Ikerne Itoiz

Soy Ikerne Itoiz, nacida en Vitoria (España) en 1984.

Soy licenciada en Bellas Artes y máster en Conservación y Exhibición de Arte Contemporáneo. Me formé en estudios de Artes Liberales y Ciencias en la Universidad de Malta donde estudié Psicología de la comunicación, entre otras asignaturas bastante eclécticas. Soy especialista en Personas Altamente Sensibles y en Altas Capacidades. Actualmente ejerzo de profesora en secundaria. Soy adicta a nuevos conocimientos, los retos y a aprender cada día más. 

En 2018 trabajaba como jefa de taller y ayudante de dirección en una empresa de restauración y conservación de arte en Malta. Tenía a mi cargo un equipo internacional, con muchas sensibilidades diferentes tal y como el trabajo requería. Trabajábamos con mucha presión a veces. Esto lo trabajaba con motivación de equipo y una buena organización. Desde lo positivo siempre se consigue más. Un futuro prometedor hasta que le dije a mi jefe que quería ser mamá y era incompatible con los disolventes y productos que trabajamos a diario. Propuse hacer otros trabajos que no pusieran en riesgo la vida de mi futuro retoño. No conseguimos llegar a un acuerdo. Desafortunadamente no me quedó otra que renunciar a mi carrera.

Cambié de campo y tuve la oportunidad trabajar en el mercado de compraventa de relojes de alta gama online. Me dediqué a la coordinación de talleres y tiendas alrededor de Europa, gestionaba el control de calidad del producto enviado a tienda y dirigía el equipo del taller en Malta. En ese periodo me quedé embarazada.

Las condiciones de maternidad y conciliación en Malta no eran muy favorables, así que me volví a España embarazada, con dos gatas y una pareja que no hablaba español (ahora sí, pero no fue fácil…) 

La fortuna me concedió una maravillosa hija y yo pasé por un tsunami de emociones. Volver tras 15 años fuera, desubicada, sin entender mi maternidad (ya que la que había soñado y creado en mi mente estaba en la isla de Malta), sin círculo de amistades y en un piso enano. Me sentía sola y con una niña que lo necesitaba todo de mi. Fue un shock. 

Vinieron los comentarios, las comparativas. Mi hija era única y parecía que no estaba considerada “normal” y yo no sabía hacer “lo normal” con ella. 

“Déjala que llore, no pasa nada”

“¿Otra vez en la teta?”

“Pues he dejado al niño durmiendo con su padre a las 7 y me he ido a tomar el café con una amiga”

“La vas a malacostumbrar”

” ¡Pues a ver cómo crees que hacíamos los demás! Es que parece que no podáis con una niña”

“¿Cómo no va a querer ir en el carrito? No exageres”

“¿Y no te pesa llevarla en la mochila?”

“¿Y chupete? Pues fuerzale!” 

En fin podría seguir y seguir… ¿y como estaba yo? Pues en modo supervivencia y no, no estaba bien.

Tanto repetir la palabra “intensa”, “demandante” me dio por buscar y encontré el término Alta Demanda y descubrí la comunidad de altademanda.es que fue mi salvación. A los pocos días me había quitado la gran losa que llevaba y me sentía tan agradecida y finalmente ¡comprendida! En agradecimiento y devolver lo que había recibido comencé a colaborar. Ofrecí lo que mejor sé hacer: coordinar, organizar equipo, implementar ideas, motivación, creatividad y perseverancia.

En este proceso he aprendido muchas cosas sobre maternidad, alta demanda, alta sensibilidad, sobre mi misma y mi entorno.

Aprendí que yo era una Persona Altamente Sensible (PAS), un superpoder que sospechaba que tenía. Es el que me permite percibir una realidad más amplia de lo normal, disfrutar de la vida de otra manera. Me gusta.

Cuando empecé a tirar del hilo sobre alta capacidad por intentar entender a mi hija y algunos de sus comportamientos me topé con mi yo niña, algo que me hizo viajar a mi infancia de nuevo y descubrir muchas cosas de mi que no sabía. Fue un viaje de autodescubrimiento, sanador, que me ha hecho que las altas capacidades sean una de mis pasiones,por ayudar a otros a entenderse a sí mismos e intentar que vean un mundo de posibilidades delante suyo, no alguien que no encaja en la sociedad normotípica.

Estos tres años de maternidad han sido un proceso evolutivo de crecimiento personal. Muchas luchas internas, conflictos entre lo que creía que era y lo que ha sido. Entre la madre que creía quería ser y la madre que soy. Entre la mujer que creía ser y la que soy. De la fragilidad y vulnerabilidad del principio ha renacido una guerrera poderosa de la que me siento orgullosa. Y aunque tengo mis días como todas, me siento segura del camino que he hecho, del que estoy haciendo y que el que vendrá será mejor.

 

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