Relato «Adaptación a la guardería en niños AD» by Ikerne Itoiz

Ilustración de Ikerne Itoiz 

¿Tu hijo/a de alta demanda va a empezar la guardería?

¿Te preocupa su adaptación!? Que va a ser de él o ella? Que va a suceder si llora y no resiste sin ti, si sufre ansiedad por separación?

¿Tienes miedo de que no soporte tu ausencia y te necesite? ¿Qué te  eche de menos porque nunca se ha distanciado de ti tanto tiempo?

Te recomiendo esta lectura de Ikerne Itoiz colaboradora y Project Manager de www.altademanda.es que puede orientarte en la adaptación a la guardería de tu hijo/a AD.

¿Quién es Ikerne Itoiz?

Madre de una niña de alta demanda y Artista.

Ikerne Itoiz es Experta en Psicología de la comunicación,  Licenciada en bellas artes y también  Creativa e ilustradora. Además tiene un Master en Conservación y Exhibición de Arte Contemporáneo.
Es Publicista del Instagram de “Personas de alta demanda” y realizadora de la portada del grupo de Facebook de Bebes, niños y niñas de alta demanda.

Ikerne es además,  Project Manager del Blog www.altademanda.es, colaboradora del Grupo de Telegram con mas de 360 participantes perteneciente a esta misma web y moderadora del grupo de Facebook de Bebes, niños y niñas de alta demanda

Autora de dos libros/comics publicados en Amazon formato e-Book:

«Las aventuras de Pichukis»

«Pichukis en el pueblo»

Podéis seguirla en sus redes sociales en estos enlaces:

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Amazon

Si necesitas mas apoyo para la adaptación a la guardería o a la escuela de tu hijo/a AD puedes unirte  al grupo de Telegram donde tenemos psicopedagogas y maestras de educación infantil que pueden orientarte, además de pediatras, psicólogas, asesoras de sueño, de lactancia y alimentación, de comportamiento de niños AD, logopedas y otras expertas de ciranza de alta demanda que pueden orientarte de forma solidaria… únete en este enlace


 Descárgate el relato sobre adaptación a la guardería de niños AD de Ikerne Itoiz en este enlace

 

**Información importante**

En este relato se describe la «Técnica el Hilo Mágico» de Ikerne Itoiz registrada en SafeCreative bajo licencia única con la siguiente referencia:

Información de trabajo

Título Técnica del -hilo mágico-
  • TÉCNICO

Información del registro

2109279361077 de identificación

Fecha de entrada Sep 27, 2021 2:41 PM UTC

Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivados 4.0 

Con esta licencia queda prohibida su distribución y copia y protegida su auditoría.

 

 

 

Lo que aprendí de mi niña AD 2 años después by Angie Padilla Duarte

Escrito por: Angie Padilla Duarte

La alta demanda dos años después….

(Fragmento del libro  «Lo complejo y hermoso de criar a un niño/a de alta demanda»)

Llevo desde Julio intentando darle forma, con el objetivo de dar una visión sincera y transparente de cómo es la evolución de un niño de alta demanda dos años después, sin resultar demasiado sarcástica, demasiado dramática, demasiado artificial…

No creo que lo haya conseguido, pero si a alguien le puede ayudar mi testimonio personal, (que me ha costado muchísimo dar) habrá valido la pena exponerme y exponerla a ella. Cada persona y cada familia vive unas circunstancias con lo que le pone la vida por delante. Esto es un sólo un testimonio personal de mi vivencia. Así es, así somos y esto es lo que hemos aprendido durante estos dos años.

Lo que aprendí de mi niña de alta demanda dos años después.

Tener un niña de alta demanda es agotador a nivel físico y emocional, es llevarte al límite pero también es una lección de vida, es aprender a sacar tu fortaleza, es mejorar como persona y como pareja, es energía y luz.

Quizá todavía no sabes lo que es y esto te puede ayudar a identificar si tu peque es un bebé de Alta Demanda. Si lo es, créeme, lo sabrás en cuanto lo leas:

Lo que aprendí de mi hija dos años después

2 años después puedo decir que la niña es igual de intensa pero evidentemente ha evolucionado la forma de manifestarlo. Ahora puede gritar, patalear, expresarse, correr, saltar, dar patadas… Y mantenerte en un estado de alerta permanente 24 horas.

2 años después aprendes que puedes vivir en un estado de tensión constante. ¿Saldrá corriendo? ¿Se tirará al suelo?
Ahora se que podría escribir un libro con nuestras aventuras y desventuras y veo, desde ya! los posibles títulos: «Cómo correr por un supermercado detrás de tu hija sin que se note», «Superando miradas ajenas de «mira qué niña maleducada»», y «mamás con paciencia infinita 24 horas»… Ayss, se me están viniendo a la mente un montón de títulos, pero hasta ahí.

2 años después tengo que decir que dar teta a un niña de alta demanda es tremendamente extenuante porque siempre quiere más y más, y que además, con el tiempo, se convierte en algo raro de cara al mundo exterior, porque una niña de alta demanda sigue demandando mucha teta dos años después y pasas de ser la heroína de la teta a ser la rara de la teta. También tengo que decir que adoro ver como mamá tiene el remedio mágico al miedo, a la angustia, al dolor, a la inseguridad, al cansancio… ¡Bendita teta que todo lo puede! Cuando tus tetas están más chupadas y dadas de sí que las tetas de una vaca pero sientes lo necesario y beneficioso que es para tu pequeña piensas «Al que no le guste que no mire». Lo bueno es que todo lo demás se relativiza increíblemente.

2 años después hemos aprendido juntos a poner límites a la teta, a negociar cuanta teta, cuando… Si por ella fuera esto sería un self-service abierto 24 horas, pero mi cuerpo y mi mente dos años después necesitan poner una limitación y creo que ha sido sano para ambas hacerlo. Juego, tomo teta, vuelvo a jugar, otra vez teta… Teta, teta, teta… ¡Vaya! Me doy cuenta de que teta es la palabra que más he escuchado en los últimos 24 meses. ¡Qué curioso! (La segunda más escuchada creo que es tetee…)

2 años después puedo decir que ¡me río yo de los temidos dos años! ¡Qué maravilla tener sólo 12 meses de rabietas! ¿Dónde hay que firmar? Las rabietas comenzaron casi al año y a día de hoy seguiremos hasta los 3 años en la temida etapa de los dos año. He hecho un máster acelerado en rabietas. Muchos días creo que convivo con una niña menopáusica llena de cambios de humor, de irritabilidad, de desasosiego… ¿Pero sabes qué? En este tiempo hemos aprendido a serenarnos juntas, a expresar nuestros sentimientos. He aprendido que el trabajo a nivel emocional con niños de alta demanda es doblemente importante.

He aprendido a poner nombre a mis sentimientos, me he dado cuenta de que yo también me puedo sentir siento agobiada, cansada, derrotada y que debo expresárselo a mi hija para que ella aprenda a canalizar todo el torbellino de emociones que siente por dentro.

2 años después he aprendido que no hay teorías con una niña de alta demanda. Es cierto que los cambios, las aglomeraciones, la falta de rutinas, la falta de sueño, el hambre, les ponen a 1000 revoluciones, si son factores delicados con cualquier niño, con un peque de alta demanda son cuestiones que afectan muuucho a su irritabilidad.
¡Vaaale! A pesar de que sé que mi niña es así, confieso que a día de hoy todavía me paso horas elaborando teorías de por qué puede estar así de tensa la niña, de si le afecta el inicio de la guardería, de si le afecta un viaje… 2 años después puedo decir que sólo se que no sé nada.

No hay teorías posibles, ni culpables. (Aunque yo siga buscando en mi mente la fórmula mágica de la coca-cola)

2 años después he aprendido que una niña de alta demanda pone a prueba a cualquier pareja. Creo que si la pareja no es sólida una niña de alta demanda puede hacerla tambalear fácilmente. Hemos crecido como pareja y ha sido gracias a nuestro pequeña.

2 años después hemos aprendido que nuestros planes para tener más familia deben ir al ritmo de la propia familia. Cuando tienes una niña de alta demanda aprendes a dejar los planes y hacer las cosas cuando te sientes list@. Lo haremos cuando lo sintamos como familia y será una decisión de tres, no de dos ¡Si tienes un niño de alta demanda sabrás que para tener otro hijo la familia debe estar preparada a muchos niveles! A pesar de que toooodo el mundo nos siga preguntando que para cuándo el hermanito.

2 años después he aprendido que el contacto con la naturaleza es infinitamente valioso y necesario para mi hija ¡Y hasta nos hemos aficionado al camping! ¡Yo! ¡Que era una rata de ciudad! ¡Y lo mejor de todo es que nos gusta! He aprendido que si no salimos a tomar el aire puro es posible que me encuentre con Chucky, el muñeco diabólico, en unas horas. Que la naturaleza es necesaria para sacar su energía, para canalizar su explosividad, para reconectar con su esencia y para hacer más fuerte nuestro vínculo. He aprendido a disfrutar de esos momentos, a sentirme bien al aire libre, a sacar la niña que llevo dentro y olvidarme del mundo mundial.

2 años después me he dado cuenta de que mi pequeña me mantiene en plena forma. Puedo correr toda una calle detrás de ella, puedo subirme a un árbol para ayudarla a bajar, puedo coger a un niña de 15 kg durante 7 calles, puedo correr detrás de una bici sin pedales a toda velocidad y estar como si tal cosa. Que tener un niña de alta demanda es estar a punto para hacer un triatlón mañana mismo.

2 años después he aprendido que todo pasa y todo llega. Que al final acabas volviendo a dormir (en serio) y que todo es pasajero. Tanto, que incluso lo acabarás echando de menos. Que poco a poco vas recuperando algo (poco) de espacio personal, y que aprendes a compartirlo y disfrutar mientras lo compartes con esa pequeña personita que te hace tan feliz.

He aprendido que si no tengo un minuto para ducharme tranquila podemos ducharnos juntas mientras cantamos canciones con la alcachofa de la ducha y eso será mejor que verle desde fuera llorar aporreando la puerta o cortina de baño. Que si no tenemos intimidad en la habitación porque dos años después quiere dormir cuando tú lo hagas y donde tú lo hagas podemos aprovechar para construir cuevas bajo las sábanas, hablar de cómo nos ha ido el día o contar cuentos en familia hasta dormirnos juntos y de paso ver menos tele y vivir más.

He aprendido que mi salón ha sido invadido de juguetes y materiales porque no quiere jugar sola en su habitación y que me gusta verla así porque me recuerda a ella cuando no está.

He aprendido que no quiere jugar mientras yo cocino, si no que quiere estar conmigo y ayudarme a cocinar (y a limpiar el estropicio), que compartir tiempo juntos a mi niña de alta demanda le hace tan feliz que esa felicidad se contagia.

2 años después he aprendido que el sofá en una casa con un niña de alta demanda no está para tumbarte tranquilamente a descansar. Está para posar el culo y que la niña se tire encima de ti para jugar a guerra de cosquillas o tirarte del jersey mientras te mira con ojos de corderito degollado y te dice «¿mamá, me das un poco tetee?»

2 años después he aprendido que me importa una mierda muy poco lo que piensen los demás. Ahórrense teorías del tipo de…. Es que parece que está cansada, le dejamos hacer lo que le da la gana, necesita mano firme, me está toreando, soy una blandengue… ¡Ahórrenselas! Porque me he convertido en una hippie mami y como dice Mecano «lo que opinen los demás está demás».

2 años después he aprendido que entrar en una tienda (supermercado, grandes almacenes, o llámalo X…) con una niña de alta demanda es un deporte extremo. Tu vas inocentemente a mirarte un pantalón después de infinitos meses sin comprarte nada para ti, y en vez de mirar el pantalón te ves negociando para que salga de su encierro en el probador.

2 años después he aprendido a NO comparar a mi hija con ningún niño/a de los que hay alrededor. Mi pequeña es especialmente especial, única. No permito que la comparen, ni compararla. Ella sigue su ritmo particular que mucha gente no entiende, porque es un ritmo aceleradamente lento. Si no has entendido que significa esto de «aceleradamente lento» es que no tienes una niña de alta demanda…. ¡Créeme! He aprendido a ralentizar y acelerar al mismo tiempo. He aprendido a seguir su ritmo y a cultivar la paciencia necesaria para hacerlo sin que se note que no es el mío.

2 años después he aprendido que Montessori ha sido el gran descubrimiento de mi vida. Que descubrir esta filosofía de vida me ha hecho mejor como madre y como persona. Que es un reto más grande integrar esta filosofía en tu hogar cuando tienes una niña de alta demanda, pero que cuando ves los destellos del bien que hace a tu hija te animas tanto que te planteas incluso difundirla por todo Chile 😉 y te lías la manta a la cabeza para irte de ruta con tu familia y difundir esta forma de educar y criar a los niños desde la libertad, el respeto, la confianza y el amor. Los cuatro pilares básicos fundamentales para que una niña de alta demanda crezca con seguridad, y siga un desarrollo integrado y pleno.

2 años después me he dado cuenta de que tener a mi hija de alta demanda es lo mejor que me ha pasado en la vida. He aprendido a crecer como persona, a cultivar la paciencia más que el propio Mahatma Gandhi. He aprendido a ralentizar, a serenarme, a ser menos superficial, a valorar lo esencial, a priorizar, a querer sin rencor, sin condiciones… He aprendido a luchar para defender su esencia, he aprendido a delegar cuando mi cuerpo o mi mente no han dado más de sí.

2 años después he aprendido que la vida se debe vivir intensamente, como lo hace una niña de alta demanda. Que la alegría cuando llega debe supurar por todos los poros de nuestra piel, que debemos dar abrazos tan grandes que nos dejen sin respiración o besos tan fuertes que nos duelan los cachetes, que tengo que decir más «te quiero» como hace mi hija que lo dice de corazón a todas horas, que tengo que llevar un ritmo más aceleradamente lento para vivir todo lo que hay que vivir y disfrutarlo, saborearlo.

2 años después he aprendido que el mejor plan es el que no se planea. Sólo hay que seguir nuestro ritmo, nuestro instinto… 2 años después he aprendido a sacar mi niña interior para conectar con ella, he aprendido a contagiarme de su energía, de su magia, de su brillo…

Tener un niño de alta demanda es duro, agotador, extenuante. Es una prueba de vida a muchos niveles: Físico, emocional… Pero si aprendes a mirar con el cristal de la felicidad, te das cuenta de que ha sido un reto para cambiar, para mejorar, para crecer. Para ir aceleradamente lenta. Las mejores cosas de la vida nunca son fáciles. Ser mamá de un niño de alta demanda ha sido la mejor experiencia de vida que nadie nunca me podía haber dado.

A Mí Niña Ámbar:

Si algún día lees esto, quiero que sepas que sólo quise ayudar a otras mamás con mi testimonio a mirar con las gafas de la felicidad que mamá se ha puesto. Te quiero tal y como eres, tu energía me ha dado la vida que necesitaba. Eres luz, eres inocencia, eres impulso… Si alguien no te entiende algún día en el colegio, en tus relaciones, en tu trabajo ponte las gafas que tenemos ahora y como dice «mecano» lo que opinen los demás está demás «TE QUIERO INFINITO Y MÁS Y POR MUCHOS AÑOS MÁS DE AMOR JUNTO A TI, MI HERMOSO ARCOIRIS»

 

**Esto es un Fragmento del libro «Lo complejo y hermoso de criar a un niño/a de alta demanda» que puedes adquirir en este enlace

 

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Relatos personales sobre crianza de alta demanda

Escrito por Anna Company

¿Te gustaría escribir tu historia de maternidad con tu hijo/a de alta demanda?

Muchas veces cuando leemos relatos personales de madres y padres de alta demanda que están viviendo situaciones similares a las nuestras nos sentimos identificados/as, acompañados/as y menos solos/as.

Te invito a que expliques tu historia para publicarla en la web www.altademanda.es y que otros padres y madres puedan sentirse apoyados con tu experiencia de crianza.

Busco madres o padres de bebés, niños o niñas de alta demanda que deseen compartir su relato.

¿Cómo es tu hijo/a AD? ¿Cómo te sientes con su crianza? ¿Qué puntos fuertes tiene tu hijo/a AD? ¿Qué dificultades encuentras en la crianza de tu hijo/a? ¿Te sientes juzgado/a por personas externas en cuanto a tu crianza?

Tu aportación puede ser de gran ayuda para otras madres y padres, nos interesa lo que tienes que decir.

¿Quieres ver ejemplos de relatos personales de crianza de alta demanda?

Si quieres leer algún relato personal ya escrito puedes hacerlo en este enlace

¿Cómo escribir tu relato personal sobre crianza de alta demanda?

Si deseas escribir tu historia para compartirla con otras personas puedes hacerlo en este enlace.

Información importante sobre alta demanda:

Recuerda que puedes acceder a los PDF de   “Herramientas útiles para criar a un niño de alta demanda” en los siguientes enlaces:

  • Monográfico ¿Cómo tratar las frustraciones de los niños de alta demanda? en este enlace
  • Monográfico sobre rutinas, normas y límites para niños de alta demanda en este enlace
  • Monográfico sobre sueño nocturno en los niños de alta demanda en este enlace 
  • Monográfico sobre ¿Cómo saber si un niño es de alta demanda? en este enlace

A parte de esto no te olvides que tienes a tu disposición los siguientes libros en PDF para descargar:

Y a partir del 16 de febrero podrás descargar en PDF los siguientes libros que ahora están con Kindle Unlimited

  1. El desarrollo interior del niño de alta demanda
  2. Las emociones del niño de alta demanda
  3. Relatos sobre crianza de alta demanda

Y por último recordarte también que los viernes cada quince días nos reunimos algunos padres y madres de niños de alta demanda para compartir nuestras experiencias de crianza y apoyarnos mutuamente en los grupos de apoyo online, si te apetece unirte puedes hacerlo en este enlace.

 

¿Cómo descubriste que tu hijo/a es de alta demanda?

Escrito por Anna Company

Fragmento del libro: «Relatos sobre crianza de alta demanda» descárgatelo GRATIS en PDF.

La crianza de un niño/a AD (alta demanda) no es una tarea fácil o mas bien dicho: la crianza de un niño/a AD es una tarea agotadora. Hasta aquí creo que cualquier padre y madre de un niño/a AD estará de acuerdo conmigo.

Luego lo podemos sobrellevar de una forma u otra según como sea la personalidad del padre o madre, esta claro! Mucha gente externa, personas que no tienen hijos de alta demanda y que nos miran con “lupa” a los que estamos en el mundo de la alta demanda por una razón u otra, nos llaman “quejicas, exagerados, sobreprotectores, malcriados” etc.

He oído de todo.

Si ya es complicada la crianza de un niño/a de alta demanda imagínate si encima llevas cargada la maleta de las críticas de la gente que te juzga sin ponerse en tus zapatos. En realidad lo que mas duele, es cuando se trata de tu propia familia que no te comprende, cuando te das cuenta que estas sola/o. A veces, ni tu pareja esta contigo. Esta situación es muy triste. Y se da en muchos casos. Aquí te dejo algunos relatos de muestra.

Relato numero 1

¿Cómo descubriste que tu hijo es de alta demanda?

Tuve a mi hijo por cesárea ya que hubo una complicación en el parto y no pude acabar un parto natural, después de pasarme 18 horas en la sala de partos, con contracciones muy dolorosas y las terribles y debidas dilataciones.

Recuerdo que los primeros días de recuperación que pasé en el hospital, después de la cesárea, yo estaba fuera de mí, distorsionada, adolorida, como ida, contenida de emociones y sin poder casi ni moverme de la cama.

Había nacido mi pequeño bebé maravilloso, mi tesoro. Y yo sentía las cosas como muy difuminadas, borrosas, como sin sentido.

Aquella sensación de despersonalización no me dejaba disfrutarlo del todo.

Sentía una mezcla de sensaciones: entre alegría absoluta y angustia, entre dolor y felicidad, entre ansiedad y paz. Me sentía emocionalmente desfigurada, totalmente torcida.

Recuerdo que tenía a mi bebé de 3,5 kg siempre pegado a mi pecho, tumbado encima de mí, era la única manera en que se quedaba un poco tranquilo y en calma, algunas veces. Me encantaba olerlo, sentirlo…

Así pasaban las horas de aquellos días que recuerdo de forma nebulosa y turbia, colapsada de tanta medicación y extasiada por las visitas de los familiares y amigos que únicamente hacían ruido y provocaban más desconcierto a la situación.

Insatisfecho

Mi hijo lloraba de hambre porque la leche que nos daban en el hospital, no le saciaba lo suficiente y siempre quería más, se sentía insatisfecho, él necesitaba succionar mucho más de la ración que le tocaba.

Tozudo e insistente

Yo no podía darle el pecho por la medicación que tomaba y los biberones del hospital se le quedaban especialmente cortos y él lloró y lloró sin parar desde el primer día, demandaba con insistencia y terquedad cada una de sus necesidades ya desde el inicio.

Apego

Se apaciguaba levemente apegado a mi pecho, tumbado, respirando junto a mi corazón, así, las pocas veces que había silencio en la habitación.

Hipersensible

Durmiendo poco, a veces de día, a veces de noche, cortos ratos, respirando junto a mí. Pero el mínimo ruido lo despertaba, el mínimo movimiento, el mínimo soplido, el mínimo roce…. Y estallaba de pronto en gritos y lloros intentando saciar su nueva necesidad de “algo” que nunca descubrí qué era. Insaciable, insatisfecho.. Era un bebé hipersensible.

Activo y exaltado

Gritaba más que ninguno otro bebé y abría sus enormes ojos expresivos, se erguía y levantaba su cabeza como si fuera a ponerse de pie.

Pasamos una semana en el hospital y cuando llegamos a casa me di cuenta de que me convertí en madre. En aquellos primeros días de mi maternidad, en casa, me hice consciente de lo que significa ser madre, de lo que significa tener un hijo. De la responsabilidad que conlleva.

Porque aunque te prepares para ello durante la vida, aunque te informes, leas, estudies y dediques parte de tu tiempo a asimilar el hecho de que vas a ser madre, hasta que no tienes a tu hijo en brazos dependiendo de ti, no lo vives realmente, no te haces del todo consciente.

Bebé de alta demanda

Cuando empecé a conocer a mi hijo, me di cuenta de que todo aquello que yo creía saber sobre el desarrollo de los bebés y niños, sobre la educación, sobre la evolución, las emociones y su crecimiento no iba a servirme absolutamente de nada, porque mi hijo, mi hermoso bebe intenso, amoroso… Mi tesoro, era especial, era distinto a los bebés de libro.

Sensible

Y entonces me entró una especie de pánico terrible y empecé a darme cuenta de que de alguna forma nadie me había enseñado a ser madre de aquel bebé que tenía entre mis brazos, nadie me había explicado cómo debía hacerlo para ser madre de un bebé tan especial, tan sensible, tan exigente.

Porque yo tenía un niño de alta demanda entre mis brazos y nadie te capacita para criar a un niño con este tipo de temperamento.  Un bebé que no duerme, un bebé que succiona siempre y desea más y más, un bebé que llora con un volumen exaltado, que intensifica cualquier estímulo, que necesita continuamente estar en contacto, un bebé que exige tu presencia a cada instante y que no se calma con ninguna técnica de aquellas que aconsejan las vecinas, las abuleas, las amigas o las otras otras madres… Porque es un bebé con un Temperamento altamente demandante, hipersensible, activo.

Fue entonces cuando empecé a descubrir, a informarme a analizar, a aprender.

Fue entonces cuando escuché a mi bebé, cuando le observé, cuando conecté con él, cunado me fijé en sus necesidades y quise empatizar con él.

Intenso

Reconocí a mi bebé con su temperamento intenso, con sus fortalezas y debilidades y me di cuenta de que como madre debía prepararme porque no podía criarlo del mismo modo que cualquier otra madre.

Mi hijo era mas intenso, mas ruidoso, mas sensible, mas activo, mas afectuoso, mas exaltado, mas testarudo, mas caprichoso, mas desafiante, mas de todo…

Insaciable

Siempre más de todo que el resto de niños y por eso  tenía otras necesidades que no estaban en los libros. Otras necesidades que ni las vecinas, ni los abuelos, ni las amigas ni nadie que no tuviera un niño/a AD podía comprender.

Entonces dejé de escuchar a medio mundo, y empecé a escucharlo a él y a mis instintos de madre. Y así es como funcionamos nosotros, con nuestras reglas. Y así nos va bién. Así conectamos.

Esto ha sido un fragmento del libro: «Relatos sobre crianza de alta demanda» que puedes descargarte en PDF gratis en este enlace

**Información Importante**

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Rabietas y frustraciones de mi hijo de alta demanda

Escrito por Anna Company

Etapa de rabietas en los niños de alta demanda

Mi hijo a partir de los 2 años hasta los 4 años y medio aproximadamente pasó una etapa  de rabietas y frustraciones constantes,  y yo estaba bastante preocupada por ello, ya que probé todas las alternativas posibles para mejorar la situación pero ninguna daba resultado.

Mi hijo adoptó un comportamiento de rebeldía y negación y yo llegué a pensar que tenía el llamado «trastorno negativista desafiante» ya que iba pasando el tiempo y su comportamiento empeoraba.

Todo eran luchas de poder y desafíos, su testarudez y cabezonería por cualquier tema eran incesantes, siempre negativas, caprichos y mandatos. Yo estaba agotada. Me sentía desbordada y no sabía como sobrellevar el tema.

Se negaba por completo a cumplir las normas y los límites , no seguía ningún tipo de instrucción, era como si nos desafiara deliberadamente por  todo, como si lo hiciera a propósito para molestarnos o para entrar en conflicto.

Modelos de crianza en los niños de alta demanda

Mi pareja utilizaba un modelo de crianza  muy autoritario y eso provocaba en él respuestas de rebeldía y más luchas de poder todavía. Aquel modelo de crianza no funcionaba, yo lo sabía pero no había entendimiento entre mi pareja y yo, no había forma de que llegáramos a un acuerdo para poder educar a nuestro hijo de una forma positiva y estar de acuerdo en los métodos que usábamos, yo me basaba en la disciplina positiva y todo lo que hacía se desmoronaba cuando mi pareja intervenía.

Todo esto hacía que mi hijo se sintiera presionado y tuviera un mal comportamiento: respondiendo con agresividad, mal humor, obstinación e impulsividad.

Finalmente llegamos a un punto en que la situación se nos hizo insoportable y  mi pareja y yo estuvimos hablando muy seriamente y nos dimos cuenta que teníamos que cambiar cosas,  que nuestro hijo necesitaba mucha paciencia y entendimiento, mucha comprensión y serenidad.

Por suerte mi pareja hizo un cambio y se puso a la par conmigo y empezó a utilizar un método más respetuoso, más calmado y cuando nuestro hijo reaccionaba con rabietas, testarudez o frustración nosotros reaccionamos con paciencia, con comprensión y con empatía.

Intentábamos ponernos en su lugar, entender qué era lo que quería, qué era lo que nos intentaba decir,  porque los niños a veces solicitan atención porque tienen una necesidad básica y no saben expresarla todavía con palabras.

Emociones de los niños de alta demanda

Y yo intentaba descubrir cuál era esa necesidad que él estaba solicitando o estaba intentando gestionar de aquella manera con su comportamiento.  Mirar de dónde venía el estallido emocional, cuál era la causa que lo había detonado, siempre hay una causa.

Intentaba escucharle, empatizar con él, ponerme a su altura y hablar en su idioma, comunicarme con él de forma efectiva. Y él lo percibía, él percibía mi esfuerzo, y el de su padre, percibía que estábamos ahí para él.

Evolución del niño de alta demanda

Con el tiempo, las rabietas y los desafíos se fueron difuminando, ahora con 5 años ya casi no tiene rabietas, sigue siendo un niño testarudo y cabezota pero se puede negociar con él, se puede entrar en un razonamiento hablado,  tolera mejor la frustración y gestiona mejor sus emociones. 

Sí! es un niño mandón, y es agotador porque tiene una energía incansable y un temperamento muy fuerte, y es intenso, y demandante, y se enfada por cosas y llora y grita a veces, pero se puede razonar con él, se puede conversar y hablar y llegar a acuerdos.

Sigue teniendo una hipersensibilidad muy acentuada y se frustra muchas veces por cosas que quizás a otras personas ni le importarían porque los niños de alta demanda perciben las sensaciones y las emociones de forma exagerada, pero lo gestiona mucho mejor que hace 2 años, tiene un autocontrol de sus emociones mucho más elevado. 

La etapa de los berrinches se acabó, igual que un día terminó la etapa del mal sueño nocturno. Está en otra etapa.

Mi hijo ahora duerme bien y ya casi no tiene berrinches. Era cuestión de mirarnos a nosotros mismos y evaluar como le estábamos educando. Sus necesidades no estaban cubiertas porque nuestro método no era el correcto, su padre autoritario imponiendo su mandato y yo de mediadora jugando a un papel que no me tocaba.

Los niños necesitan una estabilidad y una validación emocional, una seguridad y una unión en el vínculo familiar para poder gestionar correctamente sus emociones y desarrollarse de forma óptima. Por ello es importante que los padres muestren acuerdos entre ellos en su modelo educativo y además actúen con respeto hacia el hijo, sin autoritarismo, sin mandatos, a través de la firmeza y el cariño. A través de la empatía.

Te propongo lo siguiente:

¿Te apetece poder hablar con otras madres y padres de alta demanda sin sentirte juzgada? Únete a los grupos de apoyo online de crianza de alta demanda y alta sensibilidad del próximo viernes día 10 de diciembre de 2021 , Más información aquí

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Sola con 4 hijos y la alta demanda

Escrito por Anna Company

Se que yo lo escogí, yo tomé la decisión de ser madre de 4 hijos. También fui yo quien decidió dejar de trabajar para dedicar plena atención a mi maternidad y cuidar de ellos con presencia absoluta el cien por cien de mi tiempo.

Con mi espeso determinamos que él trabajaría fuera de casa el tiempo que hiciera falta para poder abastecer a la familia de la economía suficiente para vivir, esto conlleva que trabaje de sol a sol y que cuando llegue a casa esté derrotado y no haya tiempo ni tan solo de cruzar una palabra, ni conmigo, ni con los niños. Es como si no existiera, es como una sombra fría que atraviesa la puerta y se mete en la cama para volver a salir por ella al día siguiente muy temprano, sin darse cuenta de nada. Supongo que no es exactamente lo que yo imaginaba.

Mientras tanto sus hijos crecen, se desarrollan, absorbiendo cada inhalación de mi oxigeno, no me da tiempo ni a respirar y ellos ya me han dado mil vueltas.

El mayor casi un adolescente que me necesita más que nunca y a quien estoy fallando, los gemelos medianos desafiando a medio mundo, intolerantes a la frustración, con berrinches y negaciones conviviendo como pueden con sus otros dos hermanos. Y el pequeño de un año, de alta demanda absorbiendo y demandando, intensificando cada emoción y asegurándose de que su madre no pueda hacer absolutamente nada más que estar pendiente de él. Mordiendo y pegando a sus hermanos si les presto la más mínima atención, colgándose de mi pecho durante todo el día y toda la noche.

Soy una madre con cuatro hijos que me necesitan y no puedo multiplicarme, no puedo hacer que el día tenga más horas de las que tiene, ni dormir físicamente en 4 espacios distintos para satisfacer a mis 4 hijos. No puedo estar en 4 lugares diferentes al mismo tiempo. Ni jugar a 4 juegos.

Los celos y las peleas entre hermanos se han convertido en una rutina. Los mayores se entristecen porque dicen que solo presto atención al pequeño, porque es más dependiente y es de alta demanda. Porque duermo con él en colecho, igual que también dormí con ellos cuando eran bebés. 

Me siento sola. No tengo ayuda. Mi hijo adolescente está cambiando, está pasando por una etapa difícil de muchos cambios físicos y emocionales, se que es complicado para él y siento que no le apoyo lo suficiente, siento que no estoy a su lado, me siento mala madre. Muy culpable. 

¿Cómo puedo conversar con mi hijo mayor, mientras le doy el pecho al bebe y calmo las rabietas de los gemelos?

Intento tener paciencia y calma, educarlos de forma positiva y respetuosa. Con hábitos saludables y poniéndoles límites y normas que puedan comprender y realizar. Pero a veces me desvanezco. 

Estoy agotada. Mi esposo trabaja de sol a sol, y descansa por las noches. Yo trabajo de sol a sol y por las noches no descanso.

Sé que yo lo elegí, no es que me arrepienta porque les amo. Solo es que muchas veces me siento sola y tengo ganas de gritar. Simplemente es eso, que a veces la impotencia y la frustración me consume por dentro porque siento que no puedo con todo.

Solo necesitaba desahogarme.

Y tu, ¿Cómo te sientes?

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Descárgate el libro en PDF  «¿Cómo criar a un niño de alta demanda?» aquí

Descárgate el libro en PDF  «El niño de alta demanda en la segunda infancia» aquí

Libro «Relatos sobre crianza de alta demanda»

Escrito por Anna Company

Libro sobre relatos de crianza de Alta Demanda

Este es un libro pensado para ti, para que puedas empatizar con algunas madres y padres de bebés y niños/as de alta demanda que me explicaron sus historias de crianza y que yo reescribí para que llegara a ti, para que de algún modo pueda acompañarte y mostrarte que somos muchas las personas que vivimos una crianza intensa y que nos apoyamos mutuamente.

Este es un libro para que comprendas que no estas sola/o, para que observes que hay mas personas que viven situaciones muy similares a las tuyas. Para que te identifiques en las experiencias de los demás. Para que no tengas miedo y no te sientas perdida/o como muchas madres y padres se han sentido al principio de su crianza al descubrir que su bebé no era como cualquier bebé de “manual” o de “libro”.

Aquí tienes 16 relatos cortos escritos en primera persona con emociones reales de personas que han compartido sus vivencias para todo aquel que reconoce el mundo de la alta demanda y para todo aquel que quiere hacerse una idea de lo que siente una madre o padre con la crianza de un niño/a AD.

Descárgate el PDF gratis aquí

 

**Información Importante**

COMUNIDAD SOLIDARIA  AD, NAS, AACC

Accede al Comunidad solidaria de padres y madres de alta demanda, alta sensibilidad y altas capacidades de www.altademanda.es gratis, para más información en este enlace.

Grupo de Telegram

En febrero de 2020 creamos un Grupo de Telegram de familiares de niños/as de alta demanda, alta sensibilidad y altas capacidades donde tenemos nuestro equipo de colaboradoras especialistas en crianza respetuosa (pediatras, psicólogas, asesoras de sueño, asesoras de lactancia, fisioterapeutas, etc.) ellas nos apoyan y nos dan respuesta a nuestras inquietudes en el grupo de forma solidaria.

Puedes Unirte en este enlace

Grupo de WhatsApp

También tenemos un grupo de WhatsApp para Apoyarnos en Tribu muy valorado y útil donde s e valida la crianza y experiencia de  las mamás y los papás y no se juzga, sobre AD (Alta demanda), NAS (altamente sensibles) y AACC (altas capacidades)

Únete en   este enlace 

Grupo de WhatsApp 2

Segundo grupo de WhatsApp de «Apoyandonos en tribu» porque el primer grupo esta casi completo de participantes y hemos creado un nuevo grupo para las nuevas personas que se quieran añadir. Puedes unirte en este enlace

Grupos de Apoyo Online Gratis

Recuerda que cada 15 días los viernes nos reunimos algunos padres y madres de niños/as AD, NAS y AACC para charlar y compartir nuestras experiencias en los grupos de Apoyo online, si deseas mas información pulsa en este enlace

 

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Un año de alta demanda: de la locura a la empatía máxima

Escrito por: Verónica Ortín

– Tengo un bebé de alta demanda.

Si, eso he dicho, un bebé de alta demanda, con todas sus letras.

Alguna vez, me han recriminado que como puedo etiquetar a mi hijo de esa manera. Como si decir que ser de alta demanda, fuese despectivo. Quizás, esas personas ignoran todo lo que un niño AD puede enseñarte.

Recuerdo claramente los primeros días en casa con “K”, un recién nacido que se pegaba despierto horas, que cualquier estímulo le interesaba y a el cual las personas le decían la primera vez: “Pero que ojos más abiertos tiene este niño!”.

Lo difícil vino después, un bebé AD que no agarra bien el pecho, que no tiene paciencia ni para el reflejo de eyección. ¡Imaginar un bebé AD que no puede agarrar la teta! Los días, y las noches fueron largas.

Trascurridos unos meses, por casualidad, mi marido y yo vimos un artículo de bebés de alta demanda, y lloramos, lloramos mucho. Lloramos de tranquilidad, de emoción y de remordimientos, de remordimientos por no haber podido entender a nuestro hijo hasta ese momento.

Desde entonces el mundo de la alta demanda se abrió ante nuestros ojos (además de descubrir que mi marido también era una persona AD (lee aquí sobre adultos AD), y eso nos aclaraba mucho las cosas). Pues bien, mi experiencia con “K” ha sido dura.

Lidiar con un bebé que quiere hacer más de lo que su pequeño cuerpo le permite, no ha sido fácil. Cuando no podía levantar la cabeza lloraba en el cochecito (y bendito porteo, por favor), cuando no sabía sentarse él quería hacerlo, cuando apenas se arrastraba quería gatear, y cuando gateaba hacía lo imposible por ponerse de pie, hasta que finalmente a sus 12 meses echó a andar, y eso fue revelador.

Desde que “K” aprendió a andar muchas cosas mejoraron, su comunicación no verbal fue en aumento, sabía decirnos claramente lo que quería sin necesidad de hablar, y nosotros aprendimos a comprenderle. Pero también vinieron las rabietas, esas que te hacen creer que estás en un show en medio de la calle, cual actor revelación en medio de la gran vía de Madrid. ¡Si! Todos te miran, todos cuchichean, todos critican, y nadie hace nada.

Las noches son desesperantes, no dormir más de una hora seguida o a veces menos, desquicia, machaca, frustra, …y si es mamá, quien solo se encarga de esa función, la carga es aún mayor. Con el tiempo surgen noches mejores, pero vuelven con regularidad las semanas interminables. Os recomiendo mantener la calma, respirar hondo y sobre todo, comprender a vuestro bebé, simplemente os necesita cerca.

Olvidaros de los “consejillos” y comentarios, tipo: “¿Todavía no duerme en su habitación?, ¿Y aún no se duerme solo en su cuna?”. Eso, si es etiquetar a un niño, cada cual a su ritmo.

Pero no todo es difícil en el mundo de la alta demanda, papis de bebés peques, tranquilos. Porque un niño de alta demanda es también, normalmente, muy precoz en otras cosas. Puede ser testarudo a mas no poder, pero solo hace falta observarnos una vez para aprender muchísimas cosas. Tienes muchas fortalezas.

“K” nos ha sorprendido en varias ocasiones, como tirando su pañal a la basura, echando de comer a los perros o limpiando su trona con el trapo. ¡Y vaya! Eso no está nada mal. Hacer tribu, buscar mucha información, pedir ayuda, y sobre todo, ser tan empáticos como nunca hayáis sido.

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Grupo de Telegram

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Libro sobre alta demanda

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Relato de una madre de 4 hijos

Escrito por: Inma

Soy madre de cuatro hijos. Cuando nació mi tercer hijo me di cuenta enseguida de que era especial, porque mostraba unas características diferentes a mis otros dos hijos. Al principio  creía que le pasaba algo físico, porque aunque sus necesidades estaban aparentemente cubiertas, él seguía llorando y llorando sin motivo, además era un llanto intenso, insistente y desesperante. 

Su padre y yo estábamos preocupados y visitamos a varios médicos:  hubo analíticas, ecografías, radiografías… pero jamás llegamos  a dar con lo que tenía. 

Mientras tanto el agotamiento era extremo, bajo la demanda de un bebé tan intenso, era imposible dormir más de una hora seguida y no dejábamos de preguntarnos qué estábamos haciendo mal. Nos sentíamos culpables e impotentes.

Mi frustración como madre era tal, que más de una vez tuve que dejarlo llorar un rato y meterme en una habitación a solas para gritar de rabia, descargar toda la mala energía que sentía dentro de mi y volver a él con la mejor de mis sonrisas, aguantando el cansancio, el agotamiento supremo y la preocupación.

Él estaba enganchado continuamente a mi  pecho, algún biberón que se coló por ahí, alguna vez,  en la desesperación por saber si se quedaba con hambre, porque siempre parecía estar insatisfecho.

Solo era capaz de alargar un poco el sueño estando en brazos, apegado a mi cuerpo, pero cualquier movimiento y cualquier susurro lo despertaba, él era un niño despierto, que buscaba estímulos constantemente.

Recuerdo que llevarlo en coche era un suplicio, y el carrito, la mini cuna, la cuna y la hamaquita se quedaron nuevos. 

Al final…. Era eso: un bebé de alta demanda, un bebé con unas necesidades más intensas que los demás, al que había que tenerle una paciencia infinita. 

Pero a cambio era un bebé con sus puntos fuertes: atento a todo, sensible, despierto, risueño y sobre todo, el bebé más cariñoso del mundo. 

La verdad es que actualmente la única diferencia que observo entre mi hijo AD y el resto de niños es su elevada sensibilidad y su gran capacidad de razonamiento, tengo que explicarle muy bien las cosas y adelantarme ante los sucesos para que no le cojan por asombro los cambios, ya que las novedades y sorpresas algunas veces le afectan, es un niño que percibe mucho los estímulos. (Si quieres saber más de la relación entre la alta demanda y la alta sensibilidad lee aquí.)

Ahora con 7 años  su intensidad llegó a bajar prácticamente del todo, así que animo a todas aquellas mamás que tienen bebés de alta demanda a que no se desmotiven, a que tengan paciencia y fe en ellos. Yo la tuve y hasta decidí luego  tener un cuarto hijo. 

Esto ha sido un fragmento del libro: Relatos de crianza de alta demanda que puedes descargarte gratis en PDF aquí

¿Te gustaría escribir  sobre cómo te sientes con la crianza de tu hijo/a de alta demanda? Hazlo aquí.

 

Mis 6 primeros años de alta demanda

Escrito por Anna Company

Esteban tiene 6 años y es un niño que nació con un temperamento muy fuerte e intenso.

Desde bebé su padre y yo notamos que era diferente a su hermano mayor, por su hiperactividad y potencia en todo lo que hacía y por su demanda de atención constante. 

Además era un niño muy brusco, muy testarudo y totalmente desafiante.

Cuando Esteban tenía 2 años entró en la etapa de los berrinches y recuerdo que fueron unos años de inacabables luchas por todo. Su palabra preferida era el  “NO” y se enfadaba y discutía casi por cualquier cosa, llegábamos al punto que tiraba las cosas por los aires y nos pegaba cuando estallaba en sus arrebatos de ira y agresividad.

Yo estaba muy preocupada y empecé a pensar que quizás tenía el llamado “trastorno negativista desafiante” que pudiera estar relacionado con un posible TDAH. Así que lo llevé al médico para que lo observara.

Esteban es muy listo y sabe comportarse correctamente cuando le interesa, por lo que fuera de casa se comportaba de forma aceptable, y el médico me dijo que mi hijo no tenía ningún tipo de desorden, ya que si realmente tuviera un TDAH o algún tipo de trastorno no podría contenerse en ningún lugar.

De alguna forma me di cuenta que mi hijo “jugaba” con nosotros, nos manejaba como se le antojaba, me percaté de que no nos entendíamos, que la comunicación que teníamos con él no era la correcta. Nos estaba demandando una atención, con su comportamiento en casa, que no le estábamos sabiendo dar.

Así que decidí empezar a escucharle más, a ponerme a su nivel y a empatizar con él, a utilizar el juego para cumplir las normas básicas del día a día y a involucrarme más en entenderlo y atenderlo como él necesitaba, porque Esteban no era como mi otro hijo que jugaba solo, que dormía solo, que comía solo, que iba al baño solo, Esteban me necesitaba al lado constantemente, no porque no supiera hacer las cosas de forma autónoma, sino simplemente, para tenerme presente.

Cuando entendí ese hecho, noté un cambio en él, no sé realmente si coincidió con la edad o con el hecho que me acostumbré a sus demandas e intensidades.

A los 3 años, empezó a dormir solo  en su cama y aunque se despertaba y me reclamaba a media noche, se volvía a dormir en seguida hasta la mañana siguiente. 

Con el tiempo la comunicación entre nosotros mejoró y los berrinches fueron disminuyendo lentamente, las luchas de poder se convirtieron en largas charlas y negociaciones pero dejó de desafiarnos y pegarnos cada dos por tres. Su agresividad desapareció, Esteban razonaba con nosotros y se comunicaba, expresaba y defendía con pasión aquello que quería pero la rabia y la ira habían desaparecido.

Con 4 años y medio ya no tenía aquellos continuos berrinches diarios y aunque seguía siendo un niño muy testarudo e intenso, se mostraba cooperativo en los razonamientos que le dábamos ante las rutinas y normas  del día a día.

Esteban, hoy en día con 6 años, duerme toda la noche en su cama, es un niño muy alegre y cariñoso, extrovertido, sociable y amigable. Continúa siendo un niño muy activo y terco, pero cumple con sus obligaciones, siempre y cuando las entienda y se las razones.

Es un niño perseverante, concentrado, motivado y luchador y aunque sigue siendo agotador y completamente insaciable, sus fortalezas me lo compensan todo.

Para mi la etapa más difícil fue la de los 2 y 3 años, pero ahora siento que muchos de sus rasgos se han suavizado y ha sido gracias a la disciplina positiva, que es el modelo de crianza que hemos utilizado desde que detectamos que Esteban era un niño de alta demanda.

Estaban no responde ante un modelo de crianza autoritario porque se rebela y desafía, así que aconsejo a todas las mamás de bebés de alta demanda a que utilicen la disciplina positiva como modelo de crianza con sus hijos y sobre todo que tengan paciencia porque los resultados no se ven a corto plazo.

¿Te gustaría explicar tu historia en esta web? Escribe tu relato aquí.

¿Tienes un niño de alta demanda de más de 6 años? participa en el estudio de rasgos. Para más información sigue este enlace.

Descárgate el libro «¿Cómo criar a un niño de alta demanda? en formato PDF aquí