Rocío Benitez Fuentes

Soy Rocío Benítez Fuentes.

Me considero pediatra de formación y de vocación.

Desde bien pequeña me llamó mucho la atención todo lo relacionado con la salud. Inicié mi camino como pediatra en 2004.

Me formé en un hospital de Madrid y en 2008 comencé mi andadura en Atención Primaria. Hasta 2018 he sido muy feliz en mi trabajo porque conseguí mi sueño de tener una consulta donde acompañar a familias durante el crecimiento de sus hij@s, en los buenos momentos y también en los malos. La consulta me permitía obtener el feedback de mis pacientes y eso me ha ayudado a aprender muchas cosas.

En los últimos años, la Atención Primaria se ha convertido en un terreno un poco duro para mí porque las condiciones de trabajo han empeorado mucho por la escasez de personal y recursos. Y eso ha derivado en que nos vemos obligados a atender personas con muy poco tiempo para escucharlas y empatizar con ellas. Como Persona Altamente Sensible que soy, reconozco que estas condiciones de trabajo no son nada para las familias y tampoco para mí así que a día de hoy me encuentro en un proceso de realineación con mis valores y de recuperación emocional de estos años tan ajetreados.

De nuevo buscando/encontrando un sitio donde todo lo que tengo para dar se pueda convertir en ayuda y donde de nuevo pueda aprender escuchando y empatizando con las familias. Mi mantra laboral es “QUIERO SER PEDIATRA CON HUMANIDAD, TIEMPO Y EMPATÍA Y ACOMPAÑAR A LAS FAMILIAS QUE BUSCAN MEJORAR EL BIENESTAR DE SUS HIJ@S, EMPODERANDO LA SALUD
FAMILIAR”

Pero por encima de pediatra, soy Madre. Madre de dos niños muy especiales y estupendos.

Mi hijo mayor se llama Nico y tiene ya 9 años. Es un Niño Altamente Sensible y fue un bebé de Alta Demanda.

Su crianza fue y es un maravilloso desafío que me ha enseñado lo más importante que creo que todos venimos a aprender. Me ha enseñado a quererme y respetarme tal y como soy.

Gracias a él redescubrí lo que siempre supe pero que había logrado esconder tan bien. Que soy una persona con una sensibilidad especial y que proceso de forma profunda todo lo que ocurre a mi alrededor. Fue Nico quien me hizo ver que los hij@s vienen a enseñarnos cosas importantes. Fue él quien me sirvió de espejo para recordar todo lo que yo había “logrado” tapar y que tan negativo me parecía de mi personalidad.

Ese reencuentro conmigo misma no fue fácil al principio porque en él veía todos esos rasgos y comportamientos que tanto me había esforzado por ir escondiendo a lo largo de mi vida.

Leyendo, estudiando y reflexionando vi que los demás y yo misma nos estábamos perdiendo precisamente lo mejor de mi. Aquello que me había proporcionado las que creo que son las principales herramientas en la maternidad, en mi trabajo y al fin y al cabo en la vida: la empatía y la intuición. Gracias a él estoy aprendiendo a seguir aún más mi intuición, a cuidarle y cuidarme mejor y a ir dejando máscaras por el camino.
Mi hijo pequeño se llama Guille y tiene 5 años. Creo que también es un Niño Altamente Sensible.

También su crianza fue y es otro maravilloso desafío que en esta ocasión me ha enseñado también algo importantísimo. Es un niño que desde su primer día de vida manifestó una intolerancia a múltiples alimentos a través de la lactancia materna exclusiva que recibió. Es un
caso bastante raro porque a día de hoy lo que más estudiado está es la intolerancia (médicamente hablando alergia no Ig E mediada) a la proteína de leche de vaca ya manifestada a través de la lactancia materna.

Pero Guille además manifestaba síntomas ante otros muchos alimentos (soja, huevo, gluten, legumbres, pescado blanco). Su lactancia fue todo un reto para mi porque tuve que hacer una alimentación bastante restrictiva. También fue una odisea la introducción de la alimentación complementaria pero conseguimos sobrevivir a todo eso.

Este camino me llevó a investigar, leer, estudiar y sobre todo observar. Observar mucho todo lo que este bebé intentaba decirme sin palabras. Guille me ha enseñado humildad.

Humildad para aceptar que el que yo no sepa algo o ese algo no esté aún muy escrito o muy publicado, no quiere decir que no exista.

Humildad para saber que cuando una madre observa algo en su hijo hay que escucharla al menos. Guille me hizo recordar a otras madres que años antes habían venido a mi contando cosas similares y a las que yo no había sabido acompañar bien. Pero a partir de Guille al menos he podido reconciliarme conmigo misma acompañando de la mejor
manera que he podido a otras familias en casos similares.

Y como Persona, hoy puedo empezar a ver la que soy sin máscaras pero siempre gracias a lo que ellos dos me han enseñado.

Gracias.

@pediatria_bienestar

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