Niños de alta demanda caprichosos y tozudos

Escrito por Anna Company

Niños caprichosos

Algunos niños de alta demanda a partir de los 2 años de edad empiezan a ser muy caprichosos, antojadizos y tozudos, tienen el deseo de conseguir algo y si se les contradice entran en terribles rabietas.

Como padres debemos poner límites para que este comportamiento se modere y el niño aprenda a gestionar sus emociones y deseos de forma positiva.

No debemos ceder ante una rabieta porque si lo hacemos el niño pensará que siempre que realice estas actitudes obtendrá lo que desea, por ello  debemos establecer normas claras y hacerlo de una forma firme y afectuosa al mismo tiempo. Sabemos que los niños AD son muy perseverantes, insistentes e intensos. Aún así no debemos ceder, aunque estemos mentalmente agotadas/os, por muy testarudos que se pongan.

¿Qué factores influyen en que un niño sea caprichoso?

Hay muchos factores que causan que un niño sea caprichoso. También hay que tener en cuenta que muchos niños nacen con esta característica más acentuada que otros, pero lo que está claro es que la educación recibida y los modelos educativos que siguen los familiares son claves para el buen desarrollo del niño.

Recibir una educación demasiado “hedonista” (que se guía por satisfacer al niño continuamente) hace que los niños crean que pueden conseguirlo todo y exigir más.

Falta de sociabilización

Otro aspecto que puede influir en el comportamiento caprichoso del niño es la falta de sociabilización, la ausencia de relación con otros niños hace que éste siempre sea el centro de atención, aumentando el egocentrismo que tienen los niños a estas edades.

Un exceso de atención hacia el niño influye en su comportamiento caprichoso, igual que una falta de atención por parte de los padres puede acentuar este comportamiento, porque el niño crece sin límites ni normas y cree que puede hacer siempre lo que desea.

Necesitan unas pautas a seguir y estas pautas las tienen que enseñar los padres. Es muy importante, como hemos dicho, poner límites y normas de comportamiento claros desde la infancia para que ellos entiendan qué es lo correcto y qué no y tengan una guia, recordemos que los niños AD necesitan una estructura y necesitan mucha rutina porque son impredecibles y poco adaptables, necesitan que se les anticipe los pasos a seguir y que no haya sorpresas en el camino a realizar porque esto conlleva que sus esquemas mentales se desestructuren. Son niños muy estimulables y cualquier contratiempo, novedad, cambio conlleva en ellos un movimiento emocional interno que deben gesionar antes de realizar cualquier tipo de cambio y el proceso para llevarlo a cabo necesita cierto tiempo.

Modelos a seguir

Otro aspecto fundamental es recordar que los niños nos utilizan como modelos para su comportamiento, imitan y se fijan en los comportamientos de los padres, por lo que tenemos que actuar en concordancia a los valores que deseamos que adquiera, recordando que nuestro hijo copiará  nuestras actitudes.

Los padres tenemos las suficientes herramientas para suavizar el comportamiento caprichoso de nuestros hijos, haciéndole entender que con pataletas, gritos e ira no van a conseguir sus objetivos.

Desde que son bebés los niños empiezan a demandar las cosas que desean y lo hacen con las herramientas que tienen (lloros, pataletas, gritos…) Porque no saben ni pueden comunicarse de ninguna otra forma.

Utilizan cualquier medio para que sus expectativas sean cumplidas por parte del adulto. Y esto es un proceso totalmente normal que forma parte del desarrollo evolutivo de todos los niños.

¿Porqué muchos niños de alta demanda se muestran caprichosos?

Los niños de alta demanda suelen ser niños insatisfechos que siempre desean más de todo, nunca tienen suficiente y solicitan continuamente una cosa u otra, es una característica que forma parte de su rasgo. Cuando no lo consiguen se frustran y su poca tolerancia a la frustración detona grandes berrinches.

Como hemos dicho en anteriores publicaciones, cuando un niño está en un estado de “berrinche” no debemos intentar razonar con él.

Debemos esperar a que se calme porque mientras esta con la pataleta no puede escucharnos tenemos que reconectar nuestros cerebros derechos. (Si quieres leer  sobre la técnica “conecta y redirige” del psiquiatra Daniel J. Siegel hazlo aquí)

Es importante comprender también la edad de nuestro hijo, ya que dependiendo de su edad es posible que quizás todavía no haya adquirido las habilidades necesarias para poder gestionar y autocontrolarse emocionalmente y es normal que no pueda calmarse por sí solo en un berrinche. Si tu hijo tiene menos de 6 años te recomiendo que leas este artículo

Por otro lado, debemos tener en cuenta  que intentar satisfacer los deseos de nuestros hijos a toda costa es algo contraproducente, ya que si lo hacemos nuestros hijos serán cada vez más exigentes y tozudos, creando un bucle infinito del que es muy difícil salir.

A demás a medida que el niño va creciendo es más difícil marcar límites y normas si no se ha hecho con anterioridad, ya que el niño ya ha aprendido una forma de comportarse que cree que es la correcta y con la que obtiene los resultados que busca.

Desde la infancia debemos marcar estos límites y normas de comportamiento a nuestros hijos, como hemos dicho con cariño y firmeza a la vez, o sea, utilizando la disciplina positiva.

Si como padres vamos cediendo siempre a sus pataletas y satisfaciendo sus deseos continuamente, en el momento que no consigan lo que quieren tendrán reacciones cada vez más fuertes y conflictivas.

¿Cómo actuar ante los caprichos de nuestros hijos?

Cuando tu hijo tenga una rabieta, como hemos dicho, tenemos que esperar a que se calme para poder hablar con él, ya que en el momento que esta con el berrinche no puede escucharnos ni entendernos, así pues, el mejor modo de tratar las pataletas es teniendo mucha calma y paciencia.

No cediendo al deseo del niño, pero tratándolo con cariño, intentando empatizar con él y comprender que lo que él está sintiendo es real y a su nivel puede ser muy importante, aunque a nosotros nos parezca un capricho más, quizás el niño lo esté interpretando como algo muy valioso.

Los niños de alta demanda que suelen ser testarudos y muy perseverantes hacen que muchas veces nos cueste aguantar una postura firme frente a sus peticiones, porque sería mucho más fácil ceder y evitar la pataleta, pero si lo hacemos el niño usará siempre esa herramienta para satisfacer sus deseos y no aprenderá a gestionar sus emociones correctamente.

Tenemos que tener en cuenta que negarle un capricho no significa hacerlo riñéndole, como hemos dicho, podemos y debemos hacerlo de forma firme pero afectuosa y sobre todo explicando las razones por las cuales no puede obtener dicho capricho, para que él pueda razonarlo y entenderlo.

De este modo le hacemos entender que nuestra posición no va a variar por mucho que persista.

Así pues, la actitud más adecuada ante los caprichos de nuestros hijos no es satisfacerlos continuamente por miedo a que tengan una rabieta, sino trabajando sus frustraciones y explicándole las razones por las cuales no puede obtener aquello que solicita, haciéndole comprender que la mejor forma de satisfacer sus deseos es mediante la comunicación sana y no con gritos o comportamientos conflictivos.

Esto no significa que de vez en cuando, si lo que el niño esta solicitando es razonable podamos ceder ante la acción, este hecho también refuerza su autoestima y seguridad.

Si el niño tiene una explicación lógica ante una petición de su deseo y se hace entender podemos ceder y otorgarle dicho deseo si no es dañino ya que tiene un razonamiento lógico y debemos premiar su actitud (perseverancia, constancia, lucha, etc.) son virtudes humanas y puntos fuertes que debemos valorar de los niños AD y fortalecer en ellos. (Ojo el premio no deben ser cosas materiales, sino morales).

A medida que el niño va creciendo, si se han marcado correctamente los límites y las normas y se han consensuado y negociado en familia (haciéndole partícipe de ello), veremos como el niño va desarrollando las herramientas necesarias para gestionar su frustración y entender las razones por las cuales no puede obtener siempre todo lo que desea, ayudando al niño a crecer de forma autónoma y colaborativa.

En la sección de “Libros” del menú de la web tienes varios monográficos para descargar gratuitamente en los cuales se tratan los temas de Frustraciones y rabietas de los niños de AD, Rutinas, limites y normas a través de disciplina positiva, irritabilidad de niños AD, no te los pierdas, Son GRATIS

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El rechazo en los niños de alta demanda

Escrito por Anna Company

¿Se siente rechazado tu hijo AD?

La decepción de los niños cuando son rechazados es un sentimiento difícil de soportar que además puede afectar negativamente en la autoestima del niño.

Desafortunadamente en la actualidad, hay muchos niños que se sienten rechazados, esto es así porque de alguna forma sienten que no encajan con los demás compañeros, familiares o amigos.

Ellos perciben que son diferentes a lo común, que tienen comportamientos y sensaciones distintas a los demás ya sea sentimental, intelectual o  físicamente.

En el caso de los niños AD pueden sentirse rechazados por la intensidad de su carácter, son niños que absorben las energías de los demás y que quieren ser siempre el centro de atención, a demás son muy competitivos y testarudos por lo que a veces las personas que le rodean pueden agotarse física o mentalmente y optar por alejarse de ellos, creando así un sentimiento de rechazo ante el niño de alta demanda.

Cualquier niño con alguna excepcionalidad, ya sea positiva o negativa, se siente diferente al resto de compañeros y tienen más probabilidades de sentirse rechazados.

¿Cómo se siente el niño rechazado?

Cuando un niño es rechazado siente una gran decepción e impotencia y muchas veces actúa de formas inesperadas para tapar el vacío o tristeza que está sintiendo, por lo que, como padres, si observamos esto debemos dar mucho afecto y comprensión a nuestros hijos.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo con el rechazo?

Comprendiendo sus sentimientos.

Para que tu hijo se sienta apoyado y pueda normalizar sus sentimientos debes estar a su lado poniéndote en su lugar e intentando extraer un aprendizaje de esa sensación que siente para que su autoestima no se vea afectada. Es inevitable que a lo largo de su vida encuentre personas que no quieran estar con él, personas que le decepcionen, debemos enseñar al niño que no siempre se puede gustar a todo el mundo y que no por ello somos malas personas, igual que a él hay personas que le gustan mas que otras.

Sacar un aprendizaje de la situación.

El niño se puede sentir fracasado por la decepción que siente y puede tener miedo a volver a fracasar, como padres debemos enseñarle a revaluar sus objetivos y a valorar a las personas que tiene al lado. Quizás él se había entusiasmado con alguien que le decepciona y no se da cuenta que tiene al rededor mucha gente que le quiere y le admira. Tenemos que hacerle ver todas las personas que tiene al rededor que le están valorando por quien es, para que se sienta importante y refuerce su autoestima y seguridad y que no se vea dañado por el desengaño de la otra persona que le ha rechazado.

Mejorar las habilidades sociales.

Algunos niños utilizan ciertas actitudes para ser aceptados, como por ejemplo intentando hacerse el gracioso cuando no toca o bien insistiendo en algo cuando los demás le han dicho que pare. No comprenden que pueden ser demasiado intensos y que eso puede hacer que los demás se alejen de él, por ello es bueno ayudarles a comprender que deben ser tolerantes y respetuosos con las otras personas y con sus decisiones, sin estar continuamente presionando a sus compañeros para lo que ellos desean.

Tolerancia a la frustración.

Los niños AD no suelen tolerar muy bien la frustración, se enfadan y estallan en rabietas cuando se frustran.

Debemos enseñar al niño a comunicarse y expresar sus sentimientos para que puedan gestionar mejor su frustración y no estallen en comportamientos inadecuados que hacen que otras personas quieran alejarse de él. Por ejemplo: si están jugando a un juego de mesa el niño AD al ser tan competitivo siempre quiere ganar, debemos enseñar al niño formas de racionalizar la frustración que siente cuando pierde para que no desencadene comportamientos negativos y sea mas tolerante con los otros niños.

Reforzar la comunicación.

Como padres debemos empatizar con el niño y comprender sus sentimientos y sobre todo guiarle para que pueda expresar los suyos, debemos hacer que se sienta escuchado y apoyado.

No perseguir a nadie

Cuando el niño se siente rechazado por alguien es importante que le expliquemos que no debe perseguir a nadie para no sentirse excluido, debemos decirle que hay mucha otra gente que sí están a su lado y no le rechazan, que comprenda que no debe insistir cuando alguien no quiere estar con él porque eso empeoraría las cosas.

Comprender el rechazo

Tenemos que ayudar al niño a comprender por qué se siente rechazado, algunas veces el niño puede tener comportamientos difíciles y por ello las otras personas se alejan de él. En el caso de los niños AD que son tan testarudos y siempre quieren seguir sus propias reglas podría hacer que otros niños se rebelen a él y lo dejen de lado.

Es importante averiguar por qué le rechazan para poder trabajarlo con el niño enseñándole habilidades sociales.

Reforzar la autoestima

Es muy importante que el niño se vea bien valorado por sus familiares más cercanos, hacerle sentir importante para que su autoestima no disminuya cuando se siente rechazado. Que comprenda que no está solo y que hay muchas más personas con las que compartir.

Hablar con los profesores

Es posible que en las clases ocurran cosas que a los padres nos pasan desapercibidas, cosas que pueden estar haciendo que nuestro hijo se sienta rechazado, nosotros solo conocemos la versión de nuestro hijo (si nos la cuenta) es bueno también ver otras versiones para poder valorar como ayudarlo.

Crees que tu hijo se ha sentido alguna vez rechazado? Si ha sido así, cómo le has ayudado?

Cumpleaños de un niño de alta demanda

Escrito por Anna Company

Feliz cumpleaños mi amor

Hoy es el cumpleaños de mi hijo, cumple 5 años. Lo hemos celebrado en casa con algunos familiares.

Desde hace 1 mes mi hijo esta emocionado esperando este día, lo esperaba ansioso contando cada minuto que pasaba, impaciente.

Se hace historias de cómo será su fiesta de cumpleaños y su imaginación se desborda, quiere invitar a todo el mundo a casa y decorarla con mil adornos.

Como regalo se lo pide todo. ¡Todo es todo! sin excepciones. Cree que como es su día puede pedir lo que quiera.

También dice que cuando se ponga la corona que hemos hecho juntos, él será el rey y por lo tanto mandará y podrá hacer lo que quiera. Dice que será como el jefe.

Todas estas fantasías que tiene le generan altas expectativas, demasiado altas. Yo intento que entre en razón, limitando su imaginación y hablándole de lo que realmente va a ser su cumpleaños porque ya intuyo que se va a decepcionar ya que nadie podría cumplir sus deseos. Son demasiado elevados.

Hoy es el día y como yo pensaba, él se desilusiona. Se frustra porque los adornos que hay en la casa no son como él pensaba, porque no tiene suficientes regalos, porque solo vienen sus abuelos y tíos. Él esperaba más, quería más de todo.

A la vez está muy emocionado e ilusionado y la mezcla de estímulos lo desbordan.

Se sobreexcita y no da de sí. Grita de emoción cuando habla.

Celebración

La celebración se convierte en un caos porque realmente nos cuesta controlarle, corre de arriba abajo, habla por los codos, se pone impaciente por todo.

Es la hora de comer, pero no tiene hambre, las sensaciones que tiene son demasiado exaltadas como para pensar en sentarse en una silla a comer, aunque haya macarrones. No puede estar parado. Es imposible que esté quieto o que hable bajito.

Le veo feliz pero lo noto sobrepasado. Demasiado eufórico.

Ahora mismo si le negamos algo, entra en una rabieta descomunal, cualquier pequeño estimulo negativo puede hacer que estalle en ira, decepción y frustración.

Cuando se pone así de exaltado no encuentro la manera de rebajarlo, de hacer que se serene y tranquilice, es como que no escucha nada, ni ve nada. Se concentra en su mundo y no responde a nada.

Sin querer todos van subiendo el volumen de su voz para poder escucharse y mi casa se convierte en una jaula de gallos ruidosos.

Yo, que no soporto el ruido, me colapso también, me bloqueo.

Cuantos más gritos, más aumenta mi hijo su tono de voz porque quiere ser escuchado por los demás, habla tan rápido que tartamudea, percibo que su mente va a la velocidad de la luz y los adultos le escuchan poco porque están hablando entre sí.

Centro de atención

Mi hijo quiere ser el centro de atención, demanda atención de todas las formas que sabe. Interrumpe a los demás, les tira de las camisetas para que le hagan caso…

De vez en cuando consigue ser escuchado por los adultos y se siente satisfecho, las otras veces es una incansable lucha para que le atiendan.

Más tarde cuando todo el mundo se va y nos quedamos solos, mi hijo se queda vacío. Pienso que hoy estará cansado y se dormirá un poco antes. Esta afónico de tanto gritar. Pero no, no se duerme. Todavía le quedan pilas para seguir.

Su padre y yo estamos agotados. ¿De dónde saca tanta energía?

Y es que cuando nosotros ya estamos saturados, ya hemos tenido suficiente, ya necesitamos un parón. Él sigue… Sigue… No se cansa.

Yo siento que me arrastro de tantos días así y el sigue saltándome encima sin parar ni un segundo.

Él quiere seguir jugando conmigo, pero yo no puedo, necesito escuchar mis pensamientos, centrarme. Necesito descansar, cerrar un momento los ojos, pero no puedo.

¿Cómo relajarse?

Llega la noche y él sigue sobreexcitado, sé que está cansado pero sus ojos continúan estando abiertos de par en par. No quiere dormirse, su pasión por la vida le mantiene despierto.

Cierro las luces, me tumbo a su lado y le digo que cierre los ojos. No puede, no quiere.

Dicen que la televisión no es buena para los niños y que ellos no deben dormirse viendo la televisión, pero a mi hijo no le gusta que le cuente cuentos y la televisión le para. Si doy en la clave de acertar lo que quiere ver, se concentra y se tranquiliza. A veces me da la sensación de que es la única manera de calmarle.

En 20 minutos está dormido abrazado a mí. Le llevo a su cama.

Quizás debería hacer caso de los consejos de los expertos y no dejar que se duerma viendo la televisión, pero creo que los expertos no tienen hijos de alta demanda a los que no hay forma de parar.

¿Qué métodos utilizáis vosotros para parar a vuestros hijos, para que se calmen cuando están sobreexcitados?

 

 

Cuídate mamá.

Escrito por Anna Company

Prioridades

Muchas veces, como madres priorizamos las necesidades de nuestros hijos ante las nuestras y sacrificamos muchas cosas de nuestro día a día por nuestros hijos.

En otras generaciones existía una cultura de sacrificio de la madre, donde ella entregaba todo su tiempo y recursos a los hijos. Hoy en día esto está cambiando, muchas madres ya se anteponen y se priorizan frente a sus hijos. Eso no significa que no los cuiden ni les amen, simplemente significa que también se aman a ellas mismas y que no quieren renunciar a su vida.

La realidad, según dicen los expertos, es que para que la familia este bien atendida debemos estar bien primero con nosotras mismas, debemos tener nuestros valores alineados y priorizar también nuestras necesidades como persona, cuidándonos.

Con los niños de alta demanda es difícil poder encontrar tiempo para una misma, es difícil poder mimarse y priorizar nuestras necesidades porque ellos absorben todo el tiempo y el espacio que tenemos, pero es imprescindible poder encontrar momentos de desconexión en los cuales podamos hacer aquellas actividades que nos empoderan.

Rutinas y limites

A lo largo de la crianza de nuestros hijos de alta demanda podemos establecer unas rutinas y límites ante nuestros hijos que nos ayuden a encontrar ese tiempo tan valioso y necesario. También es bueno hacer que el vínculo materno se vaya desapegando y que el niño encuentre otras personas con quien vincularse, el padre, los abuelos, etc. Para poder sociabilizarlo y al mismo tiempo darnos, como madres, ese espacio imprescindible.

Es un proceso lento y debemos tener mucha paciencia para conseguirlo, pero es posible hacerlo de forma positiva y que la convivencia y cuidados de tu hijo y de una misma se vean optimizados.

Si quieres leer más sobre el desapego del niño de alta demanda, lee esta publicación.

Síndrome de Burnout

Cuando no cuidamos nuestras necesidades como madres a la de nuestros hijos (cosa que no quiere decir que los desatendamos) podemos llegar a sufrir las consecuencias del síndrome de Burnout (si quieres leer sobre este tema hazlo aquí).

Nos podemos llegar a sentir muy frustradas y resentidas. Esto se nota en la crianza de nuestros hijos, porque inconscientemente la vivimos de forma negativa y se nos hace más difícil la convivencia familiar. A demás nuestras emociones se apoderan de nosotras causando desmotivación y desanimo lo que conlleva una tendencia de comportamiento más depresivo.

Los niños de alta demanda tienen una alta sensibilidad y lo perciben todo, por lo que si la madre esta desmotivada y desanimada ellos percibirán que algo pasa e intentaran llamar más la atención utilizando las herramientas que tienen por su edad que pueden ser llantos, gritos, rabietas, etc.

Cuando la madre está bien alineada con sus valores y tiene cierta serenidad de sus emociones puede establecer una conexión con su hijo mucho más sana lo que conlleva que el niño se sienta integrado con ella y no necesite tanto su continua atención, simplemente se siente más seguro y va aprendiendo a hacer las cosas de forma más autónoma.

Recordar también que los padres son los modelos que siguen e imitan los hijos, por lo que una madre que se cuida, que pone límites y que está satisfecha hará que sus hijos reaccionen con las mismas actitudes.

Así pues, debemos establecer unos horarios y rutinas en la familia para poder encontrar ese tiempo necesario para nosotras mismas, sin que ello nos haga sentir culpable. Esto es algo que no se consigue de un día para otro, pero con el tiempo se pueden establecer ciertos límites para que la convivencia familiar sea positiva.

Figura paterna

Muchas veces la figura paterna con los niños de alta demanda se encuentra en segundo lugar, porque el vínculo que tiene el niño con la madre es muy fuerte. Desde pequeños debemos involucrar al padre en ese vínculo y acostumbrar al niño a aceptarlo como figura esencial, no solo por el hecho de que nuestro hijo tenga conexión también con el padre (hecho imprescindible) sino también para garantizar que la crianza del niño y su educación es responsabilidad de los dos. Además, de este modo se pueden compartir las tareas y dividir los trabajos diarios haciendo que la madre tenga más tiempo para ella misma.

Muchas parejas de niños de alta demanda, comentan que los turnos que establecen para hacer las actividades con sus hijos es lo que les ha podido mantener a flote, ya que la intensidad que tienen nuestros hijos AD es muy difícil de llevar por una sola persona.

Las madres que están criando a solas a sus hijos de alta demanda comentan que tienen una dificultad añadida porque no pueden sobrellevarlo todo: trabajo, niños, hogar… Por ello ante esta situación es muy necesario poder establecer rutinas y límites, para que la organización del día a día sea lo más fácil posible.

Así pues, si tienes pareja o ayuda con la crianza de tu hijo, utilízala, cuídate, no dudes en delegar cosas a otras personas para poder coger tu tiempo.

A veces queremos abarcar nosotras todo el trabajo porque de otra forma nos parece que no se va hacer de forma efectiva o porque tenemos creencias limitantes de que nuestro hijo no va a estar bien atendido o bien porque nos sentimos culpables de utilizar tiempo para nosotras en vez de estar con nuestro hijo.  Esto es un error. Es mucho más importante y efectivo que el tiempo que pasemos con nuestros hijos sea de calidad.

Debemos ser conscientes de que las mujeres con hijos de alta demanda no son solo madres, son también personas que tienen unas necesidades y que para estar en correcto estado emocional debemos satisfacer también estas necesidades, no solo las básicas, sino también las que se refieren a tiempo de ocio como, por ejemplo: leer un libro, ir a pasear con una amiga, hacer deporte…

Si hacemos esto la crianza de nuestros hijos será más gratificante y ellos estarán más felices al ver una armonía en su ambiente familiar.

Por lo tanto, lo más importante es poder organizarse y tener nuestras prioridades bien alineadas.

Culpa

El conflicto mayor con el que se encuentran muchas madres de alta demanda es el sentimiento de culpa que tienen cuando no están presentes con sus hijos, además si son muy perfeccionistas creen que solo ellas pueden hacer que su hijo este bien atendido. Muchas madres confunden la cantidad de tiempo que pasan con su hijo con la calidad de ese tiempo.

Con todo esto no estoy diciendo que se deba desatender a los hijos, al contrario, digo que se deben atender de forma sana y equilibrada y para hacer esto debemos estar bien psicológicamente y emocionalmente, si nos encontramos desmoronadas y frustradas difícilmente podremos dar tiempo de calidad a nuestros hijos.

Así pues, debemos cambiar esa creencia que tenemos de que para ser buena madre debemos sacrificarnos y anularnos por nuestra familia, es cierto que cuando eres madre renuncias a muchas cosas y adquieres muchas otras, pero lo haces por voluntad propia no por imposición. Tú debes decidir a lo que renuncias.

Está claro que la mayoría de madres prioriza las necesidades de los hijos ante las suyas, porque es un instinto que tenemos como ser humano y porque amamos a nuestros hijos, esto es normal, pero es necesario de vez en cuando priorizar también las nuestras para autocuidarnos y sentirnos completas sin sentir culpabilidad. Esto es esencial para tu salud y bienestar. No se trata de descuidar a tu hijo, simplemente de encontrar tiempo para ti.

Sé que para una madre de alta demanda parece muy complicado encontrar este tiempo, pero a medida que el niño va evolucionando y va pasando el tiempo se van encontrando momentos que se pueden usar para una misma si nos organizamos bien.

Y vosotras, os cuidáis? Cómo lo hacéis para tener vuestro tiempo?

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Evolución de mi hijo de alta demanda con 5 años

Escrito por Anna Company

5 años después de tener a mi hijo de alta demanda

Cuando mi hijo nació cumplía todas las características que el Dr. Sears estableció para englobarlo como niño de alta demanda (puedes leerlas aquí). Yo era una madre primeriza y no entendía cómo podía educarle, ya que mi hijo parecía no cumplir los comportamientos y actitudes que tenían la mayoría de niños y lo que a otras madres y padres les servía para educar a sus hijos, no servía con el mío.

Él no era un niño que se calmara en cuanto tenía sus necesidades básicas satisfechas, como los bebes de otras madres, mi hijo lloraba y lloraba de forma intensa y era insaciable. Nada le satisfacía, siempre buscaba más y más de todo, más brazos, más comida, más juego, etc.

Su temperamento ha evolucionado bastante en estos 5 años. Hemos pasado por diferentes etapas que, por el hecho de ser un niño de alta demanda, se han hecho más intensas de lo “normal”.

Primera etapa de la alta demanda

La primera etapa era la demanda de contacto y vínculo continuo, el hecho de necesitarme para absolutamente todo, desde bebé hasta los 2 años recuerdo haberlo tenido pegado a mi continuamente para cualquier cosa. Recuerdo no poder llevarlo en el cochecito como otras madres hacían, porque se inquietaba y solo quería brazos y mas brazos. Recuerdo todas aquellas noches de sueño interrumpido por sus demandas, recuerdo aquellos momentos en que dudaba de si lo estaba haciendo bien como madre.

Mi hijo es un niño muy alegre, mostraba su alegría de una forma muy potente, siempre todas las sensaciones y todo lo que hacía, lo hacía de una forma como exaltada.

Cuando aprendió a hablar su voz era de un tono fuerte y rápido, era como si necesitara ser escuchado por todo el mundo, gritaba en vez de hablar hasta tal punto que creí que tenía algún problema en la escucha y lo llevé al médico. No tenía ningún problema ni dificultad, simplemente vivía las cosas de una forma muy apasionada y los estímulos que le llegaban (que la mayoría ni notamos) él los sentía con tanta fuerza que se sobreestimulaba.

En esa época, fue cuando como madre preocupada busqué orientación e información por todos lados y encontré el término de alta demanda y comprendí muchas cosas gracias a ello, comprendí que mi hijo no tenía ningún trastorno, ni enfermedad y que simplemente tenía un temperamento más intenso que la mayor parte de los niños. (Si quieres leer sobre el temperamento intenso puedes hacerlo aquí).

Segunda etapa de la alta demanda

A los 2 años empezamos con otra etapa distinta, mi hijo empezaba a poder dormir solo en su habitación (a ratos) y comenzaba también a tener vínculo con otras personas, siempre familiares, ya no era tan conflictivo el hecho de separarse de mí. Lo llevamos a la guardería y aunque las primeras semanas nos costó su adaptación, luego con el transcurso de los días, veíamos que iba contento y que además le servía para socializarse con otras personas y no estar tan pegado a nosotros.

De los 2 a los 4 años y medio tuvimos una etapa difícil, la etapa de las rabietas y las conductas desafiantes. Eran continuas luchas de poder con todo el mundo. A demás tenía muchas frustraciones que no toleraba bien y eso hacía que desembocara una rabieta descomunal.

Nosotros utilizamos la disciplina positiva como modelo de crianza, y manejamos como pudimos sus rabietas siempre intentando enseñarle a gestionar sus emociones de forma positiva, para que no tuviera los impulsos negativos que veíamos como: arrojar cosas, golpear, morder, etc.

Intentamos redirigir esa energía negativa incontrolable con paciencia y cariño y fue muy lento y difícil, pero ahora con 5 años hemos conseguido que en vez de frustrarse e iniciar una rabieta, se comunique con nosotros y utilice otras alternativas.

Cuando mi hijo se enfada, ahora con 5 años, llora y grita y continua teniendo ese ímpetu que tienen todos los niños de alta demanda, pero lo sabe gestionar, ya no tira todo lo que encuentra a su alcance, ya no reacciona de forma provocadora y a demás sus enfados ya no son tan intensos, cosa que hace que él mismo pueda regularse y calmarse, es como si su razonamiento hubiera evolucionado y pensara las cosas antes de hacerlas, ya no hace las cosas por impulso, ahora cuando hace algo incorrecto él tiene consciencia del hecho.

Recuerdo que en la etapa de los 2 a los 4 años, como madre tenía miedo de no poder controlarlo, tenía una actitud tan desafiante y negadora que me preocupaba que mi hijo no aprendiera a gestionar sus emociones y se convirtiera en un niño con un trastorno de comportamiento que en la adolescencia y edad adulta le repercutirían negativamente, tenía miedo de su evolución porque creía que jamás iba a cambiar esos estados exaltados y esos berrinches que tenía continuamente. Pero no fue así.

Durante esa época no podíamos ir a ningún sitio con él, porque todo se convertía en un conflicto, en gritos, lloros, rabietas y malestar.

Tercera etapa de la alta demanda

Aproximadamente a los 4 años y medio miré hacia atrás y me di cuenta de que su actitud había cambiado, era como si ahora pudiera racionalizar sus emociones, frustraciones, ira. Suavizarlas, como si ya entendiera que una rabieta no servía para mejorar la situación. Mi marido y yo jamás cedíamos ante las rabietas y solicitudes caprichosas de mi hijo, pero lo tratábamos empatizando con él y comprendiendo su estado y aunque no cedíamos si que intentábamos, por todos los medios, no llegar a ellas, evitando situaciones que sabíamos que iban a crear conflicto o iban a sobreestimular sus emociones.

Con el tiempo él aprendió que una rabieta, que esos comportamientos agresivos que tenía, no servían para conseguir lo que deseaba y vio que comunicándose de forma sana con nosotros sí podía llegar a conseguir aquello que deseaba, siempre y cuando estuviera en nuestras manos.

Con 5 años puedo razonar con él y muchas veces, cuando entiende las razones por las cuales algunas cosas no se pueden hacer o tener ya no se frustra, simplemente lo comprende y se olvida de ello. Sabe gestionar la mayoría de sus frustraciones y aceptar la situación porque la entiende, porque se la explicamos poniéndonos a su nivel, empáticamente.

Es verdad que ahora que ha suavizado muchas de sus características, como por ejemplo la autonomía, convirtiéndose en un niño más autónomo, que no tiene ansiedad por separación, que duerme solo y que ya no tiene esos berrinches descomunales, tiene otro tipo de características que se pueden haber acentuado, como su testarudez y perseverancia, que aunque mucha gente diga que cuando sea adulto le servirá en muchos aspectos, actualmente nos dificulta su crianza ya que, al ser también un niño muy competitivo e insaciable, hace que muchas veces sea todo un desafío hacerle entrar en razón ante algún suceso. Él tiene sus ideas bien concebidas y no hay quien las varíe por mucho razonamiento que hagamos. Pero me siento orgullosa porque veo que tiene unos valores firmes y que lucha por ellos.

Conclusión

La verdad es que me alegro de como es mi hijo, aunque sea más agotadora su crianza, me encanta la personalidad que está desarrollando y creo que le va a ayudar a lo largo de su vida.

Puedo decir que ahora, yo tengo momentos de paz en los que mi hijo no me está agarrando del cuello ni solicitando continuamente la atención, tengo momentos en que lo observo jugar a solas.

Está en una etapa en que me sorprende su gran creatividad e imaginación y aunque sigue siento un niño muy acelerado, también tiene momentos de tranquilidad en los que puede estar concentrado en alguna actividad que le guste durante bastante tiempo.

Sigue siendo un niño muy activo, no para nunca quieto y habla sin parar, nos pregunta y solicita para muchas cosas, pero de una forma más serena que cuando tenía 2 o 3 años.

Duerme 8 horas, él solo, en su cama y aunque me demanda cuando se despierta a las 5h de la mañana para que me acueste a su lado todavía, nos deja un descanso nocturno de varias horas seguidas.

Su desbordante energía y pasión por las cosas, no ha cambiado, sigue estando presente en su comportamiento diario, sigue siendo un niño incansable que busca estímulos por todas partes.

Su sensibilidad ha aumentado, se ha convertido en un niño con una empatía enorme y que a través de sus sentidos percibe cosas que otros niños no ven.

Muchas veces me planteo el hecho de que mi hijo ya no sea de alta demanda, porque, aunque sigue teniendo unas necesidades de cuidado distintas a la mayor parte de los niños, también ha suavizado mucho algunas de las características que se englobaban en este término.

Lo que tengo claro es que mi hijo en un niño altamente sensible y que esto es una excepcionalidad que debo tener en cuenta en su educación y en la comprensión de su comportamiento, porque muchas veces, las respuestas que tiene hacia ciertos estímulos son a causa de ser hipersensible,  porque está recibiendo demasiada información de golpe por todos sus sentidos. Si quieres ver las características de los NAS (Niños altamente sensibles) hazlo aquí.

Así pues, a veces me pregunto, si realmente la alta demanda existe en la adolescencia y en la edad adulta o si bien la alta demanda desaparece cuando los niños crecen y se queda solamente la hipersensibilidad que tienen desde bebes, cosa que hace también que sean más intensos, con una emocionalidad más elevada de lo normal que repercute en sus actitudes diarias.

Modelos educativos

A veces me pregunto si ciertos modelos educativos pueden hacer que un niño de alta demanda suavice su rasgo y haga que sus necesidades no sean tan intensas y si quizás otro modelo de crianza pudiera haberle perjudicado haciendo que se convirtiera en un niño rebelde, desafiante, negativo, etc. (Si quieres saber mas sobre los modelos educativos puedes leer aquí)

Lo que está claro es que lo más importante para los padres de los niños AD es comprender que debemos ser muy, muy pacientes con ellos y  tener en cuenta que los rasgos que tienen, bien llevados y trabajados, se convierten en fortalezas más tarde.

Creo que si nos basamos en una educación positiva hacia el niño, podemos modelar algunas características de ellos y enseñarles a canalizar sus emociones para que vivan de forma autónoma, segura y feliz.

Trabajar su autoestima, sus emociones, sus sentimientos y no intentar cambiarlo, es lo que ha hecho que ahora mi hijo de alta demanda sea como es y me haga sentir orgullosa de él.

Para todas las madres que tenéis un bebé de alta demanda, aquellas que casi no dormís y que tenéis dolor de espalda de tenerlo siempre en brazos, para aquellas madres que oyen llorar y llorar a su hijo sin comprender qué le sucede, para aquellas que viven sus berrinches y aquellas que dudáis de si lo estáis haciendo bien, os comparto esta publicación.

Porque muchas veces cuando ves el túnel solo negro, crees que no tiene salida, pero quizás sea porque todavía se debe caminar un poco más.

Sé que es muy cansado, desesperante y angustiante según en qué momentos, pero esos momentos después de 5 años, en mi caso, son mínimos y disfruto mucho de la crianza de mi hijo y de ver su desarrollo.

Está claro que tengo que seguir trabajando con mi hijo muchos aspectos, como todas las madres, pero os aseguro que vale la pena.

Los rasgos de la alta demanda varían con la evolución del niño y se pasan distintos periodos que tienen sus peculiaridades y que como hijos intensos que son, suelen hacer las cosas de forma mucho más acentuada, lo viven todo con una pasión extraordinaria.

Ellos lloran fuerte pero también ríen fuerte.

En mi opinión, lo básico es tener en cuenta su alta emocionalidad y trabajarla, a partir de ahí todo es mucho más sencillo. Él debe saber que le comprendes. Que estás ahí, que le amas.

 Características después de 5 años:

Hiperactividad.

Continúa siendo muy activo, nunca para quieto y su forma de jugar y hacer las cosas es acelerada. Sigue teniendo un ritmo difícil de seguir e incansable.

Demandantes.

Todavía necesita que esté a su lado para muchas cosas del día a día, juega solo a ratos, pero primero siempre intenta que estemos junto a él. Quiere ser el centro de atención en todo momento, pero a diferencia de cuando era un bebe, cuando le gusta una actividad puede hacerla él solo sin demandar la presencia de los familiares, durante bastante más rato que hace unos años que nos demandaba al lado para todo. Es más autónomo en la mayor parte de las cosas, y aunque sigue solicitando atención,  no lo hace de la misma manera, ahora razona y se comunica pidiendo ayuda con palabras cuando la necesita.

Absorbentes.

Sigue teniendo una energía desbordante y absorbe la energía de los demás. Pero tiene más ratos de estar él solo haciendo una actividad, nos da respiro cuando la actividad que hace le gusta, se concentra mucho y parece que se olvide de la gente que está a su alrededor durante un rato largo. Antes cambiaba su actividad cada 5 minutos y nunca tenía suficiente, demandaba nuestra presencia para hacer cualquier cosa y absorbía nuestras energías mientras transcurrían las situaciones.

Como he dicho ahora es más autónomo y racional y parece que entiende que hay momentos en que no podemos estar pendiente de él y lo acepta, se distrae él solo la mayor parte de las veces ya que además tiene una imaginación muy amplia y la utiliza para el juego.

Mas despertares

Solo tiene 1 despertar de madrugada, el resto del tiempo duerme solo en su cama. Para dormirlo tengo que tumbarme junto a él y tocarlo, él tiene la costumbre de poner su mano en mi mejilla todo el rato hasta que se duerme. Cuando se duerme puedo dejarlo solo durante unas 8  horas en su habitación, luego se despierta y me demanda a su lado, para palparme de nuevo la mejilla hasta que se vuelve a dormir un rato más.

Ya no se despierta 8 o 9 veces por la noche solicitando contacto como cuando era un bebé.

Alta sensibilidad

Su sensibilidad ha aumentado, siente todo con mucha intensidad, es un niño muy empático y percibe todos los detalles de forma muy acentuada. Es la característica,  en mi opinión,  más importante, porque de ella derivan muchas actitudes que se muestran diferentes a la mayoría, el hecho de sentir más, de pensar más, de emocionarse más, deriva en comportamientos que a veces a los adultos nos pueden parecer sorprendentes pero que tienen su motivo si nos ponemos a su altura y empatizamos con ellos.

Por ejemplo, en una comida familiar él puede sentir ciertos estímulos que lo aceleren y le creen cierta euforia, con lo que su comportamiento pasa a ser muy hiperactivo, exaltado e intenso. Si nos paramos a pensar todas las emociones que está sintiendo e intentamos ponernos en su lugar, nos damos cuenta que tiene sus razones para según qué actitudes impredecibles. Cuando tiene un comportamiento fuera de lo que es “socialmente normal” si tiramos de la cuerda y miramos el fondo, lo que ha podido producir esa actitud, nos damos cuenta que muchas veces es una sobrecarga emocional que no sabe, todavía, gestionar correctamente.  No debemos ver solo la punta del iceberg (el comportamiento) sino buscar en el fondo y encontrar la razón por la cual tiene ese comportamiento, la base, porque hay un fondo que lo ha detonado, aunque nosotros como adultos no lo hayamos percibido, él con su alta sensibilidad sí lo ha hecho. Quizás no sepa gestionarlo correctamente todavía, pero si nos fijamos en él y en los acontecimientos veremos que siempre hay un detonante hacia ciertas actitudes. Como padres debemos ser conscientes y comprenderle y también prepararle para esos acontecimientos que sabemos que le van a sobrecargar, evitando así el comportamiento conflictivo del niño o suavizándolo al máximo.

Necesidad de contacto continuo.

Solicita contacto y afecto, pero no de forma continua, ahora es mucho más autónomo.

Intolerantes a la separación.

No sufre ansiedad por separación y puede estar sin nosotros sin problemas, aunque no le gusta estar solo ya que siempre necesita tener a alguien cerca, pero es un niño independiente que puede estar con otras personas fuera de su entorno familiar.

Impredecibles.

Sigue siendo un niño del que sorprenden sus reacciones, aunque este rasgo también se ha suavizado porque ahora parece que lo razona todo mucho más y no estalla en ira. Sus comportamientos a veces son exaltados y no responden a lo esperado en ese momento, pero es debido a su gran emocionalidad, cuando esta sobrecargado o sobreestimulado actúa de una forma más impetuosa y espontánea que a veces nos asombra, por ello es importante entender qué ha podido causar ciertas reacciones y darnos cuenta que la mayoría de veces se trata de un cúmulo de estímulos que lo sobreexcitan y le hacen actuar de manera diferente a lo más común. Es un niño que se va excitando y excitando a pasos agigantados y luego no tiene las herramientas para bajar esa excitación, por ello necesita todavía la presencia de los padres para poder calmarse.

Insatisfechos.

Sigue queriendo siempre más de todo como si nunca fuese suficiente.

Otras características de mi hijo de alta demanda después de 5 años:
  • Valiente
  • Inteligente
  • Testarudo
  • Competitivo
  • Exigente y perfeccionista
  • Afectuoso
  • Pasional
  • Perseverante

Te animo a que expliques tú también cómo es la evolución de tu hijo de alta demanda o qué aspectos han cambiado durante su crianza porque a otros madres/padres nos puede servir de ejemplo para esclarecer dudas.

Diferencias y similitudes entre alta demanda, alta sensibilidad y altas capacidades

Escrito por Anna Company

¿Están relacionados los términos alta demanda, alta capacidad y alta sensibilidad?

En los tres casos cabe destacar que no estamos tratando con ninguna enfermedad que pueda diagnosticarse en un hospital ni que requiera medicación, hablamos de características, personalidades y temperamentos de personas que tienen una base común: la hipersensibilidad.

En los tres rasgos encontraremos otras características comunes y otras que se contradicen, por ello debemos diferencias cada rasgo por sí mismo.

Seguramente, como padres, hemos llegado a estos términos al reconocer en nuestros hijos signos que se distancian de lo considerado “común” y analizando o estudiando el caso de nuestros hijos, hemos visto en ellos rasgos que prevalecen y les diferencian, signos que a veces hacen más complicada su crianza o que simplemente nos hacen cuestionarnos los métodos que utilizamos de educación.

Es importante, señalar que no hay ningún niño igual a otro, que cada uno es un mundo, con sus características, temperamento y rasgos diferenciados de los demás, por ello, englobar o etiquetar a un niño en un conjunto de signos es algo que se dificulta hoy en día y más cuando estamos tratando con signos tan subjetivos que pueden ser entendidos de diferente manera según qué persona los trate, por eso que un niño cumpla la mayor parte de las características de un rasgo no garantiza que tenga ese rasgo.

Hijo excepcional

Por otra parte lo que está claro es que como padres sabemos cuándo tenemos un hijo excepcional, quizás no podamos ponerle un nombre o etiqueta a sus signos o características, porque puede que ni tan solo conozcamos el término, a veces, sobre todo al principio, podemos tener dudas sobre qué es lo que le sucede a nuestro hijo, y por este motivo busquemos alternativas de crianzas e información para abastecernos de explicaciones que den respuestas a nuestras dudas. Es normal que como padres y madres luchemos por comprender las actitudes y comportamientos de nuestros hijos e intentemos buscar respuestas a las dificultades que nos vamos encontrando.

Aceptación del temperamento

Al final llegamos a la conclusión de aceptar la realidad y trabajar conforme a ella, analizando cuál es la mejor manera de llegar a los resultados que esperamos en la crianza de nuestros hijos. Por ello es muy importante poder saber si nuestro hijo se engloba en alguno de estos rasgos, ya no para etiquetarlo, ni juzgarlo, sino para poder afrontar su educación, cuidado y crianza conforme a sus necesidades, para potenciar sus puntos fuertes y mejorar sus debilidades, para conocerle y comprenderle y guiarle en el camino de su desarrollo de la mejor forma posible, según los valores que establezcamos como positivos. Y sobre todo para que se sientan acompañados, integrados, cuidados y amados

Porque muchas veces tener una excepcionalidad, sea la que sea, puede hacerte sentir muy solo y perdido porque te sientes diferente a la mayoría,  sobre todo si eres un niño que desconoce lo que sucede.

Así pues, vamos a ver qué es cada uno de estos rasgos, en qué se asemejan y en qué se diferencian

Definiciones AD (Alta Demanda), AS (Alta Sensibilidad) y AACC (Altas Capacidades):

Si quieres ver qué es la alta demanda (AD) puedes leer aquí

Si quieres ver qué es la alta sensibilidad (AS) puedes leer aquí

Si quieres ver que son las altas capacidades (AACC) puedes leer aquí

¿Qué características cumplen cada rasgos?

 

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¿Cómo es un niño de alta demanda?

Escrito por Anna Company

¿Qué es la Alta Demanda?

El término “bebé de alta demanda” lo acuño el pediatra William Sears cuando observó, desde el nacimiento de su cuarta hija Hayden, un comportamiento destino a lo que había experimentado con sus tres anteriores hijos.

Su hija mostraba unos rasgos de temperamento mucho más intensos y demandantes que sus hermanos por lo que William Sears tuvo que adaptar su forma de crianza a ella ya que intuyó que requería de unas necesidades específicas para su desarrollo y crecimiento positivo, de ahí el término “High need baby” que se traduce como bebé de altas necesidades.

Como explica el Dr. Sears en su web: Hayden nos hizo volver a evaluar nuestras funciones como padres. Nosotros siempre habíamos pensado que para llevar a cabo una crianza eficaz era necesario un control constante”

Williams Sears se dio cuenta de que ese modelo educativo más autoritario no funcionaba con su hija, por lo que tuvo que adaptarse a ella y cubrir sus necesidades con un modelo educativo alternativo, de ahí surgió el término “crianza con apego” que es el modelo con el que educaron a Hayden.

¿Qué rasgos tenía Hayden?

¿Qué rasgos tienen los niños de alta demanda?

Máxima intensidad.

Los niños de alta demanda suelen ser niños que muestran sus reacciones de forma exaltada, sus comportamientos y actitudes son más enérgicas de lo normal, tienen más fuerza. Cuando ellos ríen lo hacen con toda su pasión igual que cuando lloran. Manifiestan sus acciones con una magnitud amplificada.

Hiperactividad.

Los niños de alta demanda destacan por su energía y su actividad motora, normalmente no paran quietos, suelen estar siempre moviéndose de un lugar a otro y esta es una característica clave que marcaba el Dr. Sears en sus estudios.

Demandantes.

Son niños que se rigen por una demanda de atención, de cuidados y de peticiones constantes de una y otra cosa ya sea alimento o afecto para calmar su intensidad.

Absorbentes.

Los niños de alta demanda suelen absorber la energía de los demás con su gran intensidad emocional, con su ímpetu y energía y sus constantes demandas de contacto y atención.

Despertares frecuentes o micro siestas.

Son niños que no necesitan dormir demasiado, están tan entusiasmados con la vida que para ellos dormir es como una pérdida de tiempo, no quieren perderse ningún estímulo.

Alta sensibilidad.

Perciben las sensaciones y emociones de forma amplificada, los ruidos, los olores, el dolor. Todo.  Si quieres leer más información sobre los niños altamente sensibles (NAS) puedes hacerlo aquí. 

Necesidad de contacto continuo.

El apego y contacto continuo en los niños AD está muy arraigado, es una característica que marcó el Dr. Sears como crucial y por ello inventó la llamada “crianza de apego” para educar a su hija Hayde (de alta demanda), ya que observó que los otros modelos educativos no servían para ella.

Necesitan ser alimentados con frecuencia.

Utilizan la alimentación para saciar su necesidad de contacto y su intensidad.

No se calman solos.

Una de las características que remarcaba el Dr. Sears en sus estudios para englobar a los niños dentro del temperamento de la alta demanda era la del hecho de si el bebé o niño podía calmarse solo después de un berrinche o rabieta o de un estado emocional desbordante, cuando el niño necesita la ayuda del adulto para realizar esta acción y no puede rebajar su intranquilidad de forma espontanea por sí solo se diría que cumple también con esta característica de intensidad emocional y necesidad de cuidados especiales  que lo caracterizan con el temperamento de alta demanda

Intolerantes a la separación.

Están tan apegados a la figura materna que cuando se separan de ella entran en un estado de fuerte intranquilidad y despiertan su instinto intenso y demandante.

Impredecibles.

Son niños que tienen una respuesta ante una situación y al día siguiente pueden responder de forma totalmente distinta. Como padres nunca sabes qué va a funcionar.

Insatisfechos.

Suelen tener esa especie de “hambre” hacia todo, de querer siempre más y más. Como si nunca estuviesen satisfechos. Cuando hablamos de insatisfacción nos referimos a que el niño siempre quiere más de todo, que nunca tiene suficiente, que no se conforma con lo que tiene, que, aunque consiga lo que desea, luego persigue un objetivo todavía mayor al que se había planteado. Los niños de alta demanda suelen mostrarse insatisfechos, porque se marcan unas expectativas muy altas.

Estos son los rasgos básicos de los niños de alta demanda, pero hay muchas otras características que definen su temperamento pero que dependen de la personalidad de cada niño.

Otras características:

  • Son niños desafiantes
  • Obstinados
  • Valientes
  • Miedosos
  • Inteligentes
  • Testarudos
  • Algunas veces competitivos
  • Exigentes y a algunas perfeccionistas
  • Buscadores de estímulos
  • Impacientes
  • Persistentes y perseverantes
  • Curiosos y creativos

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Altas Capacidades (AACC)

Escrito por Anna Company

¿Qué son las altas capacidades AACC?

Muchas veces se confunden las altas capacidades con alto rendimiento académico y se encasilla a los niños esperando que sean niños introvertidos, tranquilos, sabelotodo, aplicados y obedientes que escriben y leen perfectamente, pero en realidad muchas veces la alta inteligencia implica justamente lo contrario: rebeldía, dificultad para aceptar las normas, inquietud física y mental, niños desafiantes, etc.

También es posible que algunos niños que tengan aptitudes excepcionales no las muestren debido a factores externos, como el ambiente, la discriminación, problemas de motivación o emocionales.

Características generales

Los niños con altas capacidades tienen unas características generales, como pueden ser que poseen un cerebro con una mayor capacidad lógica que les dota de un rápido aprendizaje, además suelen poseer un vocabulario más desarrollado que los niños de su edad, suelen preocuparles temas profundos, como la vida y la muerte, la existencia de Dios u otros similares.

Pueden ser niños que cuestionen la autoridad y las normas si no se les explica su razonamiento, no suelen aceptar las instrucciones por autoridad u orden, sino que necesitan entender los porqués de las cosas.

Otra característica esencial es que tienen una memoria prodigiosa, además de ser autocríticos, perfeccionistas y competitivos.

Suelen tener una alta concentración en todo aquello que les interesa, pero por el contrario parecen distraídos o abstraídos de aquello que no cumple sus expectativas.

También cabe destacar que son niños muy curiosos y creativos y con un gran sentido de la justicia, diferenciando a la perfección, lo que está bien de lo que está mal según sus valores. Tienen valores y creencias muy arraigados.

Característica esencial: hipersensibilidad

Una de las características esenciales de los niños con altas capacidades es su alta sensibilidad emocional y sensorial que les dota de una mayor consciencia ante las cosas y les hace recibir la información de forma más detallada y ampliada igual que los niños altamente sensibles (si quieres saber más sobre los NAS puedes leer aquí).

Podríamos decir que todos los niños con AACC son niños altamente sensibles porque cumplen las 4 características esenciales que deben darse para ser  PAS. Por el contrario, no podemos decir que todos los niños NAS (Altamente sensibles) sean niños con altas capacidades porque solo una pequeña parte de este grupo, cumple con este rasgo. Por este motivo, los niños con AACC, al tener esta hipersensibilidad, también son muy susceptibles a sentirse sobreexcitados igual que las PAS. Si quieres saber más sobre la sobreexcitación de los niños AACC y PAS puedes leer aquí

Otros datos: desarrollo asincrónico

Otro dato importante sobre los niños AACC es que según el psicólogo infantil Jean C. Terrasier los niños de Altas Capacidades suelen tener un desarrollo asincrónico, ya que su desarrollo intelectual es más rápido que su crecimiento, por este motivo las funciones cognitivas y emocionales se desarrollan de forma desigual. Esto quiere decir que pueden entender las cosas al nivel de un adulto, pero siguen gestionando sus emociones como niños, ya que no tienen la edad ni la experiencia como para poder hacerlo como un adulto, por ello se llama “asincrónica” porque la parte intelectual parece no estar sincronizada con la parte emocional.

Este desarrollo asincrónico puede hacerles parecer más inmaduros de lo que son y algunas veces, generarles problemas para aprender a escribir, ya que su desarrollo motriz no siempre está ajustado con su evolución intelectual.

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Juicios familiares: relato de una madre de alta demanda

Escrito por Anna Company

www.altademanda.es

¿Cómo me siento?

Me siento impotente, asqueada, decepcionada y desmotivada… Sobre todo, muy sola.

El otro día vino mi padre a comer a casa porque a mi hijo le hacía ilusión que su abuelo estuviera aquí.

Hoy me toca a mí ir a casa de mis padres, con toda la familia (hermanos, tíos, primos…).

No es que me gusten especialmente estos eventos, más bien lo paso mal porque mi hijo se sobreestimula y se pone muy irritable e inquieto. Yo también.

Demasiado ruido, demasiada gente, demasiada presión, demasiado de todo…

Mientras comemos y yo estoy intentando mantener a mi hijo sentado en la mesa, intentando que tenga unos modales más o menos aceptables por la “mayoría”, que no grite, que no se levante, que coma, que no llore, que no juegue con las cosas encima de la mesa y sin querer tire el plato o el vaso, etc…

Mi padre habla: dice que en mi familia (mi marido, mi hijo y yo) tendríamos que tener la casa más ordenada y que mi hijo tiene esos modales que suele tener habitualmente porque los aprende de alguien (y nos mira a nosotros), como si fuésemos nosotros los que corremos al rededor de la mesa mientras la gente come, hablamos gritando, o nos tiramos encima de la gente de forma brusca cuando abrazamos, etc.

Entonces, yo estoy a punto de sacar fuego por la boca y arañar a alguien con todas mis fuerzas. Pero decido hacer oídos sordos, cerrar la boca, la mente y cualquier instinto animal de la mente primitiva que se apodera de mí en este instante, mientras toda mi familia me mira… Y me juzga por lo que ha dicho mi padre.

Yo me mantengo inmóvil, medio bloqueada, no quiero responder a la disputa, ni igualarme a ellos, justamente por los modales que con tanto empeño ellos mismos me enseñaron en la infancia.

Mientras tanto, mi hijo no para. Esta exaltado por que es un niño de alta demanda y altamente sensible, y se sobreestimula en estos eventos festivos.

Él se “activa” Salta, grita,  y corre de un lado a otro sin parar: está llamando la atención, está demandando lo que necesita: afecto porque no sabe todavía gestionar sus emociones de otra forma.

Después de intentar que mi hijo mantenga el tipo… Y de mantenerlo yo misma… Supongo que mis expresiones corporales me delatan y mi padre en medio de todo el mundo, donde hace un momento ha dicho que en mi familia no hay “educación” me pregunta que ¿qué me pasa?

-Solo estoy decepcionada, pero no es el momento de hablarlo, ahora aquí, con toda esta gente.

Entonces me doy cuenta que solo hay una persona en esa mesa que pueda entender lo que estoy sintiendo: mi marido.

Porque él vive cada día la misma situación que yo, porque él sabe lo que es criar a un niño de alta demanda , porque él está ahí conmigo, luchando en cada instante por sobrevivir, mientras los otros no comprenden ni ven absolutamente nada, mientras los otros nos juzgan como mal padres porque nuestro hijo no cumple las expectativas de comportamiento “de libro” que ellos esperan que cumpla, porque nosotros,  como padres, no empleamos el modelo educativo que a ellos les gustaría, con el que creen que nuestro hijo funcionaría mejor.

Me doy cuenta de que, aunque a veces me sienta sola, no lo estoy… De que, aunque nuestra relación de pareja se haya deteriorado en estos últimos años, seguimos ahí. En pie. Luchando por lo mismo.

Y me doy cuenta de que tengo un hijo y un marido maravillosos que me hacen feliz.

Me doy cuenta de que, luego, me iré a casa y estaré a solas con ellos y doy las gracias por ello.

 

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Alta sensibilidad (PAS o NAS)

Escrito por Anna Company

¿Qué es la alta sensibilidad?

La doctora y psicóloga americana Elaine Aron acuñó el término popular PAS, personas altamente sensibles. También es cada día más popular el acrónimo NAS para nombrar a los niños altamente sensibles.

Se trata de un rasgo de personalidad que presentan entre un 15-20% de la población. Supone una mayor sensibilidad emocional y mayor reactividad en el sistema nervioso central de la persona, es decir, tienen las emociones y los sentidos más desarrollados.

Las características principales de las PAS según Elaine Aron son las siguientes:

Profundidad en la manera de procesar la información

Llevan a cabo un análisis profundo de sus pensamientos, tendiendo a darles vueltas para evaluar y comparar escenas pasadas y presentes para tomar decisiones antes de actuar. Es decir, contrariamente a las personas impulsivas, las PAS primero piensan y luego actúan y su pensamiento abarca las diversas alternativas de un mismo suceso, del que sacaran deducciones y reflexiones de forma rápida, que les otorgará la posibilidad de decidir frente a ellas.

Gran emocionalidad y empatía

Manifiesta una gran intensidad emocional. Por ello muchas veces sienten estar en un “sube y baja emocional” porque pueden sentir con mucha más fuerza tanto las emociones negativas como las positivas, sintiéndose, a veces, abrumados por ellas.  Tiene mayor capacidad de empatía y presentan más actividad en las zonas del cerebro donde se ubican las neuronas espejo, por lo que pueden ponerse en el lugar de los demás con mucha facilidad “contagiándose” de las emociones del otro. Esta gran empatía la tienen también con los animales.

Sensibilidad hacia los matices y las sutilezas

Tienen la capacidad de percibir las sutilezas a través de sus sentidos. También reciben la información más sutil como captar la “energía positiva o negativa” del ambiente entre las personas o bien de percibir el estado anímico de la persona con la que se encuentran, percatándose de pequeños detalles que para la mayoría pasan desapercibidos.

Sobreestimulación

Las anteriores características hacen que las PAS puedan saturarse con facilidad porque reciben un exceso de información y estímulo, esto les lleva, a veces a sobreexcitarse, tema que fue tratado, con más detalle, por el psiquiatra y psicólogo Kazimierz Dąbrowski y del cual hablamos en la anterior publicación que puedes leer aquí.

A causa de la sobreestimulación pueden tener otros síntomas como estrés, irritabilidad, ataques de pánico, etc.

Estas son las 4 características necesarias para que una persona pueda ser considerada PAS, pero existen algunas otras características que son comunes en las personas altamente sensibles.

Otras características:

  • Umbral del dolor bajo
  • Sensibilidad a algunas substancias (como la cafeína)
  • No saber poner límites a los demás y tener dificultad para tomar decisiones.
  • Sentir miedo o sentirse abrumado cuando hay escándalo alrededor (afectado por los ruidos o luces fuertes)
  • Ser detallista y perfeccionista
  • Ser muy intuitivo y poder captar mejor los matices de cualquier arte.
  • Vivir de forma muy intensa sus decepciones
  • Son personas más colaborativas que competitivas

Aunque muchas veces se relaciona a las PAS con personas solitarias e introvertidas, también existe un grupo de personas PAS extrovertidas y otras que buscan sensaciones (muy activas, con una necesidad constante de estimulación que cuadraría mucho con el rasgo AD),  por lo que la introversión/extroversión no puede darse como una característica para descartar el rasgo, ya que depende de cada tipo de temperamento. Las PAS buscadoras de sensaciones se enfrentan a una dificultad diferente que el resto; aunque necesiten vivir «emociones nuevas» constantemente, se saturan de la misma manera que cualquier otra persona con alta sensibilidad, siendo difícil para ellas encontrar un punto de equilibrio en el que vivan experiencias regularmente, pero evitando caer en el agotamiento o la sobrecarga de estrés.

Si quieres leer sobre los tipos y subtipos de personas altamente sensibles (PAS) o NAS lee aquí

Si quieres leer sobre la relación entre la alta demanda, las altas capacidades y la alta sensibilidad puedes hacerlo aquí 

Telegram

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