¿Cómo es un proceso de frustración en los niños de alta demanda?

Escrito por Anna Company

Vamos a imaginarnos una escena que todos hemos vivido alguna vez en casa con nuestros hijos de alta demanda.

Ejemplo

Llega la hora de comer y nuestro hijo/a tiene hambre y nos dice lo  siguiente:.
 
Hijo/a: ¿Qué hay de comer?
Madre: Pollo a la plancha, cariño.
Hijo/a: Me dijiste que hoy había espaguetis mamá.
Madre: No, hijo, eso es mañana.
Hijo/a: ¿Mañana? Eso es mentira, me dijiste que era hoy.
Madre: No, yo te dije que lunes pollo y martes espaguetis.
Hijo/a: ¡Noooooooo! ¡Quiero espaguetis!
 

Aquí vemos lo siguiente:

1. Deseo del niño

El niño quiere satisfacer un deseo que es el hambre, es un instinto de supervivencia. A demás los niños de alta demanda son testarudos, impacientes e inconformistas y no van a parar de insistir y presionar hasta conseguir su objetivo.

2. Realidad:

Hay pollo a la plancha, no debería haber conflicto porque si el niño tiene hambre esto satisface su deseo, pero la verdad es que eso no se ajusta a la realidad del niño. Los niños a veces no tienen los recursos para buscar el equilibrio entre deseos y obligaciones, entre ilusión y responsabilidad por lo que se podrían ofuscar en su objetivo.
El niño de alta demanda es bastante caprichoso y cuando se obsesiona con un objetivo lucha por él con cuerpo y alma por lo que le va a costar de aceptar la realidad y es probable que siga intentando persuadir a la madre para satisfacer su deseo no aceptando la realidad.

3. Expectativas:

El niño quiere comer espaguetis, pero la realidad dice que hay pollo a la plancha, las expectativas se forman con experiencias anteriores por lo que el niño buscará en su memoria de otras experiencias y esto influirá en la percepción de su propio juicio. El niño AD es muy consciente de lo que se espera de él y de lo que tiene que hacer, pero aun así es probable que no lo acepte porque esta encaprichado en su deseo y su testarudez va a hacer que continúe luchando por ello, por lo que seguramente va a entrar en conflicto con los padres a no ser que se gestione de alguna forma eficaz.

4. Frustración:

La expectativa del niño no se esta resolviendo de forma eficaz entonces aparecen dos opciones.
 
a. Se antepone la realidad y se desembarca la expectativa. El niño se siente frustrado, pero acepta comer espaguetis al día siguiente La necesidad de quitarse el hambre prima sobre el deseo de comer espaguetis. Aquí, se podría hablar de tolerancia a la frustración.
 
b. El deseo persiste, en este caso comer espaguetis. El deseo se convierte en necesidad (el hambre sólo se puede saciar si hay espaguetis) El niño quiere modificar la realidad para saciar su deseo a toda costa. Esto sería baja tolerancia a la frustración que desemboca en Ira.

5. Ira:

Cuando el niño cree que sus expectativas eran correctas y que efectivamente hoy tocaba espaguetis (aunque no sea así) puede entrar en arrebato de ira, ya que la injusticia entrará en juego, el cerebro del niño será invadido por sensaciones emocionales y podrá tomar decisiones precipitadas o impulsivas. Los niños de alta demanda pueden entrar en arrebatos de ira o berrinches por testarudez ya que ellos tenían unas expectativas que no se cumplen y se sienten frustrados, como padres debemos ayudarles a canalizar dicha frustración, sin acceder a sus peticiones, enseñándoles autocontrol de forma afectiva.
 
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¿Colapso emocional o berrinche?

Escrito por Anna Company

BERRINCHE

Berrinches es un arrebato emocional que sucede cuando un niño está tratando de obtener algo que quiere o necesita. Son bastante comunes en infantes y preescolares, pero tienden a disminuir una vez que los niños desarrollan el lenguaje y pueden expresarse mejor.

COLAPSO

En el caso del colapso emocional la situación es diferente. La persona pierde el auto-control y se bloquea emocionalmente. No es un acto consciente y por tanto debe ser tratado de manera diferente al berrinche con un entendimiento pleno de que el individuo está viviendo un momento indeseado en el cuál la falta de procesamiento emocional impide su razonamiento. En algunos niños y adultos sucede cuando sus sentidos están expuestos a demasiada información y tienen que procesar toda esa “estimulación sensorial”. Ellos se alteran con ciertos sonidos, luces, sabores y texturas. Usted puede que escuche que lo llaman “sobrecarga sensorial”.

Como sabéis los niños AD son hipersensibles a todo lo sensorial de ahí que sean más propensos a los colapsos sensoriales.
Como padres tenemos que tener en cuenta que muchas veces se culpa al niño o se lo tacha como caprichoso, terco, o temperamental de forma errónea, porque no entendemos o queremos entender que, en su caso, los colapsos emocionales no se dan en respuesta a la situación en sí, sino a su inhabilidad de manejar el problema, sentirse agobiados, y no saber cómo enfrentar el estímulo que es mayor que ellos y los saca de control, tenemos que empatizar y ser conscientes de que estos colapsos no son generados por un “capricho” de nuestros hijos sino por un mecanismo automático de su cuerpo porque todavía no puede gestionar las emociones.

LO QUE NO SE DEBE HACER


1. Gritar, golpear, castigar, amedrentar. Nada funciona ni funcionará y hará que la situación se vuelva peor.
2. Hostigar al individuo y tratar de que reaccione según lo esperado creará más confusión y molestia.
3. Tratar de razonar con una persona que está fuera de control acrecentará su frustración y puede generar violencia.

LO QUE SE DEBE HACER


1. Darle a la persona tiempo y espacio para calmarse
2. Pedirles a las personas alrededor que se retiren
3. Reducir los sonidos, las luces, y cualquier otro estímulo que pueda estar creando más estrés
4. Romper el círculo de tensión y estrés a través de demostraciones de empatía y afecto cuando sea apropiado

Una vez el colapso o la crisis se ha extinguido, muy probablemente la persona se sentirá agotada. Hay que darle tiempo para descargar y recargarse. Nunca podemos ni debemos hacer de esta situación una que gire en torno a nosotros, esto se trata de nuestro hijo y, por tanto, debemos tomar acción para determinar la causa, encontrar modos de ayudarle a manejar estas situaciones, y entender que probablemente volverá a pasar y no es nuestra culpa, tampoco la suya.

Algo que tenemos que entender es la diferencia entre berrinche o colapso emocional.

 

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Impulsividad en niños de alta demanda

Escrito por Anna Company

Muchos niños AD que se muestran con cierta hiperactividad y nerviosismo, aunque no tienen ninguna malicia pueden entrar sin querer en diferentes conflictos y parecer niños peleones.
Para mantener buenas relaciones es imprescindible que los niños aprendan a controlar, con el tiempo y evolución, esta impulsividad y obtengan así resultados positivos de sus conductas.

Las señales de que un niño AD es impulsivo son las siguientes:


1. Habla precipitadamente y por encima de los demás.

No sabe esperar su turno para participar en la conversación.

2. No piensa en las consecuencias de lo que dice

Expresa lo primero que se le pasa por la cabeza sin pensar si puede herir o faltar al respeto a los demás


3. Cuando desea algún objeto, no se frena y es capaz de quitárselo a otro niño por la fuerza.


4. Entra en batallas por cosas sin importancia.

Pasa por ser “un niño peleón”.


5. Quiere ser siempre el primero en todo.

No respeta las reglas de los juegos en grupo, hay que recordarle siempre que debe esperar su turno o que respete las filas.


6. A menudo llora de rabia para dar salida a su frustración cuando no consigue lo que quiere.

Lo quiere todo YA

7. Suele ser despistado porque descuida lo que no pertenece a su deseo inmediato.

¿Qué es la impulsividad?

La impulsividad es una mezcla de falta de autocontrol e impaciencia. El niño será menos impulsivo cuando aprenda a esperar antes de actuar, cuando piense antes de hacer las cosas. Cuando esto suceda se sentirá más seguro y su autoestima aumentará. El control de la impulsividad es importante que se trabaje en la infancia.

Consejos para ayudar a su hijo AD a regular la impulsividad y ayudarle a pensar antes de actuar.

1.Se claro acerca de las expectativas:


Algunos niños reaccionan mal cuando no saben qué esperar en una situación, o lo que se espera de ellos. Explíquele a su hijo las cosas con anticipación si necesita ser paciente o hacer algo que no quiere hacer: “Vamos a visitar a la abuela, y ella y yo hablaremos por un tiempo. ¿Por qué no traes algunas cosas para que no te aburras?»

2. Ayuda a identificar sentimientos


De esta forma tu hijo pudrirá aprender a reconocer lo que siente, es posible que pueda recuperarse antes de tener un arrebato. Puedes ayudar diciéndole las palabras: “Parecías triste cuando tu hermana dijo que eras muy pequeña para jugar con ella y sus amigos»

3. Juega al autocontrol


Para los niños pequeños, una de las mejores formas de aprender es a través del juego. En el camino hacia el baño o en el supermercado, haz que tu hijo pare y comience diferentes acciones. Por ejemplo, haz que se “congele” o que haga de “estatua” cuando diga “¡Patata!”. Este tipo de juegos les enseña a los niños a detenerse a pensar antes de actuar, un elemento esencial para el autocontrol.

4. Tomar un Descanso


Crea un lugar tranquilo en casa donde tu hijo pueda calmarse si está fuera de control. Puede ser una esquina llena de almohadas o cualquier lugar acogedor. Esto puede enseñarle que hay una manera, y un lugar especial a donde ir, cuando las cosas se salgan de control.

5. Proporciona una recompensa relacionada


A los niños pequeños a menudo les va mejor en una tarea si obtienen una recompensa al final. En lugar de dar un juguete o golosina, ofrece una “consecuencia” relacionada para mostrar autocontrol. Si deja de jugar para poner la mesa cuando lo pides, la recompensa podría ser elegir el postre.

6. Elogia a tu hijo


Cuando veas a tu hijo practicando el autocontrol, házmelo saber. Este tipo de refuerzo positivo la ayudará a pensar en sí mismo como una persona que puede controlar con éxito su comportamiento. Es posible que deses decir cosas como: “Me encanta cómo esperaste pacientemente tu turno”.

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Frustraciones en los niños de alta demanda

Escrito por Anna Company

Identificar las causas de las frustraciones

Las frustraciones en los niños de alta demanda inevitablemente se presentarán a lo largo de su infancia, algo esencial para poder ayudarles es reconocer las causas de estas frustraciones, para saber identificar así el motivo que las provoca.

Para conseguir que se conviertan en niños autónomos hace falta tener mucha paciencia, tolerancia y cariño por parte de los familiares ya que el niño  experimentará situaciones que no podrá gestionar y le crearán frustración.

Las frustraciones son causadas por necesidades o impulsos no satisfechos y forman parte del desarrollo madurativo normal del niño. Pueden convertirse en enseñanzas, pero demasiadas experiencias frustrantes pueden dañar su autoestima y hacerle perder tiempo y energía en arranques de ira y rabietas.

Tipos de frustraciones 

Una clasificación muy interesante de las frustraciones infantiles según las causas que las provocan es la que hace Penélope Leach, psicóloga infantil y autora de varios libros sobre crianza.

Frustración provocada por los adultos

Los adultos, y en mayor medida los padres, pueden frustrar a un niño muy fácilmente impidiéndole hacer aquellas cosas que consideran que no están bien o no deberían hacer. Los niños, por su propia inmadurez, no son capaces de tolerar demasiada frustración. Un niño constantemente presionado, tiranizado y controlado se siente cercado (encerrado), sin libertad para actuar, y se pondrá a la defensiva reaccionando con malas conductas.
Sin embargo, pequeñas dosis de frustración les hacen crecer. Si cuentan con el apoyo y el cariño de los padres para superarlas, las frustraciones se transforman en una enseñanza positiva, el niño aprende de ellas y se fortalece para arriesgarse a experimentar nuevas frustraciones.
La clave está en intentar evitar las frustraciones innecesarias y apoyarles cuando se presentan las frustraciones inevitables.

Frustración provocada por otros niños

Los niños pequeños son todavía incapaces de ponerse en el lugar del otro. Un niño no le quita los juguetes a otro por maldad, sino porque le interesa el juguete y es incapaz de entender los sentimientos del otro niño. El más dominante se quedará con el juguete y el otro niño se pondrá a llorar.
Los niños son egocéntricos por naturaleza. La infancia es una etapa en la que el niño está centrado en sí mismo, y es normal. Esto que parecería un signo de egoísmo en los adultos, en los niños es parte de su crecimiento.
Se preocupa por sí mismo, y no es malo que así sea porque está desarrollando su propia autoestima y su personalidad y necesita reafirmarse. Esto es así por lo menos hasta los 4 años que empiezan a sociabilizar.
A partir de esa edad, su visión egocéntrica del mundo que le rodea se empieza a ampliar y se preocupa más por las emociones de los demás niños.
Pero las habilidades sociales se desarrollan con la práctica, no ocurre de un día para el otro, y nos necesitan en esa práctica. Por tanto, los padres debemos guiarlos para ayudarles a tolerar mejor las frustraciones provocadas por otros niños y actuar como mediadores de los conflictos, siempre a través del cariño y ayudándoles a encontrar una solución pacífica.

Frustración provocada por los objetos

El niño empieza a descubrir que hay cosas que no puede hacer por él mismo, como ponerse él solo un calcetín o encajar una pieza en un puzle, y esto muchas veces le provoca frustración. Los objetos, al igual que sucede con las personas, no se comportan siempre como él quiere.
Su madurez, su coordinación y su fuerza a menudo le juegan malas pasadas. Sin embargo, las frustraciones que el niño experimenta con los objetos son muy educativas. Es en la exploración, en la perseverancia de los intentos que el niño consigue comprender cada vez mejor el mundo que le rodea. Empieza a descubrir las cosas que es capaz y no es capaz de hacer. Cuando la frustración provocada por el objeto le desborde es necesario que los adultos intervengan ofreciéndole su ayuda. No significa hacer las cosas por él, sino brindarle una pequeña ayuda que le permitirá tener éxito en su empeño.

Frustración provocada por la edad o el tamaño

Es una frustración que aparece cuando el niño no consigue hacer algo que le exige más de lo que puede ofrecer para su edad o tamaño. Es aún demasiado pequeño para hacer cosas que hacen los mayores como servirse agua, abrir la puerta o montar en bicicleta. No es consciente de esa incapacidad y se siente decepcionado al no conseguirlo.
Por eso es tan importante ofrecerle los juguetes adecuados para su etapa de desarrollo.
Todo lo que pongamos a su alcance debe adaptarse a sus capacidades, tanto físicas como mentales, y a su etapa de crecimiento. El niño tiene que sentirse capaz, fuerte y poderoso en su pequeño mundo para desarrollar una buena autoestima.

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