Monográfico sobre las frustraciones y rabietas de los niños de alta demanda

Escrito por Anna Company

Primera entrega de «Herramientas útiles para criar a un niño de alta demanda» ¿Cómo tratar las frustraciones de los niños de alta demanda?

¿Tienen los niños de alta demanda poca tolerancia a la frustración?

Una parte de la baja tolerancia a la frustración de los niños de alta demanda viene dada por el temperamento ya que cuando se trata de niños muy emocionales y sensibles es más probable que tengan reacciones más intensas hacia las frustraciones, pero hay otra parte de esta tolerancia que es una habilidad que debe aprenderse durante el desarrollo del niño, es decir, debe entrenarse capacitando al niño a autorregularse emocionalmente y a reaccionar ante la frustración de forma más positiva, es por ello que es importante que los padres guiemos a nuestros hijos desde la infancia para conseguir gestionar correctamente las emociones producidas por la frustración enseñando autocontrol de los impulsos y validando sus emociones ayudándoles a reconocer sus sensaciones, a expresarlas y a guiarlas hacia reacciones controladas.

¿Qué es la frustración?

La frustración es la sensación que se produce cuando una persona no logra satisfacer el deseo planeado y como consecuencia reacciona emocionalmente con rabia, ira, malestar, ansiedad o desesperación.

El hecho de que los niños de alta demanda tengan un temperamento hipersensible,, intenso, exigente, testarudo y demandante les predispone en cierto modo a tener una baja tolerancia a la frustración y a reacciones más exaltadas una vez dicha frustración ya se ha producido, es por ello que mientras son pequeños son necesarias algunas técnicas para poder controlar los arrebatos emocionales de nuestros hijos y guiarlos hasta que ellos por sí solos aprendan a autocontrolarse y regular sus emociones.

Es por ello que te propongo un monográfico donde te explico con detalle cómo tratar las frustraciones de tu hijo de alta demanda donde encontrarás algunas herramientas  útiles de disciplina positiva con las que poder hacer frente a sus arrebatos emocionales, el contenido que encontraras en el PDF que te propongo es el siguiente:

  1. ¿Por qué muchos niños de alta demanda se frustran con facilidad?
  2. ¿Qué factores intervienen para que una persona sea más o menos tolerante a la frustración?
  3. Tipos de frustraciones: clasificación de las frustraciones
    1. Frustración provocada por adultos
    2. Frustración provocada por otros niños
    3. Frustración provocada por objetos
    4. Frustración provocada por edad o tamaño
  4. Pautas para trabajar la tolerancia a la frustración
  5. Técnicas para trabajar las reacciones a la  frustración (ira, rabietas, agresividad)

Para descargarte el monográfico en PDF puedes acceder a este enlace

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Las rabietas de Hugo. Relato de una madre de alta demanda

Escrito por Anna Company

Ahora que Hugo  ya tiene casi 6 años miro atrás y recuerdo las veces que deseaba que mi hijo creciera para que pasara aquella época que para mi fue la más difícil, la de las rabietas. 

No sabía si la personalidad de mi hijo se estaba forjando de un modo malhumorado y desafiante y si iba a ser siempre de aquella manera. Me preocupaba no estar haciéndolo correctamente y quizás que la educación que le daba no estuviera funcionando como debiera porque sus reacciones y su comportamiento  no hacían más que empeorar.

Hugo, estuvo desde los 2 años hasta los 4 y medio ocupándose de que no me olvidara de que aquella etapa de los berrinches era complicada, todo eran guerras, luchas de poder y negativas. 

Hugo eligió un comportamiento en el que parecía que le gustaba llevarme la contraria para todo y cuanto me enfadaba yo mejor se sentía él, parecía que más lograba su objetivo.

Nuestra comunicación empezó a deteriorarse y parecía como si hubiésemos perdido la conexión, él ya no me escuchaba, me daba la sensación que sentía como una especie de rechazo hacia mí por algún motivo que desconocía, como si estuviera dolido o enfadado.

Intenté razonar y hablarlo con él pero nunca conseguí saber qué motivo tenía para actuar de aquel modo, quizás ni él lo sabía.

De alguna forma Hugo intentaba llamar mi atención y yo me preguntaba porqué. ¿Qué era lo que necesitaba Hugo de mi tan intensamente si me tenía con él el 100 de su tiempo?

Me da la sensación que Hugo necesitaba sentirse escuchado, sentirse integrado, valorado, amado y simplemente no sabía solicitarlo de ninguna otra forma, no sabía expresarlo.

Los niños tan pequeños no saben gestionar sus sentimientos y estallan en arrebatos emocionales como pueden ser rabietas, berrinches o colapsos emocionales, simplemente porque están solicitando indirectamente cariño, cuidado o amor. 

Hay una frase que dice “Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”. Esta frase, de Robert Louis Stevenson lo explica muy bien, es exactamente lo que le pasaba a Hugo, cuando más carencia afectiva tenía más emocionalmente angustiado estaba y más arrebatos de ira o rabietas hacía. 

Cuando yo entendí esto, todo empezó a cambiar, porque pude empatizar con él, conectar y redirigirlo. 

Ahora mi hijo que casi tiene 6 años ya no tiene nunca rabietas y aunque continúa siendo un niño muy emocional tiene un autocontrol enorme de sus emociones. Como todas, la etapa de las rabietas también pasó, igual que la de los despertares nocturnos de cuando era un bebe.

Ánimo mamás que todo pasa.

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Los celos infantiles entre hermanos

 

Escrito por Anna Company

¿Qué son los celos infantiles?

Los celos infantiles son una emoción natural del niño/a cuando se siente desplazado o no se siente tan atendido como a él le gustaría o con la misma intensidad que tenía hasta el momento.

Las causas que pueden disparar los celos son muchas, en la infancia, la principal es la llegada de un  hermanito/a.

Si, con la llegada de su hermanito bebe, el niño reclama la misma atención que tenía antes, los celos tienen un valor adaptativo no preocupante, es decir, es normal que los sienta, lo complicado llega cuando la respuesta a los celos es exagerada y repercute en el entorno familiar y en el día a día.

Las consecuencias de los celos conllevan que el niño celoso padezca envidia y resentimiento hacia su hermano y lo perciba como un rival, además de influir en una bajada de autoestima del niño, cuadros de ansiedad o miedos y también en conductas desadaptativas o desafiantes.

¿Qué es lo que causa los celos entre hermanos?

  • Hasta el momento según los estudios que se habían realizado se atribuía las causas de los celos infantiles a factores ambientales y evolutivos, pero en la actualidad se sabe que hay unas características del temperamento que predisponen a la aparición de la conducta celosa, por ejemplo, Algunos estudios avalan la hipótesis de que los niños de temperamento sensible, metódico, con esquemas bastante riguroso y poca tolerancia a los cambios tendrían más probabilidades de desarrollar un trastorno de celos ante la llegada de un hermano.
  •  Los celos son normales dentro del desarrollo evolutivo del niño entre los 2 y 5 años, la etapa más sensible es cuando la llegada del hermanito se produce durante la fase de apego (antes de los 2 años), se considera que son adaptativos en cuanto a que el niño debe afrontar su nueva realidad y adaptarse a ella y generalmente los celos deberían ir desapareciendo a medida que el niño se va haciendo mayor, cuando los celos persisten, entonces si puede haber una patología y se debe consultar con un especialista. Los celos entre los hermanos pueden darse en las dos direcciones
    • De mayor a menos: el niño mayor tiene celos del menos y adquiere conductas regresivas como conductas infantiles de imitación del hermano pequeño, enuresis secundaria, etc.
    • De menos a mayor: el niño menos tiene celos del mayor y reivindica los privilegios que se le otorgan por su edad más avanzada.
  • Los estilos educativos de los padres son cruciales para que no haya diferenciación entre los hijos. Se debe adoptar un trato igualitario, justo y comunicativo.
  • Las características de los niños de van construyendo y formando a lo largo de su desarrollo madurativo en combinación con su genética y sus experiencias, los niños que en sus primeros años de vida han sufrido, tanto carencias afectivas como  exceso de afectividad,  pueden desarrollar posteriormente una sensibilidad especial hacia la necesidad continua de atención, lo que les predispone a desarrollar conductas celosas de diferentes tipos entre otros conflictos de comportamiento.

¿Qué síntomas presentan los niños con celos?

  • Desobediencia el niño llama la atención con este comportamiento.
  • Timidez e indiferencia. Algunos niños se vuelven más introvertidos tras el nacimiento del hermano. Esta reacción se debe a un descenso de la autoestima al sentirse apartados.
  • Tristeza y apatía. El niño puede estar desinteresado por las actividades diarias, y mostrarse apático y/o aburrido. Como absorto en su mundo.
  • Búsqueda de atención. Es común que el niño celoso interrumpa constantemente, se muestra muy alborotado cuando se está atendiendo al bebe. Si los padres no hacen caso al niño, el niño incrementará la frecuencia e intensidad de su comportamiento. Se debe hablar con el niño y buscar soluciones a este conflicto.
  • Llanto y rabietas. El niño incrementará el llanto y las rabietas, los padres deben ser empáticos y pacientes y  potenciar los momentos en los que el niño solicita las cosas correctamente.
  • Alteración del sueño y hábitos alimentarios. Pueden aparición pesadillas, insomnio, terrores nocturnos, inapetencia es característica como señal del malestar y  muestra de un estado de tristeza en el niño.
  • Agresividad. La agresividad aparece cuando hay baja tolerancia a la frustración, falta de autocontrol y falta de autocontrol y gestión de las emociones. Se manifiesta en forma de irritabilidad, insultos, golpes o incluso, agresión física hacia sí mismo o a personas u objetos de la persona de la que tienen celos o de la figura de apego.
  • Regresión. A veces, para reconquistar el afecto y la atención de los padres, los niños hacen regresiones de acciones ya resueltas y vuelven etapa mas infantil como por ejemplo  a usar chupete, desean dormir en la cuna o no se despegan de los padres. Creen que si al bebé se le hace caso de ese modo, debe de ser por ser pequeño hace que requiera más cuidados.
  • Obediencia y colaboración. Hay niños con celos que se responsabilizan de su hermano y se interesan por su bienestar. Algunos  expertos comentan que es debido a  que desean  compensar la sensación de culpa que le provocan los celos. Sin embargo, la conducta de colaboración indica también madurez e independencia o la existencia de vínculos muy seguros.  Si se diera esta conducta en su hijo sería bueno reforzarla y alabarla porque es un buen comportamiento de superación y aprendizaje.

¿Cómo intervenir ante los celos?

Debemos tener en cuenta si la aparición de los celos han sido de forma repentina o si se debe por un temperamento o personalidad de predisposición celosa.

En el caso en que no se deba a ningún factor ambiental, ni de educación, ni externo y sea simplemente por una magnitud desproporcionada y porque perdura demasiado en el tiempo produciendo un deterioro en las relaciones familiares es aconsejable visitar a un profesional médico.

¿Cómo disminuir las conductas celosas entre hermanos?

  • Fomentar en el hogar el trato igualitario entre los hermanos, sin que haya comparaciones ni competencias.
  • Reforzar los aspectos positivos y no recriminar los negativos
  • La relación entre hermanos tiene su propio ciclo de desarrollo. Si el clima familiar es emocionalmente estable y equilibrado, los celos puntuales, normalmente son superados y no presentan mayo
  • Involucrar a los hermanos mayores en el cuidado del menor para fomentar su independencia y responsabilidad.
  • Recordarles cómo eran ellos de pequeños para que se den cuenta de que ellos también pasaron por las mismas situaciones que el bebe.
  • Elogiar las cosas que hacen bien y reforzar su autoestima, algo muy importante durante esta etapa.
  • Favorecer una vida familiar que involucre a todos los miembros de la familia.
  • No comparar a los hermanos. educándolos con un trato igualitario aunque potenciando y destacando las habilidades de cada uno pero sin compararles entre ellos ni haciendo que compitan sino al contrario que colaboren entre ellos.
  • Dedicar al hermano mayor un tiempo en exclusiva cada día para él.

Qué no se debe hacer.

  • No hay que mostrar desinterés por hijo menor, ni esconderse para  darle besos, abrazos o cualquier muestra de cariño.
  • No hay que reñir siempre al más mayor con el argumento de que al tener más edad debe afrontar las situaciones con más lógica o sentido común.
  • No hay que dar más responsabilidades de las que le tocan por su edad porque no es bueno que crezca antes de tiempo.
  • No gritar ni pegar al niño. Lo más importante es entenderlo y explicarle las cosas de forma asertiva para que entienda que es lo que está sucediendo. Hay que permitir la exteriorización de sus  emociones para que no se culpabilice.
  • Evitar las comparaciones, tanto las positivas como las negativas. No comparar, sino describir el comportamiento adecuado de cada hijo.

Qué se debe hacer.

  • La adaptación al cambio es un proceso que necesita tiempo y debemos ser pacientes y dotar a nuestro hijo de ese tiempo para que se de cuenta de que el cariño se puede repartir entre todos los miembros de la familia.
  • Dedicar tiempo a todos los miembros de la familia exponiendo progresivamente al mayor a la unión hacia el hijo más pequeño para que se aproxime y le de cariño y afecto.
  • Hacer sentir importante al niño cuando éste haga actitudes positivas como cuidar al bebe o colaborar con nosotros. Alabar, besar y reforzar las actitudes positivas.
  • Fomentar el círculo de amistades  del hermano mayor, con los compañeros de la escuela, la familia y realizando actividades que al niño le agraden.
  • Hay que dejar que el niño exprese lo que siente, sus sentimientos. Hay que poner límites cuando le pega. Decir que ese comportamiento no lo aceptamos dando alternativas para expresar su ira de otra forma, como dibujar, cantar, saltar. Poco a poco, el enfado ira disminuyendo.
  • Buscar tiempo para estar los dos padres con los dos  hijos realizando actividades comunes. Dedicar tiempo separado a cada niño.

Hasta aquí esta publicación sobre los celos entre hermanos, recuerda que para empatizar con tus hijos  puedes utilizar la disciplina positiva  y es muy importante el buen entendimiento entre padre/madre e hijo/a por ello debe haber una comunicación efectiva  y un escucha activa.

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Frustraciones en niños de Alta Demanda II

Escrito por Anna Company

¿Qué son?

Las frustraciones son frecuentes en los niños AD, desde muy temprana edad. Son una descarga emocional natural de la evolución de los niños, pero los niños de alta demanda al ser tan intensos suelen tener mayor número de frustraciones, también por el hecho de tener alta sensibilidad a los estímulos suelen reaccionar de forma diferente y exagerada ante los acontecimientos.
Los niños cuando van creciendo tienen la necesidad de hacer las cosas por sí mismos pero su cerebro todavía no les sigue, ya que sus capacidades físicas, motoras e intelectuales todavía no están desarrolladas al 100% esto hace que no puedan desarrollar las cosas tal y como las habían pensado y a consecuencia de ello aparezcan las frustraciones.
Los síntomas de las frustraciones son golpes, llantos, gritos, etc. Depende de cada niño. Cuando esto sucede no intentes dialogar con el niño porque su cerebro se ha “cerrado” está en estado “primitivo” el niño no puede escucharte. Debemos esperar a que pase la frustración o rabieta. A que se calme.

Cuando un niño se frustra suele reaccionar con una rabieta o berrinche que puede ser de dos tipos:

Rabieta controlable:

cuando tu hijo se encapricha de un juguete y le dices que no se lo vas a comprar y aparece una rabieta. Sabemos que esta rabieta es controlable porque si tú le compraras el juguete la rabieta desaparecería.

Si cedemos ante una rabieta el niño siempre actuará de la misma forma. Hay técnicas para tratar las frustraciones y rabietas que ayudan a poner límites al niño siendo firmes y afectuosos al mismo tiempo.
También es necesario prever la situación para intentar evitar la frustración, por ejemplo, si sabeos que vamos a ir a comprar a un centro comercial donde hay una juguetería deberíamos hablar antes con el niño y avisarle que iremos allí pero que no vamos a comprar ningún juguete para que no le pille por sorpresa, recordándole que no se puede comprar todo lo que se desea y dándole un razonamiento de ello ya que en el momento en que el niño esté gritando y llorando no vamos a poder razonar con él, en ese momento lo único que podemos hacer es acompañarle hasta que se relaje y luego hablar con él. 

Rabieta incontrolable

Es cuando la hormona del estrés controla al niño y no puede gestionar sus emociones. En este caso como padres debemos ser muy afectuosos y compasivos, debemos conectar con el niño, abrazándolo por ejemplo y serenándolo y hablándole con un tono de voz suave, debemos acompañar al niño en todo momento ayudándolo a que se relaje y siendo muy comprensivos y empáticos porque él lo está pasando mal. Cuando se relaje debemos hablar con él de lo sucedido, de sus sentimientos y emociones.

Cómo prevenir las frustraciones?


Utilizando la disciplina positiva ayudaremos al niño a prevenir frustraciones y lo dotaremos de seguridad y capacidad para resolver problemas, le haremos autónomo, motivado, responsable y feliz.
1. Siempre que podamos debemos adelantarnos a cualquier frustración: conocemos a nuestros hijos y sabemos las cosas que pueden frustrares, ayudémosle a evitarlas. Tener algunas frustraciones en la vida forma parte del desarrollo normal del niño, de la naturaleza propia y sirve de aprendizaje, pero cuando el niño se frustra demasiado puede llegar a desencadenar baja autoestima.
2. Buscar soluciones junto a tu hijo. Una vez el niño está en calma y tranquilo se conecta matemáticamente con el niño y entre los dos se buscan soluciones al problema que le ha frustrado, así le hacemos partícipe y le tomamos en cuenta le damos sentido de pertenencia y importancia esto ayuda a mejorar la autoestima y la autonomía del niño.
3. Ayudarle a expresar sus emociones: preguntarle cómo se siente en ese momento, intentar entre los dos poner nombre a las emociones para poder controlarlas. Podemos decirle “Me ha parecido que estabas enfadado, o triste…”
4. Ponerse a su nivel para hablar con él. Agacharse, a su altura. No hablarle desde arriba.
5. Practicar la escucha activa y simpática: dejar hablar al niño escuchando sus razonamientos sin juzgarle y entendiéndole poniéndonos en su lugar. Conectando. Este punto es muy importante para poder comunicarte con tu hijo y ganarte su confianza y complicidad.
6. Abrazarlo: cuando peor se siente más lo necesita. Contacto. Amor
7. Horarios y rutinas: Para prevenir las rabietas de hambre, sueños, cansancio, etc.
8. Observarle y conocerle: Para saber sus intereses y debilidades para aproximarte y entender sus frustraciones
9. Poner límites desde la disciplina positiva siendo amable y firme a la vez, consensuando las normas con tu hijo, negociando con él.

Que necesita un niño AD cuando se frustra?


Necesita una actitud comprensiva y cariñosa, simpática incluso con contacto físico si el niño lo desea.
Necesita que como padres estemos muy calmados, necesita confiar y sentirse seguro.
Con el tiempo aprenden estrategias para autocontrolarse y no llegar a tener rabietas Confía en ti y en tu hijo, a veces pensamos que no serán capaces de controlarse nunca y créeme llega un momento en que han aprendido estrategias para hacerlo y lo hacen.
Tenemos que usar la técnica de conecta y redirige. Usar la simpática.
Primero conectando con el niño y luego redirigiendo la situación.

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