Gemma Gallego Arranz

Soy madre de dos niños maravillosos, el primero AS (Altamente sensible) y el segundo AD (Altamente demandante).

La maternidad puso patas arriba mi vida, la distancia entre mis expectativas y la realidad hicieron que me sintiera perdida.

Licenciada en Matemáticas en la universidad Complutense de Madrid, Máster en finanzas cuantitativas en AFI, Máster propio en coaching, PNL e inteligencia emocional en Darte Human Business School, dos perfiles tan diversos que tienen que ver con lo que viví como mamá, y luego como mujer.

He trabajado más de 15 años en grandes multinacionales, tratando de crecer profesionalmente y viendo que algo en mi autoestima no encajaba, en un mundo empresarial muy exigente donde solo ganan los fuertes, y ya siendo madre, compaginar mi rol de mamá con esta profesión, pretendiendo dar lo mejor a mis hijos, me resultó una de las misiones más complejas.

La cantidad de retos y conflictos diarios en la maternidad eran tales, que terminaba teniendo comportamientos automáticos, que me alejaban de ser la madre con la que había soñado ser, repitiendo los patrones de comportamiento que había visto en mi madre y que sabía lo que dolían. Esto me llevó a una sensación profunda de estar perdida y decidí encontrarme, con mucho trabajo personal, sesiones de coaching y PNL, me ayudaron a darme cuenta de lo que no funcionaba en mi vida.

Con ello, mejoré mi autoestima y mi asertividad, así como mi amor propio, y esto tuvo un impacto tan importante en mis hijos que decidí cambiar de profesión, y dedicarme a ayudar a otras madres para que ellas también puedan disfrutar de la maternidad, como lo estoy haciendo ahora, para que incluso cuando ya no quedan más pilas, puedan recordar lo importante que es para ellas, no dejar nunca de ser quien realmente es.

La vida me ha enseñado, a que si yo estoy bien, mis hijos están también mejor.

Encontré en un grupo a Anna, de www.altademanda.es, donde pude ver un grupo de profesionales que de manera altruista ofrecen apoyo a familias que están pasando por esos primeros años de vida con niños As y AD, me parece una labor preciosa, que si hubiera encontrado antes creo que mi experiencia hubiera sido más amable, porque en mi caso me sentí bastante sola y es por ello que me nace del corazón poder ser parte de este apoyo tan necesario.

Me encanta poner mi granito de arena en el bienestar de las familias, para que los niños crezcan felices, respetados y las madres puedan permitirse ser quienes son, se respeten, tengan compasión con ellas mismas y puedan disfrutar de la maternidad por retadora que a veces se presente.

Por ello también ofrezco una sesión gratuita para aquellas madres que sientan que no están siendo la versión de madre que desean, y deseen conectar con ellas mismas para disponer de herramientas que la apoyen en la maternidad de su hij@ AS o AD.

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1 comentario
  1. Teresa Dice:

    Gemma bonita,

    Hemos coincidido en los cursos de preparación al parto otoño-invierno 2015 y parte de la primavera 2016… Nació tu segundo hijo y mi segunda hija. Eres una persona que recuerdo con gran afecto, en una búsqueda de un camino como madre en el que no querías repetir algunos errores que tenías identificados desde niña. Hablar contigo fue siempre enriquecedor, yo en aquel momento no trabajaba, tenía esa gran despreocupación… Nos vimos varias veces después. Cuando volví a la actividad profesional, el reto ha sido siempre hallar cierto equilibrio. No sacrificar nada a cambio de tener ese equilibrio….La persona, la mamá, la profesional, la pareja, la amiga, la hermana o hija única… La búsqueda de ese equilibrio, de ese nuevo camino es un proyecto intransferible, personal, es una inmensa inversión de gestión emocional que sin duda nos rereueve muy adentro…. Los años me han hecho ver que los hijos nos retrotraen al niño que fuimos. Nos devuelven a ese no lugar que tan poco trabajamos, esa raíz que tantas vevces explica tantas cosas. Nos acerca o aleja aún más de nuestros padres y madres. Emerge lo más profundo, lo más puro, lo más irracional, lo más íntimo. Querernos es saber perdonarnos cuando fallamos y nos,sentimos una madre alejada de esa madre que soñamos ser…Todos tenemos nuestras miserias, pero querernos en ellas con firmeza y no con rigidez es también abrazar el niño que fuimos… hallo en mí dosis de rigidez cuando incurro en comportamientos educstivos algo autoritarios (en cierta medida un Copy+Paste de lo vivido, tan integrado que reproducimos puntualmente) Cuando me veo en ésas, aunque me frustra algo, trato de abrazar a la niña que fui…Aún más. Algo de ese niño nunca nos abandona, y todo es más fácil al quererle tal como fue. Yo estoy maravillsda por comprender que a través de nuestros hijos tenemos la oportunidad desde un amor profundísimo y desde el respeto de construir algo lo más parecido posible a lo que soñamos … Me encanta leer que has encontrado un camino como el que pereseguías. Un Abrazo Inmenso

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