¿Cómo descubriste que tu hijo/a es de Alta Demanda?

Escrito por Anna Company

Tuve a mi hijo por cesárea ya que hubo una complicación en el parto y no pude acabar un parto natural, después de pasarme 18 horas en las sala de partos, con contracciones muy dolorosas y las terribles y debidas dilataciones.

Recuerdo que los primeros días de recuperación que pasé en el hospital, después de la cesárea, yo estaba fuera de mí, distorsionada, adolorida,  como ida, contenida de emociones y sin poder casi ni moverme de la cama…

Había nacido mi pequeño bebé maravilloso, mi tesoro. Y yo sentía las cosas como muy difuminadas, borrosas, como sin sentido.

Aquella sensación de despersonalización no me dejaba disfrutarlo del todo…

Sentía una mezcla de sensaciones: entre alegría absoluta y angustia, entre dolor y felicidad, entre ansiedad y paz. Me sentía emocionalmente desfigurada, totalmente torcida.

Recuerdo que tenía a mi  bebé de 3,5 kg siempre pegado a mi pecho, tumbado encima de mi, era la única manera en que se quedaba tranquilo y en calma. Me encantaba olerlo, sentirlo…

Así pasaban las horas de aquellos días, que recuerdo de forma nebulosa y turbia, colapsada de tanta medicación y extasiada por las visitas de los familiares y amigos que únicamente hacían ruido y provocaban mas desconcierto a la situación.

Mi hijo lloraba de hambre porque la leche que nos daban en el hospital, no le saciaba lo suficiente y siempre quería más, se sentía insatisfecho,  él necesitaba succionar mucho más de la ración que le tocaba. Yo no podía darle el pecho por la medicación que tomaba y los biberones del hospital se le quedaban especialmente cortos y él lloró y lloró sin parar desde el primer día, demandaba con insistencia y terquedad cada una de sus necesidades desde el principio.

Se apaciguaba apegado a mi pecho, tumbado respirando junto a mi corazón, así, las pocas veces que había silencio en la habitación…

Durmiendo poco, a veces de día, a veces de noche, cortos ratos, respirando junto a mí. Pero el mínimo ruido lo despertaba, el mínimo movimiento, el mínimo soplido, el mínimo roce…. Y estallaba de pronto en gritos y lloros intentando saciar su nueva necesidad de “algo” que nunca descubrí qué era.. Insaciable, insatisfecho… 

Gritaba más que ninguno otro bebé y abría sus enormes ojos expresivos, se erguía y levantaba su cabeza como si fuera a ponerse de pie…

Pasamos una semana en el hospital y cuando llegamos a casa me di cuenta de que me convertí en madre. En aquellos primeros días de mi maternidad, en casa, me hice consciente de lo que significa ser madre, de lo que significa tener un hijo. De la responsabilidad que conlleva.

Porque aunque te prepares para ello durante la vida, aunque te informes, leas, estudies y dediques parte de tu tiempo a asimilar el hecho de que vas a ser madre, hasta que no tienes a tu hijo en brazos dependiendo de ti, no lo vives realmente, no te haces del todo consciente.

Cuando empecé a conocer a mi hijo, me di cuenta que todo aquello que yo creía saber sobre el desarrollo de los bebés y niños, sobre la educación, sobre la evolución, las emociones y su crecimiento no iba a servirme absolutamente de nada, porque mi hijo, mi hermoso bebe intenso, amoroso… Mi tesoro, era especial, era distinto a los bebés de libro

Y entonces me entró una especie de pánico terrible y empecé a darme cuenta de que de alguna forma nadie me había enseñado a ser madre de aquel bebé que tenía entre mis brazos, nadie me había explicado cómo debía hacerlo para ser madre de un bebé tan especial, tan sensible, tan exigente.

Porque yo tenía un niño de alta demanda entre mis brazos y nadie te capacita para criar a un niño con este tipo de temperamento.  Fue entonces cuando empecé a descubrir, a informarme…

Fue entonces cuando escuché a mi bebé, cuando le observé y me fijé en sus necesidades y quise empatizar con él…

Reconocí a mi bebé con su temperamento intenso, con sus fortalezas y debilidades y me di cuenta de que como madre debía prepararme porque no podía educarlo del mismo modo que cualquier otra madre,  ya que mi hijo no era un  niño como los demás. Mi hijo era mas intenso, mas ruidoso, mas sensible, mas activo, mas afectuoso, mas exaltado, mas testarudo, mas caprichoso, mas desafiante, mas de todo… siempre más de todo que el resto de niños y por eso  tenía otras necesidades que no estaban en los libros. Otras necesidades que ni las vecinas, ni los abuelos, ni las amigas ni nadie que no tuviera un niño/a AD podía comprender.

Entonces dejé de escuchar a medio mundo,  y empecé a escucharlo a él y a mis instintos de madre. Y así es como funcionamos nosotros, con nuestras reglas. 

¿Y tú cómo descubriste  que tu hijo/a es un/a niño/a de alta demanda? ¿Quieres escribir tu relato y publicarlo en la web para compartir tu experiencia con otras madres y padres? Escribe tu historia aquí.

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3 comentarios
  1. Nerea Dice:

    Mi bebé solo se dormía encima de mi pecho. Los primeros dias no le di mucha importancia, pero cuando pasaba el tiempo, y es que era la única manera de que no llorase y se durmiera, empecé a buscar en internet si era normal que un bebé durmiese así, y no en su cuna. Ni siquiera al lado mía, solo encima. Y descubrí el término alta demanda, y vi que mi bebé encajaba en más puntos.
    Ahora con casi 3 años, lo tengo clarísimo.

    Responder
    • Anna Company Dice:

      Gracias por tu aportación Nerea, creo que muchas madres nos sentimos identificadas con tu comentario, bebés que solo quieren brazos y solo se calman de esta forma.

      Responder
  2. Vivianne Dice:

    Hola, mi bebé tiene hoy 9 meses pero desde que nació lloraba mucho.. se dormía encima nuestro.. era imposible bajarlo a la cuna.. dormía muy poco.. estaba muy activo.. intente sin mucho éxito portearlo porque el no quería estar encerrado sin poder mirar hacia el mundo. eso le encantaba estar en brazos descubriendo todo.. Nosotros papá y yo no podíamos(hasta ahora) hacer nada en el día solo ocuparnos de él porque demandaba constantemente nuestra atención.. no le gustaba quedarse solo en la cama.. cada juguete nuevo para el era lo máximo, descubrir le encanta.. a los tres meses ya repetía a su manera las palabras que le decíamos.. Hacerlo dormir era y es una misión imposible .. un día vi un artículo en facebook sobre niños de alta de demanda.. entre y mi bebe presentaba todas las características.

    Hoy ya que sabemos que es una característica de el.. ya lo asumimos.. eso no quita que terminemos exhaustos cada dia.. pero ya es más llevadero..

    Ahora que ya poco a poco estamos saliendo del encierro nos encontramos con el desafío de que los demás ven a mi bebé como que lo hemos malcriado.. pero bueno así será, muchos no entenderán..

    saludos desde Paraguay

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