convierte en algo raro de cara al mundo exterior, porque una niña de alta demanda sigue demandando mucha teta dos años después y pasas de ser la heroína de la teta a ser la rara de la teta. También tengo que decir que adoro ver como mamá tiene el remedio mágico al miedo, a la angustia, al dolor, a la inseguridad, al cansancio… ¡Bendita teta que todo lo puede! Cuando tus tetas están más chupadas y dadas de sí que las tetas de una vaca pero sientes lo necesario y beneficioso que es para tu pequeña piensas «Al que no le guste que no mire». Lo bueno es que todo lo demás se relativiza increíblemente.

2 años después hemos aprendido juntos a poner límites a la teta, a negociar cuanta teta, cuando… Si por ella fuera esto sería un self-service abierto 24 horas, pero mi cuerpo y mi mente dos años después necesitan poner una limitación y creo que ha sido sano para ambas hacerlo. Juego, tomo teta, vuelvo a jugar, otra vez teta… Teta, teta, teta… ¡Vaya! Me doy cuenta de que teta es la palabra que más he escuchado en los últimos 24 meses. ¡Qué curioso! (La segunda más escuchada creo que es tetee…)

2 años después puedo decir que ¡me río yo de los temidos dos años! ¡Qué maravilla tener sólo 12 meses de rabietas! ¿Dónde hay que firmar? Las rabietas comenzaron casi al año y a día de hoy seguiremos hasta los 3 años en la temida etapa de los dos año. He hecho un máster acelerado en rabietas. Muchos días creo que convivo con una niña menopáusica llena de cambios de humor, de irritabilidad, de desasosiego… ¿Pero sabes qué? En este tiempo hemos aprendido a serenarnos juntas, a expresar nuestros sentimientos. He aprendido que el trabajo a nivel emocional con niños de alta demanda es doblemente importante.

He aprendido a poner nombre a mis sentimientos, me he dado cuenta de que yo también me puedo sentir siento agobiada, cansada, derrotada y que debo expresárselo a mi hija para que ella aprenda a canalizar todo el torbellino de emociones que siente por dentro.

2 años después he aprendido que no hay teorías con una niña de alta demanda. Es cierto que los cambios, las aglomeraciones, la falta de rutinas, la falta de sueño, el hambre, les ponen a 1000 revoluciones, si son factores delicados con cualquier niño, con un peque de alta demanda son cuestiones que afectan muuucho a su irritabilidad.
¡Vaaale! A pesar de que sé que mi niña es así, confieso que a día de hoy todavía me paso horas elaborando teorías de por qué puede estar así de tensa la niña, de si le afecta el inicio de la guardería, de si le afecta un viaje… 2 años después puedo decir que sólo se que no sé nada.

No hay teorías posibles, ni culpables. (Aunque yo siga buscando en mi mente la fórmula mágica de la coca-cola)

2 años después he aprendido que una niña de alta demanda pone a prueba a cualquier pareja. Creo que si la pareja no es sólida una niña de alta demanda puede hacerla tambalear fácilmente. Hemos crecido como pareja y ha sido gracias a nuestro pequeña.

2 años después hemos aprendido que nuestros planes para tener más familia deben ir al ritmo de la propia familia. Cuando tienes una niña de alta demanda aprendes a dejar los planes y hacer las cosas cuando te sientes list@. Lo haremos cuando lo sintamos como familia y será una decisión de tres, no de dos ¡Si tienes un niño de alta demanda sabrás que para tener otro hijo la familia debe estar preparada a muchos niveles! A pesar de que toooodo el mundo nos siga preguntando que para cuándo el hermanito.

2 años después he aprendido que el contacto con la naturaleza es infinitamente valioso y necesario para mi hija ¡Y hasta nos hemos aficionado al camping! ¡Yo! ¡Que era una rata de ciudad! ¡Y lo mejor de todo es que nos gusta! He aprendido que si no salimos a tomar el aire puro es posible que me encuentre con Chucky, el muñeco diabólico, en unas horas. Que la naturaleza es necesaria para sacar su energía, para canalizar su explosividad, para reconectar con su esencia y para hacer más fuerte nuestro vínculo. He aprendido a disfrutar de esos momentos, a sentirme bien al aire libre, a sacar la niña que llevo dentro y olvidarme del mundo mundial.

2 años después me he dado cuenta de que mi pequeña me mantiene en plena forma. Puedo correr toda una calle detrás de ella, puedo subirme a un árbol para ayudarla a bajar, puedo coger a un niña de 15 kg durante 7 calles, puedo correr detrás de una bici sin pedales a toda velocidad y estar como si tal cosa. Que tener un niña de alta demanda es estar a punto para hacer un triatlón mañana mismo.

2 años después he aprendido que todo pasa y todo llega. Que al final acabas volviendo a dormir (en serio) y que todo es pasajero. Tanto, que incluso lo acabarás echando de menos. Que poco a poco vas recuperando algo (poco) de espacio personal, y que aprendes a compartirlo y disfrutar mientras lo compartes con esa pequeña personita que te hace tan feliz.

He aprendido que si no tengo un minuto para ducharme tranquila podemos ducharnos juntas mientras cantamos canciones con la alcachofa de la ducha y eso será mejor que verle desde fuera llorar aporreando la puerta o cortina de baño. Que si no tenemos intimidad en la habitación porque dos años después quiere dormir cuando tú lo hagas y donde tú lo hagas podemos aprovechar para construir cuevas bajo las sábanas, hablar de cómo nos ha ido el día o contar cuentos en familia hasta dormirnos juntos y de paso ver menos tele y vivir más.

He aprendido que mi salón ha sido invadido de juguetes y materiales porque no quiere jugar sola en su habitación y que me gusta verla así porque me recuerda a ella cuando no está.

He aprendido que no quiere jugar mientras yo cocino, si no que quiere estar conmigo y ayudarme a cocinar (y a limpiar el estropicio), que compartir tiempo juntos a mi niña de alta demanda le hace tan feliz que esa felicidad se contagia.

2 años después he aprendido que el sofá en una casa con un niña de alta demanda no está para tumbarte tranquilamente a descansar. Está para posar el culo y que la niña se tire encima de ti para jugar a guerra de cosquillas o tirarte del jersey mientras te mira con ojos de corderito degollado y te dice «¿mamá, me das un poco tetee?»

2 años después he aprendido que me importa una mierda muy poco lo que piensen los demás. Ahórrense teorías del tipo de…. Es que parece que está cansada, le dejamos hacer lo que le da la gana, necesita mano firme, me está toreando, soy una blandengue… ¡Ahórrenselas! Porque me he convertido en una hippie mami y como dice Mecano «lo que opinen los demás está demás».

2 años después he aprendido que entrar en una tienda (supermercado, grandes almacenes, o llámalo X…) con una niña de alta demanda es un deporte extremo. Tu vas inocentemente a mirarte un pantalón después de infinitos meses sin comprarte nada para ti, y en vez de mirar el pantalón te ves negociando para que salga de su encierro en el probador.

2 años después he aprendido a NO comparar a mi hija con ningún niño/a de los que hay alrededor. Mi pequeña es especialmente especial, única. No permito que la comparen, ni compararla. Ella sigue su ritmo particular que mucha gente no entiende, porque es un ritmo aceleradamente lento. Si no has entendido que significa esto de «aceleradamente lento» es que no tienes una niña de alta demanda…. ¡Créeme! He aprendido a ralentizar y acelerar al mismo tiempo. He aprendido a seguir su ritmo y a cultivar la paciencia necesaria para hacerlo sin que se note que no es el mío.

2 años después he aprendido que Montessori ha sido el gran descubrimiento de mi vida. Que descubrir esta filosofía de vida me ha hecho mejor como madre y como persona. Que es un reto más grande integrar esta filosofía en tu hogar cuando tienes una niña de alta demanda, pero que cuando ves los destellos del bien que hace a tu hija te animas tanto que te planteas incluso difundirla por todo Chile 😉 y te lías la manta a la cabeza para irte de ruta con tu familia y difundir esta forma de educar y criar a los niños desde la libertad, el respeto, la confianza y el amor. Los cuatro pilares básicos fundamentales para que una niña de alta demanda crezca con seguridad, y siga un desarrollo integrado y pleno.

2 años después me he dado cuenta de que tener a mi hija de alta demanda es lo mejor que me ha pasado en la vida. He aprendido a crecer como persona, a cultivar la paciencia más que el propio Mahatma Gandhi. He aprendido a ralentizar, a serenarme, a ser menos superficial, a valorar lo esencial, a priorizar, a querer sin rencor, sin condiciones… He aprendido a luchar para defender su esencia, he aprendido a delegar cuando mi cuerpo o mi mente no han dado más de sí.

2 años después he aprendido que la vida se debe vivir intensamente, como lo hace una niña de alta demanda. Que la alegría cuando llega debe supurar por todos los poros de nuestra piel, que debemos dar abrazos tan grandes que nos dejen sin respiración o besos tan fuertes que nos duelan los cachetes, que tengo que decir más «te quiero» como hace mi hija que lo dice de corazón a todas horas, que tengo que llevar un ritmo más aceleradamente lento para vivir todo lo que hay que vivir y disfrutarlo, saborearlo.

2 años después he aprendido que el mejor plan es el que no se planea. Sólo hay que seguir nuestro ritmo, nuestro instinto… 2 años después he aprendido a sacar mi niña interior para conectar con ella, he aprendido a contagiarme de su energía, de su magia, de su brillo…

Tener un niño de alta demanda es duro, agotador, extenuante. Es una prueba de vida a muchos niveles: Físico, emocional… Pero si aprendes a mirar con el cristal de la felicidad, te das cuenta de que ha sido un reto para cambiar, para mejorar, para crecer. Para ir aceleradamente lenta. Las mejores cosas de la vida nunca son fáciles. Ser mamá de un niño de alta demanda ha sido la mejor experiencia de vida que nadie nunca me podía haber dado.

A Mí Niña Ámbar:

Si algún día lees esto, quiero que sepas que sólo quise ayudar a otras mamás con mi testimonio a mirar con las gafas de la felicidad que mamá se ha puesto. Te quiero tal y como eres, tu energía me ha dado la vida que necesitaba. Eres luz, eres inocencia, eres impulso… Si alguien no te entiende algún día en el colegio, en tus relaciones, en tu trabajo ponte las gafas que tenemos ahora y como dice «mecano» lo que opinen los demás está demás «TE QUIERO INFINITO Y MÁS Y POR MUCHOS AÑOS MÁS DE AMOR JUNTO A TI, MI HERMOSO ARCOIRIS»

 

**Esto es un Fragmento del libro «Lo complejo y hermoso de criar a un niño/a de alta demanda» que puedes adquirir en este enlace

 

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Relatos personales sobre crianza de alta demanda

Escrito por Anna Company

¿Te gustaría escribir tu historia de maternidad con tu hijo/a de alta demanda?

Muchas veces cuando leemos relatos personales de madres y padres de alta demanda que están viviendo situaciones similares a las nuestras nos sentimos identificados/as, acompañados/as y menos solos/as.

Te invito a que expliques tu historia para publicarla en la web www.altademanda.es y que otros padres y madres puedan sentirse apoyados con tu experiencia de crianza.

Busco madres o padres de bebés, niños o niñas de alta demanda que deseen compartir su relato.

¿Cómo es tu hijo/a AD? ¿Cómo te sientes con su crianza? ¿Qué puntos fuertes tiene tu hijo/a AD? ¿Qué dificultades encuentras en la crianza de tu hijo/a? ¿Te sientes juzgado/a por personas externas en cuanto a tu crianza?

Tu aportación puede ser de gran ayuda para otras madres y padres, nos interesa lo que tienes que decir.

¿Quieres ver ejemplos de relatos personales de crianza de alta demanda?

Si quieres leer algún relato personal ya escrito puedes hacerlo en este enlace

¿Cómo escribir tu relato personal sobre crianza de alta demanda?

Si deseas escribir tu historia para compartirla con otras personas puedes hacerlo en este enlace.

Información importante sobre alta demanda:

Recuerda que puedes acceder a los PDF de   “Herramientas útiles para criar a un niño de alta demanda” en los siguientes enlaces:

  • Monográfico ¿Cómo tratar las frustraciones de los niños de alta demanda? en este enlace
  • Monográfico sobre rutinas, normas y límites para niños de alta demanda en este enlace
  • Monográfico sobre sueño nocturno en los niños de alta demanda en este enlace 
  • Monográfico sobre ¿Cómo saber si un niño es de alta demanda? en este enlace

A parte de esto no te olvides que tienes a tu disposición los siguientes libros en PDF para descargar:

Y a partir del 16 de febrero podrás descargar en PDF los siguientes libros que ahora están con Kindle Unlimited

  1. El desarrollo interior del niño de alta demanda
  2. Las emociones del niño de alta demanda
  3. Relatos sobre crianza de alta demanda

Y por último recordarte también que los viernes cada quince días nos reunimos algunos padres y madres de niños de alta demanda para compartir nuestras experiencias de crianza y apoyarnos mutuamente en los grupos de apoyo online, si te apetece unirte puedes hacerlo en este enlace.

 

¿Cómo descubriste que tu hijo/a es de alta demanda?

Escrito por Anna Company

Fragmento del libro: «Relatos sobre crianza de alta demanda» descárgatelo GRATIS en PDF.

La crianza de un niño/a AD (alta demanda) no es una tarea fácil o mas bien dicho: la crianza de un niño/a AD es una tarea agotadora. Hasta aquí creo que cualquier padre y madre de un niño/a AD estará de acuerdo conmigo.

Luego lo podemos sobrellevar de una forma u otra según como sea la personalidad del padre o madre, esta claro! Mucha gente externa, personas que no tienen hijos de alta demanda y que nos miran con “lupa” a los que estamos en el mundo de la alta demanda por una razón u otra, nos llaman “quejicas, exagerados, sobreprotectores, malcriados” etc.

He oído de todo.

Si ya es complicada la crianza de un niño/a de alta demanda imagínate si encima llevas cargada la maleta de las críticas de la gente que te juzga sin ponerse en tus zapatos. En realidad lo que mas duele, es cuando se trata de tu propia familia que no te comprende, cuando te das cuenta que estas sola/o. A veces, ni tu pareja esta contigo. Esta situación es muy triste. Y se da en muchos casos. Aquí te dejo algunos relatos de muestra.

Relato numero 1

¿Cómo descubriste que tu hijo es de alta demanda?

Tuve a mi hijo por cesárea ya que hubo una complicación en el parto y no pude acabar un parto natural, después de pasarme 18 horas en la sala de partos, con contracciones muy dolorosas y las terribles y debidas dilataciones.

Recuerdo que los primeros días de recuperación que pasé en el hospital, después de la cesárea, yo estaba fuera de mí, distorsionada, adolorida, como ida, contenida de emociones y sin poder casi ni moverme de la cama.

Había nacido mi pequeño bebé maravilloso, mi tesoro. Y yo sentía las cosas como muy difuminadas, borrosas, como sin sentido.

Aquella sensación de despersonalización no me dejaba disfrutarlo del todo.

Sentía una mezcla de sensaciones: entre alegría absoluta y angustia, entre dolor y felicidad, entre ansiedad y paz. Me sentía emocionalmente desfigurada, totalmente torcida.

Recuerdo que tenía a mi bebé de 3,5 kg siempre pegado a mi pecho, tumbado encima de mí, era la única manera en que se quedaba tranquilo y en calma, algunas veces. Me encantaba olerlo, sentirlo…

Así pasaban las horas de aquellos días que recuerdo de forma nebulosa y turbia, colapsada de tanta medicación y extasiada por las visitas de los familiares y amigos que únicamente hacían ruido y provocaban más desconcierto a la situación.

Insatisfecho

Mi hijo lloraba de hambre porque la leche que nos daban en el hospital, no le saciaba lo suficiente y siempre quería más, se sentía insatisfecho, él necesitaba succionar mucho más de la ración que le tocaba.

Tozudo

Yo no podía darle el pecho por la medicación que tomaba y los biberones del hospital se le quedaban especialmente cortos y él lloró y lloró sin parar desde el primer día, demandaba con insistencia y terquedad cada una de sus necesidades ya desde el inicio.

Apego

Se apaciguaba apegado a mi pecho, tumbado respirando junto a mi corazón, así, las pocas veces que había silencio en la habitación.

Durmiendo poco, a veces de día, a veces de noche, cortos ratos, respirando junto a mí. Pero el mínimo ruido lo despertaba, el mínimo movimiento, el mínimo soplido, el mínimo roce…. Y estallaba de pronto en gritos y lloros intentando saciar su nueva necesidad de “algo” que nunca descubrí qué era. Insaciable, insatisfecho.. Era un bebé hipersensible.

Activo

Gritaba más que ninguno otro bebé y abría sus enormes ojos expresivos, se erguía y levantaba su cabeza como si fuera a ponerse de pie.

Pasamos una semana en el hospital y cuando llegamos a casa me di cuenta de que me convertí en madre. En aquellos primeros días de mi maternidad, en casa, me hice consciente de lo que significa ser madre, de lo que significa tener un hijo. De la responsabilidad que conlleva.

Porque aunque te prepares para ello durante la vida, aunque te informes, leas, estudies y dediques parte de tu tiempo a asimilar el hecho de que vas a ser madre, hasta que no tienes a tu hijo en brazos dependiendo de ti, no lo vives realmente, no te haces del todo consciente.

Bebé de alta demanda

Cuando empecé a conocer a mi hijo, me di cuenta de que todo aquello que yo creía saber sobre el desarrollo de los bebés y niños, sobre la educación, sobre la evolución, las emociones y su crecimiento no iba a servirme absolutamente de nada, porque mi hijo, mi hermoso bebe intenso, amoroso… Mi tesoro, era especial, era distinto a los bebés de libro.

Sensible

Y entonces me entró una especie de pánico terrible y empecé a darme cuenta de que de alguna forma nadie me había enseñado a ser madre de aquel bebé que tenía entre mis brazos, nadie me había explicado cómo debía hacerlo para ser madre de un bebé tan especial, tan sensible, tan exigente.

Porque yo tenía un niño de alta demanda entre mis brazos y nadie te capacita para criar a un niño con este tipo de temperamento.  Fue entonces cuando empecé a descubrir, a informarme

Fue entonces cuando escuché a mi bebé, cuando le observé y me fijé en sus necesidades y quise empatizar con él.

Intenso

Reconocí a mi bebé con su temperamento intenso, con sus fortalezas y debilidades y me di cuenta de que como madre debía prepararme porque no podía educarlo del mismo modo que cualquier otra madre,  ya que mi hijo no era un  niño como los demás. Mi hijo era mas intenso, mas ruidoso, mas sensible, mas activo, mas afectuoso, mas exaltado, mas testarudo, mas caprichoso, mas desafiante, mas de todo..

Insaciable

Siempre más de todo que el resto de niños y por eso  tenía otras necesidades que no estaban en los libros. Otras necesidades que ni las vecinas, ni los abuelos, ni las amigas ni nadie que no tuviera un niño/a AD podía comprender.

Entonces dejé de escuchar a medio mundo, y empecé a escucharlo a él y a mis instintos de madre. Y así es como funcionamos nosotros, con nuestras reglas.

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Rabietas y frustraciones de mi hijo de alta demanda

Escrito por Anna Company

Etapa de rabietas en los niños de alta demanda

Mi hijo a partir de los 2 años hasta los 4 años y medio aproximadamente pasó una etapa  de rabietas y frustraciones constantes,  y yo estaba bastante preocupada por ello, ya que probé todas las alternativas posibles para mejorar la situación pero ninguna daba resultado.

Mi hijo adoptó un comportamiento de rebeldía y negación y yo llegué a pensar que tenía el llamado «trastorno negativista desafiante» ya que iba pasando el tiempo y su comportamiento empeoraba.

Todo eran luchas de poder y desafíos, su testarudez y cabezonería por cualquier tema eran incesantes, siempre negativas, caprichos y mandatos. Yo estaba agotada. Me sentía desbordada y no sabía como sobrellevar el tema.

Se negaba por completo a cumplir las normas y los límites , no seguía ningún tipo de instrucción, era como si nos desafiara deliberadamente por  todo, como si lo hiciera a propósito para molestarnos o para entrar en conflicto.

Modelos de crianza en los niños de alta demanda

Mi pareja utilizaba un modelo de crianza  muy autoritario y eso provocaba en él respuestas de rebeldía y más luchas de poder todavía. Aquel modelo de crianza no funcionaba, yo lo sabía pero no había entendimiento entre mi pareja y yo, no había forma de que llegáramos a un acuerdo para poder educar a nuestro hijo de una forma positiva y estar de acuerdo en los métodos que usábamos, yo me basaba en la disciplina positiva y todo lo que hacía se desmoronaba cuando mi pareja intervenía.

Todo esto hacía que mi hijo se sintiera presionado y tuviera un mal comportamiento: respondiendo con agresividad, mal humor, obstinación e impulsividad.

Finalmente llegamos a un punto en que la situación se nos hizo insoportable y  mi pareja y yo estuvimos hablando muy seriamente y nos dimos cuenta que teníamos que cambiar cosas,  que nuestro hijo necesitaba mucha paciencia y entendimiento, mucha comprensión y serenidad.

Por suerte mi pareja hizo un cambio y se puso a la par conmigo y empezó a utilizar un método más respetuoso, más calmado y cuando nuestro hijo reaccionaba con rabietas, testarudez o frustración nosotros reaccionamos con paciencia, con comprensión y con empatía.

Intentábamos ponernos en su lugar, entender qué era lo que quería, qué era lo que nos intentaba decir,  porque los niños a veces solicitan atención porque tienen una necesidad básica y no saben expresarla todavía con palabras.

Emociones de los niños de alta demanda

Y yo intentaba descubrir cuál era esa necesidad que él estaba solicitando o estaba intentando gestionar de aquella manera con su comportamiento.  Mirar de dónde venía el estallido emocional, cuál era la causa que lo había detonado, siempre hay una causa.

Intentaba escucharle, empatizar con él, ponerme a su altura y hablar en su idioma, comunicarme con él de forma efectiva. Y él lo percibía, él percibía mi esfuerzo, y el de su padre, percibía que estábamos ahí para él.

Evolución del niño de alta demanda

Con el tiempo, las rabietas y los desafíos se fueron difuminando, ahora con 5 años ya casi no tiene rabietas, sigue siendo un niño testarudo y cabezota pero se puede negociar con él, se puede entrar en un razonamiento hablado,  tolera mejor la frustración y gestiona mejor sus emociones. 

Sí! es un niño mandón, y es agotador porque tiene una energía incansable y un temperamento muy fuerte, y es intenso, y demandante, y se enfada por cosas y llora y grita a veces, pero se puede razonar con él, se puede conversar y hablar y llegar a acuerdos.

Sigue teniendo una hipersensibilidad muy acentuada y se frustra muchas veces por cosas que quizás a otras personas ni le importarían porque los niños de alta demanda perciben las sensaciones y las emociones de forma exagerada, pero lo gestiona mucho mejor que hace 2 años, tiene un autocontrol de sus emociones mucho más elevado. 

La etapa de los berrinches se acabó, igual que un día terminó la etapa del mal sueño nocturno. Está en otra etapa.

Mi hijo ahora duerme bien y ya casi no tiene berrinches. Era cuestión de mirarnos a nosotros mismos y evaluar como le estábamos educando. Sus necesidades no estaban cubiertas porque nuestro método no era el correcto, su padre autoritario imponiendo su mandato y yo de mediadora jugando a un papel que no me tocaba.

Los niños necesitan una estabilidad y una validación emocional, una seguridad y una unión en el vínculo familiar para poder gestionar correctamente sus emociones y desarrollarse de forma óptima. Por ello es importante que los padres muestren acuerdos entre ellos en su modelo educativo y además actúen con respeto hacia el hijo, sin autoritarismo, sin mandatos, a través de la firmeza y el cariño. A través de la empatía.

 

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¿Cómo criar a un niño de alta demanda?

El niño de alta demanda en la segunda infancia

¿Tiene Alexandra una mente neurodivergente?

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El desarrollo interior del niño de alta demanda

Las emociones del niño de alta demanda

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Sola con 4 hijos y la alta demanda

Escrito por Anna Company

Se que yo lo escogí, yo tomé la decisión de ser madre de 4 hijos. También fui yo quien decidió dejar de trabajar para dedicar plena atención a mi maternidad y cuidar de ellos con presencia absoluta el cien por cien de mi tiempo.

Con mi espeso determinamos que él trabajaría fuera de casa el tiempo que hiciera falta para poder abastecer a la familia de la economía suficiente para vivir, esto conlleva que trabaje de sol a sol y que cuando llegue a casa esté derrotado y no haya tiempo ni tan solo de cruzar una palabra, ni conmigo, ni con los niños. Es como si no existiera, es como una sombra fría que atraviesa la puerta y se mete en la cama para volver a salir por ella al día siguiente muy temprano, sin darse cuenta de nada. Supongo que no es exactamente lo que yo imaginaba.

Mientras tanto sus hijos crecen, se desarrollan, absorbiendo cada inhalación de mi oxigeno, no me da tiempo ni a respirar y ellos ya me han dado mil vueltas.

El mayor casi un adolescente que me necesita más que nunca y a quien estoy fallando, los gemelos medianos desafiando a medio mundo, intolerantes a la frustración, con berrinches y negaciones conviviendo como pueden con sus otros dos hermanos. Y el pequeño de un año, de alta demanda absorbiendo y demandando, intensificando cada emoción y asegurándose de que su madre no pueda hacer absolutamente nada más que estar pendiente de él. Mordiendo y pegando a sus hermanos si les presto la más mínima atención, colgándose de mi pecho durante todo el día y toda la noche.

Soy una madre con cuatro hijos que me necesitan y no puedo multiplicarme, no puedo hacer que el día tenga más horas de las que tiene, ni dormir físicamente en 4 espacios distintos para satisfacer a mis 4 hijos. No puedo estar en 4 lugares diferentes al mismo tiempo. Ni jugar a 4 juegos.

Los celos y las peleas entre hermanos se han convertido en una rutina. Los mayores se entristecen porque dicen que solo presto atención al pequeño, porque es más dependiente y es de alta demanda. Porque duermo con él en colecho, igual que también dormí con ellos cuando eran bebés. 

Me siento sola. No tengo ayuda. Mi hijo adolescente está cambiando, está pasando por una etapa difícil de muchos cambios físicos y emocionales, se que es complicado para él y siento que no le apoyo lo suficiente, siento que no estoy a su lado, me siento mala madre. Muy culpable. 

¿Cómo puedo conversar con mi hijo mayor, mientras le doy el pecho al bebe y calmo las rabietas de los gemelos?

Intento tener paciencia y calma, educarlos de forma positiva y respetuosa. Con hábitos saludables y poniéndoles límites y normas que puedan comprender y realizar. Pero a veces me desvanezco. 

Estoy agotada. Mi esposo trabaja de sol a sol, y descansa por las noches. Yo trabajo de sol a sol y por las noches no descanso.

Sé que yo lo elegí, no es que me arrepienta porque les amo. Solo es que muchas veces me siento sola y tengo ganas de gritar. Simplemente es eso, que a veces la impotencia y la frustración me consume por dentro porque siento que no puedo con todo.

Solo necesitaba desahogarme.

Y tu, ¿Cómo te sientes?

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Libro «Relatos sobre crianza de alta demanda»

Escrito por Anna Company

Libro sobre relatos de crianza de Alta Demanda

Este es un libro pensado para ti, para que puedas empatizar con algunas madres y padres de bebés y niños/as de alta demanda que me explicaron sus historias de crianza y que yo reescribí para que llegara a ti, para que de algún modo pueda acompañarte y mostrarte que somos muchas las personas que vivimos una crianza intensa y que nos apoyamos mutuamente.

Este es un libro para que comprendas que no estas sola/o, para que observes que hay mas personas que viven situaciones muy similares a las tuyas. Para que te identifiques en las experiencias de los demás. Para que no tengas miedo y no te sientas perdida/o como muchas madres y padres se han sentido al principio de su crianza al descubrir que su bebé no era como cualquier bebé de “manual” o de “libro”.

Aquí tienes 16 relatos cortos escritos en primera persona con emociones reales de personas que han compartido sus vivencias para todo aquel que reconoce el mundo de la alta demanda y para todo aquel que quiere hacerse una idea de lo que siente una madre o padre con la crianza de un niño/a AD.

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