Carolina Rodríguez: Coach TEA

Siempre quise ser mamá.

Soñaba que era una mamá de familia numerosa.

Y sí, todo eso, se cumplió.

Soy mamá de 4. 

Cuando estaba embarazada de mi primer hijo, hace ya veinte años, había un miedo que me rondaba la cabeza y que, aún hoy, recuerdo cómo compartía con su padre: “ me da miedo cuando crezca, sea grande, salga por la noche….” Un miedo que, puede parecerte raro, inusual, sin sentido, pero que, te aseguro, que me aterraba. Un miedo que sentía, tal cual, lo había sentido mi madre.

Hoy por hoy, echando la mirada atrás, me doy cuenta de qué manera más insana de no estar en el aquí y el ahora y en lo importante de estarlo en cada momento que vivamos en nuestra vida; nos guste más o menos.

Y no sólo estaba ese miedo, había muchos otros. Algunos seguro que sientes o has sentido tú también. Y cómo ya te comenté, con el tiempo descubrí que eran miedos “heredados”, creencias limitantes que me hacían una auténtica mamá dormida viviendo desde el miedo.

Miedos y creencias que mis padres, sobre todo mi madre, me había “regaldo” con todo su amor, porque quería protegernos y ella también los había recibido de su querida mamá.

¿Cómo pensar que tal cosa puede hacer daño?

Con todos esos miedos y creencias fui mamá, tres veces más.

Pero fue con mi cuarto hijo con el que experimenté el miedo e incertidumbre más grande jamás sentido. Ese que no te esperas y que te paraliza.

Con casi 5 años, le diagnostican TEA, apenas unos meses antes de aquel confinamiento mundial que vivimos y que tampoco esperábamos.

De repente nos vimos, mi familia y yo, en casa sin poder salir, con un diagnóstico y un montón de dudas, miedos, incertidumbres….

Pero sabes qué?

Que lejos de ser una pesadilla, (que fue lo que en un primer momento sentí), y gracias a todas las herramientas y experiencias que me ha dado el coaching estratégico, el estar 24/7 con él, me permitió descubrirle, entenderle y aprender a acompañarlo.

Pero también descubrí que para poder entenderlo y acompañarlo, primero tenía que hacerlo conmigo misma.

Cosa que el miedo y el vivir dormida no me había permitido hacer.

Y sí, el miedo más grande vivido, esa incertidumbre, ese montón de dudas, fue lo que realmente hizo ese click en mi vida.

Y sí, mi hijo me convirtió en una MAMÁ DESPIERTA.

En una mamá que se enfoca en lo que SI de su día a día.

Aunque hayan cosas del día o días completos que no me encanten, siempre hay algo en lo que SI enfocarte.

Me convirtió en una mamá que viviendo desde el AMOR, acompaña a su hijo a descubrir sus fortalezas, potenciales y sacar todo su partido.

Y no sólo a él, también a mis otros tres hijos, a los que la mayoría del tiempo los había estado criando mientras dormía. 

A lo mejor, lo que te ha tocado vivir, no es lo que esperabas, créeme que te entiendo. Pero lo que está claro es que lo estás viviendo para algo muy grande.

La clave está en despertar y descubrilo. 

Soy Carolina Rodríguez, Coach de estratégico, Coordinadora/Formadora del Instituto Canario de Coaching y Creadora de Mamás Despiertas.

* Web: https://cambiadelatitud.com/
* Instagram: @soy_carolina_rodriguez

*Instagram: @mamadespiertas_
* Facebook: Mamás Despiertas
* Yotube: MAMAS DESPIERTAS
* Canal de Telegram: MAMAS DESPIERTAS16:00

María Montero especialista en doble excepcionalidad

¿Quién es Mamá Doblemente Excepcional?

Mi nombre es Maria, soy madre de un niño de 10 años,  mágico y lleno de luz, doblemente excepcional ( AACC-Asperger).
Soy de Torrevieja (Alicante) aunque un poquito de mi también pertenece a Almería (Andalucía).

Mi vida nada tenía que ver con lo que actualmente es ahora.

Soy, he sido, bailaora de flamenco, he dedicado gran parte de mi vida al baile.
He pisado grandes escenarios tanto en España como por parte de Europa, trabajando y codeándome con los mejores artistas del momento.
También fui profesora de flamenco y ballet, posteriormente entrenadora de Gimnasia Rítmica.
Todo ello me llevo a trabajar con cantidad de niños y adolescentes, cada uno de ellos diferente, maravilloso y especial.
Pero un 17 de Marzo mi vida dio un giro de 180 grados y llegó al mundo, llegó a mi mundo la personita más mágica del universo, MI HIJO.
Yo siempre digo que él es mi tesoro al final del arcoíris.
A los pocos meses de vida ya se intuía que no iba a ser un niño común, pero como madre primeriza, para mi todo estaba dentro de lo normal.
Más adelante nos dimos cuenta que lo que se intuía a los pocos meses sólo era un preludio de lo que estaba por llegar.
A los 2 años construía puzzles de unas 70 piezas, a los 3 años y medio y de forma totalmente autónoma aprendió a leer, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir y esto último de cabeza, sin papel.
Todo este aprendizaje iba acompañado de una intensidad emocional acorde a ese desarrollo vertiginoso y a una profundidad existencial con unas preguntas de difícil respuesta…
-Mamá, si al final me voy a morir, ¿para que tanto esfuerzo en la vida? ¿Qué me llevo yo de todo esto? (Esto con 8 años)
-Mamá, si los Ángeles tienen alas, ¿porque no vuelan y bajan a vernos? (Aquí con 4 años).
Todo esto era demasiado intenso y decidí que había que formarse, tenia que estar preparada para todo lo que está por venir.
Decidí estudiar para poder dar respuesta y acompañar a mi hijo en su camino y a su vez enseñarle que hay caminos alternativos.
Ayudarle a entenderse, valorarse y quererse tal y como es.
No está siendo un camino fácil, pero si está mereciendo muchísimo la pena.

Yo me encontré gracias a él.

Familias:
La educación, la crianza, está en el corazón, el corazón es el que manda, no lo que te diga el vecino, o la amiga de tu madre, o tu amiga , etc.

Es vuestra crianza

Vosotros decidís
Doy las gracias a mi hijo por haber llegado a mi vida y pintar de colores mi mundo.
Si deseas contactar conmigo puedes hacerlo a través de  estas redes:

Adriana Gómez Solarzano

Soy, ADRIANA GOMEZ SOLORZANO, nací en Caracas – Venezuela

Segunda de dos hijos, crecí en un hogar estable económica y moralmente. Siempre me tildaron de ser extraña, extravagante y diferente.

Creativa por naturaleza.

Las películas tristes me hacen llorar, también la navidad o alguna historia triste de la vida real. Cuando supe que era neurodivergente a mis 40 años me sentí agradecida de poderle poner un nombre, parecía que era muy tarde, había pedazos rotos de cosas en todo mi alrededor. Pero no era así, mi vida cambio y la de mis hijas, somos capaces de construir con sanidad un hogar en donde lo mas importante no es lo que se tiene que decir sino como lo tomara quien lo escucha. 

Mi vida profesional:

La arquitectura está en mi corazón. Hablo 5 idiomas: Frances – Italiano – Ingles – Alemán y Español que es mi lengua materna, algunos los aprendí con estudios otros no se bien ni cómo. Amplia experiencia en compras internacionales, ubicación y manejo de proveedores multiculturales, negociación de contratos de exclusividad y logística en general, siento pasión por realizar investigaciones efectivas para comprender las gestiones actuales del mercado que puedan apoyar inversiones interesantes.

Motivador nato, fundador de la escuela de liderazgo para la fuerza de ventas en CFR, Chile. 

Mis hobbies:

El entrenamiento de fuerza, la alimentación sana y los hábitos amigables son mi prioridad en el día a día. La lectura es un hábito que agradeceré siempre a mi padre. 

Mi fortaleza:

Mis pensamientos, descubrí que lo que mas me funciona para calmar mi mente no es ir contra ella sino sentarme en soledad a escucharlos y orientarlos hacia un propósito interesante.

Hago un plan para todo, casi siempre por escrito. 

Mi mayor desafío:

la crianza de mis hijas, a una de ellas desde la distancia entre dos continentes.

Mi proyecto de vida: 

EL CONOCIMIENTO ES LUZ

Lo único que derrota la oscuridad es la luz, solo el conocimiento puede ayudarme a entender asincronías, sobreexcitabilidades, cambios de humor, ataques de ira y de llanto incontrolable. En casa todo cambió cuando yo como mamá cambie. Enfrento a diario nuevas luchas, pero también veo los frutos del esfuerzo y la determinación. Hago todo lo posible por lograr la adaptación de la escolaridad de alguien que recién la comienza, que solo hace lo que quiere y que tiene una forma peculiar de procesar información. Negocio a diario por todo con una niña y debo confesar que ella casi siempre gana.

Conociendo dos caras diferentes de las altas capacidades el perfil extrovertido y enérgico (mi hija de 5 años), y por otro el que es monosílabo, que no sabe cómo mostrarse y jamás deja ver su extrema fragilidad, ese que no se siente capaz de hacer nada bien (mi hija de 15 años). 

Jamás es tarde para ponerle nombre a eso que te hace diferente…solo cuando le pones nombre tienes el poder de dominarlo y usarlo a tu favor. 

Mi frase favorita:

“Ni la autoestima puede hacer lo que logra el poder del control de los pensamientos” 

Mi mensaje:

El verdadero éxito en todos los ámbitos radica en el control de las emociones, si necesitas ayuda para lograrlo búscala. Cuando gritas al universo por auxilio el responde.

Puedes encontrarme en estas redes:

Intagram: @adrigomsol

Twitter: @AdriGom1

Email: adri.dells@gmail.com

 

Muriel Duran: Alta Demanda y Lactancia

Soy Muriel Duran, venezolana emigrante viviendo en argentina desde hace 5 años.

Desde adolescente comencé mi recorrido en el trabajo con niños, pues en mis vacaciones escolares era recreadora de campamentos, lo que me hizo descubrir mi vocación para sintonizar con esta población.

Así que estudié posteriormente en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador obteniendo el título de Licenciada en Educación especial en Dificultades de Aprendizaje. Desde 2002 trabajé haciendo suplencias en un Centro de Atención Psicoeducativa, el cual fue mi casa laboral de formación, donde luego me desempeñé como docente de aula al convertirse en el Instituto Educativo Celestin Freinet, un colegio con filosofía de Nueva Escuela.

Muchísimos años después me convierto en mamá y mi vida (como la de muchas mujeres), da un giro 180°. Luego de querer toda mi vida dar teta a mi bebé, me doy cuenta de que es una labor muchas veces difícil de llevar, el inicio suele ser atropellado, la soledad golpea muy duro, y uno tiene que buscar ayuda de un profesional.

Encontré tribus y asesoras por medio de las redes sociales, toda esta gente se convirtió en mi compañía del día a día y sentí como mi carga se alivianaba con ellas.

2 años después desteté a mi hijo sintiéndome orgullosa de todo lo que había logrado.

Al pasar los meses seguía leyendo, aprendiendo sobre lactancia y muy atrapada con el tema, entonces fue cuando descubrí que quería ser parte de la vida de otras madres en sus procesos, acompañarlas, hacerles tribu y aportar a la lactancia materna una mano, ayudar a que más niños en el mundo puedan ser favorecidos cada vez más con la maravillosa leche de sus madres y que para la díada fuese más una acción de disfrute y menos de trauma y preocupaciones.

Es entonces cuando me certifico como asesoro y abro Quiero Amamantar: una comunidad para acompañarnos en los primeros pasos de la crianza, una comunidad que viene creciendo con paso firme, donde el objetivo es que cada mami llegue a un lugar donde sentirse cómoda, confiada y segura, donde pueda encontrar a una mano amiga que la acompañe en su proceso materno de lactar y criar, desde el amor, el respeto y la consciencia de que con cada paso que damos nos empoderamos como mujeres y madres.

Llegar a la comunidad de alta demanda ha sido una señal de la vida muy especial, ya que de alguna forma siento que es una excelente manera de lograr uno mis objetivos, que es fusionar mis dos áreas profesionales siendo ese vínculo de crianza y maternidad para madres de bebés y niños de altas necesidades especiales.

Además, siento que indagando en la página y leyendo diferentes materiales, he encontrado luces para el propio proceso de crianza con mi hijo, el cual ha sido todo un reto como persona, Rodri tiene una personalidad increíble, llama la atención y fascina a todo aquel que lo conoce, y en casa además de maravillarnos, nos desafía día a día a mantenernos despiertos como educadores y guías y acompañantes de su camino, a lograr el equilibrio entre los límites y la creatividad, el amor y la firmeza, la paciencia y el desborde. Nada nos hace más grandes personas que convertirnos en madres y padres.

A Quiero Amamantar la encuentras a través de Instagram como @quieroamamantar, te invito a seguirme y a tomarte de mi mano si necesitas acompañamiento.

¡Es un placer para mí poder hacerlo!

Stop Bullying

Escrito por Cristina

“Delatando el Bullying”

Los niños o adolescentes de alta demanda son muy sensibles y especiales emocionalmente hablando.

Os quiero relatar la historia de mi hijo ya que su camino no ha sido fácil, pero es un gran luchador y estoy completamente segura de que, aunque el camino no haya sido fácil en esta sociedad de estereotipos lo conseguirá porque nació luchando y eso no se lo puede arrebatar nadie.

Fue un niño muy deseado por sus padres, aunque desde el primer día que supe que estaba embarazada empecé con sangrados y tuve un embarazo de reposo total en cama, fue duro, pero lo viví con mucha ilusión a pesar de los contratiempos.

Nació con tan solo 6 meses (27 semanas de gestación), pesó 1 kilo y estuvo en el hospital aproximadamente 3 meses luchando día a día por sobrevivir. Lo consiguió, fue muy fuerte y valiente.

Una vez en casa, su crianza no fue fácil, era muy demandante, algo agotador, apenas dormía, apenas comía, nunca se quedaba solo jugando, viendo los dibujos en la televisión…

Si lo intentaba entretener con algo tardaba 2 minutos en estar a mi lado de nuevo.

Tuve que reducir mi jornada laboral a 4 horas para poder atender todas sus necesidades, aun así los días eran largos y agotadores, hasta tal punto que a veces yo lloraba por desesperación, sin fuerzas, porque había días que no podías más.

Seguía luchado por ellos porque son mis hijos y es lo que más quiero en este mundo, pero los pensamientos no paran nunca ni de día, ni de noche, me veía muy sola, no me sientía comprendida por otras madres, me sentía diferente porque lo que yo estaba viviendo, no tienía nada que ver con la crianza de los otros niños.

Mi hijo era muy charlatán y le gustaba mucho hablar y sobre todo que yo  conversara y escucharme atentamente.

Al irse a dormir era agotador porque tenía que estar con el mucho tiempo contándole cuentos una y otra vez,  hasta muy mayor dormió en nuestra cama, era prácticamente imposible conseguir que durmiera solo.

Los días eran una lucha constante y terminaba la jornada agotada.

Fue un niño muy adelantado en hablar, aprender a leer y sobre todo era algo llamativo la obsesión que tenía con los números, aprendió a contar los números antes de andar, era muy llamativo porque era muy pequeño e iba en el cochecito de paseo, diciendo en alto por la calle, todos los números de portales, matriculas de coche que veía, la gente nos miraba, era algo muy llamativo.

Cuando tenía 3 años aproximadamente comenzó con un problema con los ruidos fuertes, tipo explosiones de globos, petardos, cohetes, etc.… Poco a poco este tema le fue limitando su vida, ya que se perdía muchas fiestas de cumpleaños por la Ligirofobia.

Tuvimos que acudir a terapia con una psicóloga infantil y fue esta la que le diagnosticó la Alta Capacidad y Alta Sensibilidad.

Al recibir el informe de nuestro hijo por parte de su psicóloga con un CI muy elevado, como madre te sientes muy perdida, la pregunta que te viene a tu cabeza es:

¿Ahora que hago?

¿Quién puede informarme?

¿Qué necesidades tendrá?

Y un largo etc. Un largo etc que nadie te responde.

Nosotros personalmente acudimos a la Asociación de Altas Capacidades de nuestra provincia, la cual nos orientó.

Entregamos el informe en el colegio al orientador del centro donde estaba escolarizado nuestro hijo, con el cual no hicieron nada, esto fue a los 6 años, estuvo 8 años desatendido completamente, recuerdo cuando empezaban a aprender los números en el colegio. Recuerdo cuando la profesora nos  exponíaen la reunión de inicio de clases el objetivo del curso que era aprender las vocales y los números hasta el 5, mi hijo ya sabía leer y multiplicar, a mí se me caía el alma cada vez que salía de estas reuniones, que pérdida de tiempo y que aburrimiento tuvo que pasar en el colegio.

En mi tiempo libre además de llevarle a extraescolares me sentaba con el muchos ratos para alimentar su curiosidad y darle la oportunidad de aprender otras cosas, le encantaba aprender cosas nuevas.

A pesar de esta gran desatención por parte del colegio el siempre se adaptó al grupo socialmente y nunca tuvo problemas de ningún tipo.

Cuando tenía 11-12 años comenzó la gran pesadilla que vivimos, hasta esta etapa todo en cuanto relaciones sociales fue normal.

En el grupo de amigos con el que salía hubo un chico que le tenía mucha envidia y un día sin ningún motivo lo expulsó del grupo de WhatsApp en el cual estaban todos los amigos del colegio, yo intenté hablar con la madre del chico para que supiera lo que su hijo había hecho, pero no hubo manera de entenderme con ella, para mi asombro la madre apoyaba el acto de su hijo y defendía lo indefendible.

A raíz de aquí puso a todos los compañeros en contra de mi hijoj y lo aislaron  completamente.

Ese grupo era liderado por un chaval muy negativo  al cual todos temían porque sabían que si él no aprobaba a algún miembro o acabarían echándole y desplazándole como ya habían hecho con anterioridad antes de que le tocara a mi hijo.

Entre esos dos chicos fueron apartando a todos los compañeros de la escuela de mi hijo.

Nadie quería estar ya con él,  fueron contaminando todo el entorno social de mi hijo, hasta lograr aislarlo por completo, de todo su grupo de amistades, compañeros de clase, amigos de barrio e incluso muchos amigos de la infancia.

Fueron hablando mal de él, generándole una fama muy negativa llena de mentiras que se expandía por nuestra población que no es muy grande.

Le acosaban por redes sociales (tuve que bloquearle en el móvil muchos contactos para que no le molestaran), tuve que cerrarle un canal de YouTube donde se dedicaban a insultarle y ponerle likes negativos en el minuto uno que colgaba algún tipo de video, por teléfono (tuve que intervenir en alguna llamada para que le dejaran de acosar y decirles que si seguían los denunciaría).

Mi hijo intentó hacerlo todo para conseguir nuevos amigos, se apuntó a un nuevo deporte donde consiguió iniciarse en un nuevo grupo, pero aunque se iniciaba muy bien más tarde volvían a contaminar al nuevo grupo y la gente de nuevo iba dejándole de lado, apartándose de él, no le contestaban a lso WhatsApp o llamadas, hacían salidas sin contar con él y mintúíendole, decían que no iban a salir y luego les veía yo por la calle, un sinfín de cosas que poco a poco fue consumiendo a mi hijo…

Lo que termino con el fue la soledad que vivía a diario en su colegio, un chico que desde muy pequeño le encanta acudir a la escuela, aprender, motivado por estudiar y hacer sus trabajos en casa, con un comportamiento excelente en la escuela y unas notas inmejorables, terminó hundido por ese aislamiento social y vacío totalmente a causa de la influencia de un entorno tóxico.

A lo largo de ese curso sucedieron muchas cosas que día a día convirtieron nuestra vida en un auténtico infierno, desde compañeros que le escupían en la cara, en plena pandemia por llevar mascarilla, videos grabados con el móvil en horas de clase ridiculizándole ante su compañeros y tirándole todos sus libros al suelo, insultos de todo tipo, etiquetándole de superdotado de forma despectiva por sacar buenas notas, desaparición de sus pertenencias en clase y un sinfín de cosas que nos han hecho vivir una auténtica pesadilla familiar.

Es muy duro ver como día tras día tu hijo se va apagando, todo el mundo le ignora, ir por la calle con él y ver con tus propios ojos de madre como sus compañeros de toda la vida desprecian a tu hijo sin ningún motivo más que las habladurías baratas de 4 niñatos malcriados que controlan su entorno.

Lo mas duro era acudir al colegio, tenía que llevarle en coche diariamente para que entrara directamente a clase y evitar encontronazos, llegando tarde a mi trabajo, hasta el punto de que tuve que reducir mi jornada laboral para poder atender a mi hijo.

Cuando llegaba del colegio se tumbaba en la cama y se ponía a llorar, ni siquiera quería comer, llegó un día que ya no podía más y dejó de acudir a la escuela durante una semana.

Tuve que pedir ayuda porque cada día lo veía peor y mi temor era que pudiera pasar algo mucho peor…

Jamás había visto a mi hijo así… Me puse en contacto con una psicóloga y le diagnosticaron depresión, tristeza profunda y varias cosas más derivadas de lo que estaba viviendo.

El colegio nunca veía nada, acudes una y otra vez a reuniones con orientadores, tutores, directores durante dos largos años, pero nunca veían nada y mucho menos hacían nada. llamadas, emails, siempre me hacían creer que yoestaba loca y que mi hijo es el que tiene algún tipo de problema.

Nunca olvidaré lo sola que me sentí, ese vacío e impotencia que  genera vivir una situación así y no poderlo compartir con nadie porque nadie entiende hasta que punto llega tu situación realmente.

Menos mal que encontré por las redes sociales un grupo de madres con hijos de alta capacidad y me apoyé mucho en ellas, las cuales también  estaban pasando por nuestra misma situación, te daban consejos sobre cómo debes actual frente al colegio etc.…

Y ese apoyo fue muy importante para mi en esa soledad tan profunda de incomprensión que vivía.

Lo que no entiendo y seguiré sin entender de toda esta situación, es que unos chavales de 13 o 14 años hagan la vida imposible, desplazando, aislando o increpando a un compañero, pero que ningún padre/madre este pendiente de los actos de sus hijos o que el colegio te de la espalda, mire para otro lado, te haga pensar que tu hijo esta loco o tiene una precepción errónea de la realidad, que inspectores no sean neutrales o escuchen a la familia o acepten pruebas muy evidentes de todo esto que estaba pasando, en este momento es  cuando te das cuenta que todo este sistema de educación esta contaminado por funcionarios que se dedican a pasar las horas en su trabajo sin importarles lo que esta sufriendo un chico de 13/14 años y lo que pueda llegar a pasar, que por desgracia, en muchos casos, termina pasando.

Finalmente intenté cambiarle de colegio hacia el mes de febrero, el director del centro me dijo que no era posible que tenia que terminar el curso escolar en ese centro. Me costó la vida hacer que mi hijo fuera diariamente a ese infierno, donde me sentía como una basura de madre cada vez que lo dejaba a primera hora del día en el colegio.

No me concentraba en mi trabajo pensando como estaría y lo que estaría pasando ese día. Al salir del colegio cada día me llamaba a mi trabajo para contarme como había ido el día, era la peor parte del día, tener que escucharle tan triste relatar todo lo que le había sucedido y lo mal que se sentía.

No le deseo a nadie que pase por esta situación, porque como madre es muy duro ver a tu hijo completamente solo, hundido y tener que dejarle día tras día donde lo machacan psicológicamente entre todos.

Una tarde muy indignada, al ver que mi hijo volvió muy mal del colegio nuevamente, viendo que ni el colegio, ni inspección, ni los padres a los que había intentado recurrir, estaban haciendo nada por ayudarnos, me fui a la policía local de mi población para ver que podía hacer ante lo que estábamos viviendo…

Tuve la ocasión de hablar con un policía que me comprendió y me informó sobre todo lo que le consulté.

Finalmente terminó el curso y lo matriculé en otro centro escolar, por supuesto en otra localidad lejos de las etiquetas que le tenían puestas en nuestra población…

Donde sé que nunca va a tener un solo amigo.

Al matricularlo en otra población mi marido y yo decidimos vender nuestra vivienda y trasladarnos allí aún no hemos podido hacer el cambio porque en esa zona es complicado obtener una vivienda, pero al menos quiero ofrecerle a nuestro hijo una nueva oportunidad de tener una vida normal, con un circulo social como cualquier adolescente.

Tomar esta decisión de irnos fue algo muy duro para mí, ya que yo nací, me crié, he vivido siempre en esta población y tengo aquí toda mi familia, tener que alejarme de mi familia y dejar mi hogar, sin ser una decisión voluntaria sino mas bien forzada por esta situación, fue lo más difícil de aceptar, lloré mucho hasta entender que tenía que ser así…

Lo peor era cuando salías al pueblo y veías a esos chicos que le había hecho la vida imposible a mi hijo o sus padres felices tomándose algo en una terraza sentados sonriendo y tú pasabas con esa amargura, tristeza e impotencia que llevas dentro de ti, era insoportable hasta el punto de que llegue a reducir las salidas a mi población para evitar sentirme peor de lo que ya me sentía.

Recuerdo el día de su cumpleaños, un día muy feliz para cualquier adolescente que cumple 14 años, nadie absolutamente nadie lo felicito, ni un amigo ni un compañero de clase, nadie no recibió ni un solo wasap ni una sola llamada… es muy triste.

El curso ya ha comenzado y de momento va en trasporte público, al llegar al nuevo colegio ha hecho muchos amigos sin ningún problema, que le respetan, le valoran y le tratan bien con respeto como un compañero más, verle así de feliz de nuevo aunque le quedan muchas secuelas que superar por todo lo que le han hecho vivir estos dos últimos años, para mi no tiene precio ver a mi hijo llegar bien del colegio, motivado para ir a estudiar y tener la oportunidad de salir con amigos que le han acogido con los brazos abiertos.

Mi hijo llevaba en este centro escolar desde los 2 años, con los mismos compañeros siempre hasta los 14 años y evidentemente nosotros teníamos trato con sus padres durante 12 años que han coincidido en la escuela, pues al no regresar este curso a clase a este centro escolar, ni un solo chaval le ha preguntado a mi hijo ni por la calle ni por teléfono que ha pasado porque es evidente lo que pasaba aunque el centro no lo haya querido reconocer, ningún padre/madre se ha dirigido a mi para saber cual era el motivo para que mi hijo haya abandonado su colegio, pero tampoco esperaba menos de estos adultos que no se preocupan ni de sus propios hijos.

Por desgracia este tipo de situaciones se siguen viviendo en el 2022, solo me gustaría decir que como persona a pesar de las muchas cosas malas que me han tocado vivir en esta vida entre ellas superar un cáncer, todo esto es con creces lo peor que he pasado en mi vida, porque no tienes apoyo, te ves muy sola, tu familia se desestabiliza, te rompen tu vida, te alejas de tu entrono social porque no tienes ganas de nada, no le ves el fin al problema, ves que nadie toma medidas, crees no poder más, hay días que solo tienes ganas de llorar y de no seguir luchando, solo quieres desaparecer, te acuestas y tu cabeza no para de dar vueltas a todo y al abrir los ojos por la mañana el primer pensamiento es de nuevo la situación que estas viviendo, un circulo de donde hay que salir lo antes posible, porque puede acabar con todo lo que te rodea.

Te sientes como si estuvieras dentro de una película en la que eres la protagonista, pero no te reconoces, ves como todo el mundo sigue con su vida, es feliz, sale, se divierte y tu vida se para, se estanca, no avanza…

Lo que más me indigna es que la victima tenga que abandonar su entorno, los acosadores sigan con su vida normal en su centro escolar de siempre y su padres y profesores miren para otro lado como si no hubiera sucedido nada, que clase de educación estamos trasmitiendo a estos acosadores, lamentablemente el mensaje es:

“Sigue haciéndolo, no te pasa nada y la víctima es la que debe irse” …

Esta sociedad no va bien encaminada ya que creo fundamental en esta vida el pilar de la empatía y este gran pilar se ha perdido en esta sociedad sin valores, por parte de compañeros, amigos, padres y docentes.

A todas las familias que puedan estar pasando por algo similar, decirles que apoyen incondicionalmente a sus hijos, que le trasmitan que hay otro mundo fuera de ese círculo donde están metidos y que de todo se acaba saliendo más fuerte, a los adolescente que no se callen que se apoyen en su familia que lucharan por ellos y les ayudaran a salir de donde están sumergidos.

A mi hijo quiero decirle que le quiero mas que a nada en este mundo, que le agradezco lo fuerte y valiente que ha sido, que le agradezco la confianza que ha depositado en sus padres siendo muy valiente contarnos todo lo que le pasaba y que ahora nos toca ser felices, mas unido que nunca y mas fuertes.

Un madre luchadora

Cristina

 

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Beneficios del Grupo de apoyo  online de alta demanda, alta sensibilidad y altas capacidades

Podrás compartir tus inquietudes y dudas con otras madres y padres que como tú están pasando o han pasado por las mismas situaciones y experiencias con sus hijos AD NAS y AACC  que te comprenden y no te juzgan. 

Padres y madres que tienen hijos/as con el mismo temperamento que  el tuyo, inquieto, intenso, demandante, insatisfecho, testarudo, hipersensible etc. Con comportamientos similares: rabietas, ira, sueño nocturno, alimentación, desafío, luchas de poder…

Podrás compartir en el grupo todas las dificultades con las que te encuentras en tu día a día y pedir orientación, consejo, técnicas para mejorar… soporte y trucos para hacer más llevadera la crianza de tu hijo y las dificultades con las que te encuentras.

¿Qué más encontrarás en el grupo de apoyo para familiares AD, AS y AC?

Podrás desahogarte y escuchar a otros participantes con sus experiencias y aprender de ellas/os, descubrir las soluciones que otras familias han encontrado a ciertas actitudes que quizás te preocupen.

Los grupos de apoyo son una gran herramienta para aprender y conocer otras opciones y puntos de vista para la crianza de nuestros hijos de alta demanda y altamente sensibles.

La experiencia de cada persona y el éxito de cada uno puede guiar y acompañar a muchos otros para encontrar el soporte que necesitas y no sentirte solo/a

Anímate a compartir tu experiencia si ha sido de utilidad para ayudar a los demás. Tus vivencias ueden aportar a otras familias  soluciones muy válidas y tú puedes conseguir de otras familias recursos muy positivos.

¿Cuántos participantes suelen haber en los grupos de apoyo?

Normalmente solemos ser entre 5 y 12 participantes.

¿Qué sucede si tengo que salir a media sesión porque mi hijo/a me demanda?

No sucede nada, en el grupo muchas/os participantes se encuentran en la misma situación y otros hacen el grupo con sus hijos/as en brazos, es la realidad que tenemos y en la que vivimos, es normal que en algún momento tengamos que ausentarnos o tengamos alguna distracción.

Si tienes alguna duda o comentario escríbeme:   anna@altademanda.es

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Infromación sobre la Comunidad

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Estas son las iniciativas solidarias que te ofrece la Comunidad de www.altademanda.es para acompañarte en la crianza de tu hijo/a.

  • Grupo de Telegram Central Alta demanda, Alta sensibilidad y Altas capacidades (con especialistas en crianza AD (alta demanda), NAS (altamente sensibles) y AACC (altas capacidades) que nos orientan en el chat de forma solidaria respondiendo a las consultas que se realizan. Aquí puedes ver el perfil de las colaboradoras especialistas.) Ellas son: psicólogas, educadoras infantiles, maestras, psicopedagogas, asesoras de lactancia, destete, alimentación, disciplina positiva, logopedia…
  • Grupo de Telegram de Adultos de Altas Capacidades, en este enlace 
  • Grupo de WhatsApp «Apoyándonos en tribu» grupos de padres y madres AD (alta demanda), NAS (altamente sensibles) y AACC (altas capacidades) de apoyo mútuo donde somos las propias madres las expertas en la crianza de nuestros hijos y quienes intervenimos y nos aconsejamos mutuamente con nuestras vivencias y experiencias compartiendo nuestro día a día y las herramientas que nos han funcionado en la crianza de nuestros hijos.
  • Grupo de WhatsApp «GESTION eMOCIONAL» , grupo basado en Gestionar las emociones de los niños de AD, AS Y AC
  • Canal de Telegram de Biblioteca de la Comunidad solidaria de www.altademanda.es donde se archivan todos los documentos, libros, monográficos, estudios, test, encuestas, informes, ensayos, relatos, etc. de la comunidad. Toda la información sobre alta demanda, alta sensibilidad y altas capacidades a tu alcance.

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Alba Martinez

Soy Alba Martínez, nacida en Barcelona en 1983.

Terminé el bachillerato artístico y me puse a estudiar para trabajar en gimnasios, como instructora de AADD y yoga aparte de entrenadora en sala de fitness, luego pase de titulación en titulación, al grado superior en actividades físicas. 

Con el tiempo empecé a investigar sobre nutrición para resolver una serie de problemas personales lo que me llevó a realizar varias formaciones de fitoterapia, intolerancias con  el gluten, y otros cursos relacionados con la alimentación.

Realicé el Grado Superior en Nutrición y Dietética, y cuando finalicé realicé un  Postgrado en Microbiótica.  

La razón de todo esto es porque parece ser que tengo la necesidad de estar activa, pensando, investigando, creando…Siempre aprendiendo.

La  superación, el resolver problemas, los retos,  la necesidad de la búsqueda del porqué de las cosas, es algo que curiosamente me ha motivado desde la infancia.

El deporte  y el baile compensa toda mi actividad mental. Con lo físico, la nutrición compenso mi estado de salud más emocional, es decir, sé encontrar un equilibrio entre el estado físico, el cerebro y las emociones. 

No puedo evitar querer hacerlo todo perfecto pero gracias al Coaching y los estudios que he realizado de Coaching, he empezado a conocerme y a saber autoayudarme.

A comprender que lo perfecto está bien pero que si no sale según mis expectativas no debo castigarme. Mi perfección es subjetiva.

El Coaching fue el inicio de mi autoconocimiento para quererme, valorarme y crecer como persona. Y mi empatía me aporta junto con el Coaching y el conocimiento adquirido un conjunto de herramientas válidas para poder acompañar a otras personas en su camino.

Todo esto lo hago por mí y también para que a mi hija no le falte de nada. Esta es mi prioridad.

Adoro todo lo que hago y me gusta que los demás se lleven algo o todo esto.

Sigo trabajando en dos gimnasios, colaborando en la Fundación Ared  )https://www.fundacioared.org/) con mujeres con fibromialgia, llevando Seguimientos nutricionales privados,soy nutricionista del club de patinaje de Sant Quirze y  del Club de gimnasia artística, Gimnástic club Gracia. 

En 2019  diseñé  mi sistema MODO ON  (https://modoonbyalba.es/) de ayuda en la nutrición, juntando todos los conocimientos que había adquirido en mis estudios y experiencia.

Entre todo esto me quedé embarazada y he llevado a mi hija yo sola, ahora ya tiene 10 años pero todo ha sido muy intenso. 

La verdad es que no se si mi hija es más intensa que yo, es una pregunta que me hago a menudo. 

Yo sola con mi hija, me decía, “vamos a sobrevivir y a salir de esta”. 

Con mi hija trabajo mucho la libertad de expresión, el valor que tiene ella como persona, el respeto, el no mentir, el saber usar bien las ideas mentales, lo que piensa, la sinceridad y honestidad. Todo lo que para ella es importante igual que lo es para mí, que comprenda que hay límites y que la quiero igual. 

Mi hija es genial como es y solo hay que ayudarla en el mejor camino. Yo siempre he tenido las ideas muy claras y me he guiado por mi instinto, necesitaba ser resolutiva y eficiente, necesitaba estar por mi hija y por todo, sin fallar en nada. Hice que mi hija fuera bastante autónoma aunque fuera complicado, aunque no saliera a la primera…

Esta nueva etapa que estoy viviendo de cambios, de descubrir si mi hija es una niña de AACC, AD, PAS… es una nueva experiencia que me ha llevado hasta la web de www.altademana.es y conocer a Anna Company

La verdad que estoy contenta. También es una etapa desde hace 3 años de autoconocimiento y crecimiento personal.

 A los 17 años me diagnosticaron TDAH y hoy día veo cosas diferentes, porque a mí me hizo mucho daño el diagnóstico y lo veo todo desde otra perspectiva: ¿una opción a una doble excepcionalidad?, ¿un falso diagnóstico?, ¿ser PAS O AD?… 

Mi auto aprendizaje es también una herramienta para mi hija para ayudarla a crecer y esto me da más fuerza. 

Es una etapa de emprendimiento desde hace 3 años con temas de nutrición, escribiendo un libro y creando un juego educativo. 

Para mí evolucionar es importante y siempre para mejorar. Es una nueva aventura con ganas e ilusión porque si es monótono me aburro. La realidad es que me gusta ser espontánea, creativa, curiosa,  porque si no me aburro.

 

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María Moraño Martínez

Me llamo María Moraño Martínez y soy psicóloga general sanitaria.

Si alguien me preguntara por mi más inmensa pasión, le confesaría que, desde siempre, han sido la lectura y la escritura, porque me conectan con las dos necesidades y deseos más importantes de mi vida: por un lado, me evaden de la multitud de estímulos que me rodean y me abruman, y me ofrecen un espacio exclusivo para mí; por el otro, me nutren de información, de conocimientos y de saberes que me permiten realizar mi trabajo cada día un poquito mejor.
Recuerdo con ternura, y con un poco de añoranza, esas tardes de mi infancia, después de terminar los deberes escolares, cómo observaba desde la ventana del salón de mi pequeño piso familiar al resto de niños y niñas jugar en la calle.

En esos momentos, yo elegía un libro de mi estantería y pasaba el tiempo, hasta la hora de la cena, en su exclusiva compañía.

No es que me incomodara el acompañamiento de otras personas, más bien en grupo me sentía extraña y algo fuera de lugar, por lo que siempre preferí una unión especial y un vínculo estrecho, alguien con quien poder interaccionar en un espacio de seguridad y tranquilidad, donde no sentirme juzgada y donde todo fuera recíproco, lo que se solía llamar “una mejor amiga”, preferiblemente, de mayor edad, para conversar de temas más profundos y trascendentales.

Aun así, la soledad, en mi caso, ha sido en muchos momentos, buscada y plenamente disfrutada, para poder llenarla con estas actividades que sólo podía realizar en la individualidad.

Me llenaba de tranquilidad y me sentía satisfecha, me permitía desconectar de los sentimientos acumulados a lo largo del día, pues siempre me ha ocurrido algo que hoy me atreveré a confesar en abierto: he creado un muro a la hora de abrirme y exponer mi parcela más privada, que ha sido muy intensa y muy voluble.

Y descubrí que podía, de una parte, olvidar por un tiempo mis sensaciones abrumadoras a través de la lectura, imbuyéndome en las historias ajenas que otras personas habían creado, y de otra, canalizar mis emociones por medio de la escritura, que se convirtió, sin yo saberlo, en un “método catártico”: recurriendo al boli y al papel liberaba mis alegrías, mis tristezas, mis miedos, mis temores, mis deseos.

Estas, la lectura y la escritura, han sido dos herramientas fundamentales a lo largo de mi existencia, a las que he tenido que acogerme en multitud de ocasiones y que, literalmente, me han salvado la vida.

Creo que más de una de mis lectoras se puede sentir un poquito identificada con este sentir mío.

Con respecto a mi profesión, la Psicología, te cuento que empecé mi andadura hace aproximadamente 15 años, justo un año después de licenciarme en la Universidad de Granada, pero no faltaría a la verdad si te dijera que esto viene de lejos pues, desde que tengo uso de razón, recuerdo cómo mis amigas me llamaban por teléfono por las tardes, después de las clases, para relatarme sus inquietudes y lo que en esos momentos eran sus mayores problemas.

Reconozco que siempre fui buena “escuchadora”, y no tanto abriendo mis emociones al exterior.

Muy para dentro con lo mío, muy para fuera con lo de los demás. Me sentía honrada de ser la persona elegida como “confesora”, pero cuando terminaba la conversación y les ofrecía el esperado consejo, ¡estaba tan cansada!.

Mi capacidad de poner límites era muy escasa, prácticamente nula, y así fui viviendo a lo largo de los años con amigas y compañeras, porque fui educada en un colegio religioso femenino.

Me refugiaba, para paliar las consecuencias derivadas de esta sobre-estimulación mal dirigida, en las tardes de lectura solitaria, en mis deberes, que siempre, siempre, terminaba, pero en los que empleaba muchísimo tiempo, y en acompañar a mis referentes adultos femeninos a sus tareas cotidianas. En todo momento haciendo lo correcto, lo que estaba mandado, ¡me dolía tanto que me regañaran!.

Esta rigidez, este intentar adaptarme incesantemente a lo que se esperaba de mí, me llevó a sufrir mi primera crisis psicológica a los 10 años, un Trastorno Obsesivo Compulsivo que me hizo padecer durante bastante tiempo y que aprendí a gestionar con ayuda de una buena psicóloga a la que guardo mucho cariño y con la que, aún hoy, mantengo contacto. En ese momento, supe cuál era mi vocación, y fue un sentimiento que se ha mantenido a lo largo de los años. Te estoy hablando de casi 30 años de foco.

Te mentiría si te dijera que no he tenido momentos de duda, porque así ha sido.

Te explico por qué, y me remonto a mis inicios: debido a que sólo a través de las letras era capaz de expresar mis emociones, teniendo apenas 6 años, empecé a confeccionar una pequeña carpeta de cartón azul, de las antiguas, forrada con plástico transparente de Mickey Mouse, que se puso de moda en mi barrio allá por mediados de los 80, y donde recopilé un buen inventario de mis poemas y textos. – Qué tesoro aquella carpeta. – Por este motivo, porque las letras me ayudaban en gran medida a encontrarme a mí misma y me hacían desconectar de las miserias del mundo, he tenido vacilaciones sobre lo que quería hacer en la vida y a dónde quería dirigirme, y en ciertos momentos barajé la idea de dedicarme al periodismo o a la literatura. También porque se me revelaban infinidad de estímulos y alicientes que me apasionaban.

En esos momentos, para nada baladíes desde el punto de vista de la responsabilidad que suponía el enfrentarme a varios senderos y tener que elegir, tuve que detenerme concienzudamente a reflexionar sobre mis prioridades, qué quería realmente para mi futuro, qué me faltaría si tomaba la decisión de escoger esos otros caminos y renunciar a mi foco, y entendí que no deseaba desvincularme de lo que me aportaría la psicología: un trasfondo espiritual, un amplio entendimiento del propio yo, una capacidad efectiva de ayuda al prójimo.

En definitiva, una vida alineada con mis valores.

Así que, tras estudiar Psicología, que me costó sudor y lágrimas porque me sacó de mi zona de confort, de mi ciudad, de mi familia, de mi pequeño círculo, para vivir durante 5 años en una nueva localidad con otros horarios, otras costumbres, nuevas relaciones… (¡qué dura fue esa época!), comencé a trabajar en el ámbito social, con diferentes colectivos de personas.

Mi primer contacto con la profesión fue con adicciones y enfermedad mental. ¡Cuánto aprendí de aquéllos tiempos, qué compañerismo, qué colaboración!.

Aún hoy conservo grandes amistades de aquel periodo. Recuerdo que disfrutaba mucho en los grupos de terapia, al observar los progresos y el apoyo entre las personas que asistían. Me llenaba el alma impartir formación. En este centro diseñé y dirigí, durante dos años, mi primer proyecto de atención y acompañamiento a personas vulnerables.

Tras esta experiencia vinieron más, en este mismo sector y en otros, con mujeres de todas las edades, adolescentes, menores, familias en conflicto, etc. Una gozada esta vivencia profesional, de corazón.

Aun así, mi patrón de conducta siguió latente, y se transformó a lo largo de los años, con otras máscaras, con otras caretas: con el mismo fondo.

La ansiedad, el estrés, el perfeccionismo rígido, la necesidad de saberme incluida y de ser aceptada, el agotamiento físico y emocional por no saber gestionar los tiempos disponibles y querer abarcar demasiado, el dejarme para el último lugar por complacer al resto, la dificultad para establecer límites saludables, el alto nivel de empatía ante el dolor ajeno, el sentimiento de carencia y de no encajar con el resto del mundo… han sido la base de toda mi problemática vital.

Fíjate que, aproximadamente en mi segunda década, sufrí un bloqueo en mi capacidad para escribir, simplemente, no podía.

Me sentía en una nebulosa, ante el típico “folio en blanco”, con multitud de ideas que no sabía cómo aterrizar, incapaz, frustrada. Esta ineficacia traía consigo muchos matices, entre ellos, un sentimiento enorme de inferioridad, de haber malogrado “ese don”. Pero también una sensación de falta de luz, de ausencia de perspectiva, de pérdida de horizonte, de vacío existencial.

Me ha costado muchos años retomar la escritura, sentarme frente al papel, reconocerme, aceptarme como la misma persona que siempre había sido, igual pero diferente, con más aristas fruto del paso del tiempo, con más cicatrices y con más arrugas, y también con más experiencia. Sin vergüenza y con la cabeza alta. Hoy lo veo, lo reconozco, lo acepto, lo agradezco y lo bendigo, porque me hace estar presente, encauzada y en paz.

Me pongo a tu disposición para mostrarte lo que la psicología – como ciencia que estudia el comportamiento humano – me ha enseñado, el proceso que yo he seguido y la forma en la que he podido acompañar en psicoterapia a otras personas que se sentían terriblemente perdidas y abrumadas.

Para que brotes de tus profundidades como una flor de loto.

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Karla Chávez

Soy Karla Chávez, asesora de lactancia.

La historia de cómo llegué hasta aquí es bastante curiosa, pues desde muy niña decía que no quería hijos, que nunca tendría hijos…

Nací el 6 de junio de 1999 en la ciudad de México, hija de padres jóvenes, desde niña fui “rara” muy tranquila pero siempre con ganas de saber más, nunca conformandome con los conocimientos adquiridos o las respuestas obtenidas, necesitaba estar aprendiendo y leyendo (aunque de principio fueran cuentos y libros del cuerpo humano). Mi infancia no fue exactamente bonita, existían muchos conflictos en mi núcleo familiar (lo mismo que me llevo a tomar la decisión de no tener hijos) .

Fui una adolescente rebelde, y durante mi adolescencia mi pasión por los libros, sobre todo novelas románticas y juveniles creció.

A los 16 años me embaracé, un embarazo bastante caótico a decir verdad, con 17 años tuve a mi primer hija, Samantha, nació el 10 de enero del 2017 y cuando la vi solo pensé “estás aqui, al fin te conozco, nos conocemos y tú eres la mejor cosa que ha llegado a mi”, se activo un instinto maternal que no conocía, nunca vi a mi mamá amamantar y sin embargo dentro de lo que cabía la acomode como si toda la vida la hubiera tenido en mis brazos y encajaba cómo si hubieran estado hechos para ella.

Me enseñó el gran reto que era la lactancia y la maternidad, aunque es una niña tranquila siempre tuve que lidiar con comentarios sobre mi maternidad , que si era chica que si no sabía lo que hacía, durante el primer año de Samy, trate de siempre ser la “madre perfecta”, note que tenía problemas al relacionarse y sobre todo cierta sensibilidad, tras algunos estudios me dijeron que todo estaba bien y después de los 2 años más o menos dejo de presentar problemas para relacionarse, hubo un cambio enorme, se volvió parlanchina y extrovertida.

Durante todo este proceso fui creciendo con ella y adquiriendo seguridad cómo mamá, aprendí que estaba bien equivocarse, que todas las mamás lo hacemos y lo importante es reconocerlo y trabajar en ello, darles la seguridad de ser ellos mismos y demostrarles siempre nuestro apoyo que mamá siempre será el lugar seguro donde puede volver cada que requiera, decidí reanudar mis estudios.

Un año más tarde vino la pandemia y todos sabemos lo que vino con ella, en mi caso el 21 de septiembre del 2020 me enteré que estaba nuevamente embarazada y el dispositivo había fallado, mi embarazo ya estaba muuuuy avanzando y me vino una tristeza inmensa, no era un bebé planeado en absoluto, sentí que le quitaría a Samy tiempo y calidad de vida; recordé lo mucho que había sufrido al inicio de mi Lactancia, aunque bien fueron 9 meses de lactancia materna exclusiva y 13 de lactancia mixta nunca la disfrute, al contrario cada que llegaba la hora de dar el pecho me ponía de malas, decidí que con el nuevo bebé sería mixta, y que tomaría cursos en lactancia para estar bien preparada (no sabía que habían asesoras de lactancia) tome algunos cursos mientras estudiaba, iba y venía al doctor pues no teníamos una edad gestacional confiable.

El 26 de diciembre nació Sofía, y recuerdo que en cuanto la vi tuve una sensación de tranquilidad enorme porque esa cosita pequeña después de toda la incertidumbre estaba viva y sana, era una cosita pequeña y peluda, en el momento en que la vi sentí como todo se revolvía en mi interior y comprendí que no había quitado, que llegaba para complementarnos. Después de estar en recuperación pude alimentarla y para sorpresa mía no dolió, recordé todo lo que había leído y fue increíble poder descubrir que apesar de los dolores por la cesárea está disfrutando tenerla en mi pecho pegada a mi.

Las primeras 3 semanas fueron muy tranquilas dormía demasiado (efecto de 3 dosis de anestesia durante la cesárea) tenía de despertarla para comer y aún así apenas despertaba y comía dormida, después de estás semanas lloraba y lloraba sin que hubiera nada que la consolara, hacía siestas pequeñas, de no más de 20 minutos y apenas la dejaba volvía a llorar, corrimos con la pediatra que nos aseguraba que sólo eran cólicos, le mando tratamiento pero esto no ayudaba, no había cambio alguno, sus tomas eran larguísimas, de una hora u hora y media con descansos de no más de 30 minutos. Después de 2 meses de no ver mejorías, y le mandaron muchos estudios pensado que podría ser algún problema gastrointestinal, pero no todo salió bien, no sabíamos ya que hacer, los doctores nos decían que estaba sana y que sólo era “chillona” o “mañosa”.

Conforme fue creciendo lloraba más, solo estaba bien cuando la porteaba, pero para mí era cansado correr tras mi hija de 4 años y cargarla, no dormíamos y esto también me estaba afectando, tenía depresión post-parto y no me había dado cuenta, entre el encierro por la pandemia, el post-parto, la falta de tiempo por lo que deje la escuela, me fui sintiendo peor, hasta que un día llegué a urgencias por una crisis de ansiedad y depresión, después de esto decidí que debía ocuparme, entonces supe que podría dar mis servicios cómo asesora de lactancia materna, mi tío me apoyo pagandome un curso en edulacta y a su vez fui buscando otros para complementar cómo cuidados prenatales por el instituto nacional de perinatologia.

De esta forma arme mis páginas y busque grupos, encontrando uno de niños de alta demanda, en el que leí, e investigue puesto que todo concordaba con mi hija y eso me dio cierta tranquilidad porque por fin encontraba respuestas y no había nada mal en mi hija.

Seguí estudiando y arme grupos de apoyo en WhatsApp y entonces descubrí que me gustaba mi trabajo, gracias a estás mamás pude valorar mi lactancia, también que no hay mamás perfectas que todas pasamos por colapsos y lo importante que es acompañar la maternidad, cuidarla y no juzgarla.

Hoy un año después puedo decir que soy feliz con dos niñas que día a día me enseñan algo nuevo, que Sofi ha sido un desafío y sigo conociéndola y que aún con todas las dificultades gracias a ellas dos estoy aquí, encontré un trabajo que me encanta, que me obligan a cuestionarme y mejorar en todos los ámbitos. Después de decir no quiero hijos y odio la lactancia, hoy digo “amo a mis hijas y agradezco inmensamente a mi cuerpo por cubrirlas y crear cada órgano, por permitirme alimentarlas”

 

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